Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl tramo final de su carrera deportiva vio al uruguayo Aníbal Ruiz dejar huella en el Perú, país en el que había militado como jugador. Como cierre del año en que partió, El Míster repasa la carrera como DT del querido 'Maño', quien más allá de su bajo perfil y dócil carácter caló siempre por su don de gente.

Diego Urbina | @diegourbina1495
Redactor

César Aníbal Ruiz Leites se simplificó para el mundo del fútbol en un apelativo identitario: el de 'Maño', que le fue conferido en Salto, la tierra que lo alumbró el 30 de diciembre de 1942. Desde los cinco años, se aproximó al fútbol vía los colores que más amó: los del Ferrocarril Fútbol Club de la localidad.

No obstante, en épocas en que el fútbol uruguayo no era descentralizado, no llegó a debutar profesionalmente sino hasta los 20 años de edad, cuando Danubio le dio la chance después de haberlo visto brillar en 1961 con la selección de Salto, como campeona del torneo del Litoral. Sin embargo, una lesión lo hizo volver al terruño natal para reacomodarse en Ferrocarril, hasta que Sud América le abrió las puertas por tres temporadas.

No obstante, en adelante sería Sudamérica, el continente, el que le abriría las puertas a 'Maño' y lo volvería un ciudadano de todo el continente. Su primera experiencia internacional fue en 1966 con el Cúcuta Deportivo, en Colombia, y después pasó por el Anzoátegui venezolano antes de volver a Uruguay para vestir las sedas del Montevideo Wanderers. Desde allí saltó al Perú por primera vez: como ya ha repasado DeChalaca, el joven volante Ruiz disputó 15 partidos en el Descentralizado 1971 con camiseta del Unión Tumán (hoy Sport José Pardo). Un nuevo paso por Montevideo Wanderers, un viaje a Centroamérica para jugar por el Ramonense de Costa Rica y el regreso a casa para colgar los botines con Miramar Misiones tras una carrera satisfactoria y variada pero, en lo profesional, carente de títulos.

Fijando la dirección

Aníbal Ruiz acompañó a Luis Cubilla en la era exitosa de Olimpia. (Foto: Facebook) 

La deuda pendiente tenía que saldarla 'Maño' desde el banquillo, y para eso debió prepararse. Tuvo a un inmejorable compañero de curso: Luis Cubilla. Con el 'Negro' -quien también llegó a dirigir en el Perú en el ocaso de su carrera, al frente de CNI- llegó a un acuerdo práctico: el primero que recibiera una oferta, arrastraría al otro para trabajar en conjunto.

La oportunidad llegó en Nacional en 1976, y así Ruiz fue asistente de Cubilla en el 'Decano', Danubio, Defensor Sporting y Peñarol, además de acompañarlo también por Argentina (Newell's Old Boys y River Plate), Colombia (Atlético Nacional) y Paraguay (Olimpia, con el título de la Libertadores 1979 bajo el brazo). Y en 1985, le llegó la chance en este último país: el legendario Osvaldo Domínguez Dibb, patriarca del mejor Olimpia de la historia, confió en el 'Maño' para guiar la reconstrucción del plantel del 'Rey de Copas' después de que varios futbolistas hubieran culminado un ciclo de éxito en el club.

Así, de la mano de jugadores como Éver Almeida en el arco, Rogelio Delgado en defensa, Gustavo Benítez en mediocampo y un emergente Adriano Samaniego en el ataque, Olimpia se llevó el título de la Primera División paraguaya luego de derrotar a Sol de América por 2-1 en una final en víspera de Navidad. Con tan inmejorable debut -y  pese a algunos cuestionamientos que ya hacían hincapié en su carácter dócil- podía presagiarse que la carrera de entrenador depararía al 'Maño' mayores éxitos, pero estos tardaron en llegar.

Idas y vueltas

Los inicios de Aníbal Ruiz como técnico absoluto no fue el más auspicioso, hasta que llegó a un Necaxa en plena reestructuación. (Foto: Facebook) 

Después de un breve paso por Atlético Nacional y un retorno aun más fugaz a Olimpia, el año 1988 quedó marcado en la trayectoria del salteño Ruiz, pues llegó al Montevideo Wanderers para vivir su única experiencia como entrenador dentro de su país. Con el cuadro bohemio quedó en sexto lugar del Campeonato Uruguayo, y tuvo entre sus dirigidos a Mario Rebollo, años luego zaguero central de Cienciano y hoy asistente de Oscar Washington Tabárez en la selección charrúa.

Durante las dos siguientes temporadas, el 'Maño' dio el salto a México con el norte de iniciar una nueva reestructuración: nada menos que en el Necaxa, que también asistía a momentos de recambio generacional. Así, fue el uruguayo nadie menos que el encargado de llevar a filas de los 'Rayos' al ecuatoriano Álex Aguinaga, que tiempo después sería considerado ídolo y uno de los mejores jugadores extranjeros en la historia del club. Lamentablemente para Ruiz, su estadía en filas campeonísimas culminaría con la eliminación en cuartos de final de la liguilla a manos de los Pumas de la UNAM.

En 1991 volvió a Sudamérica para entrenar al Deportivo Quito en la primera parte del año; y luego pegó el retorno a Olimpia, en su tercera etapa como técnico del ‘Decano’. Después de ello vivió su primera experiencia como seleccionador: se hizo cargo de la selección de El Salvador en las Eliminatorias al Mundial Estados Unidos 1994. Bajo su batuta, la 'Selecta' ganó su grupo inicial ante Canadá, Jamaica y Bermudas; pero luego de derrotar a Jamaica 0-2 en Kingston en la última jornada y clasificar al hexagonal final, el 'Maño' anunció públicamente que no seguiría en el cargo por motivos que jamás reveló. Según trascendió en la prensa guanaca, Ruiz se había enterado de que la dirigencia de la Federación Salvadoreña de Fútbol, encabezada entonces por el ya fallecido Sergio Torres, se había contactado con el brasileño Jorge Vieira para que lo sucediera.

Aníbal Ruiz dirigió a El Salvador para las Eliminatorias hacia Estados Unidos 1994. Tuvo bajo su tutela al célebre Jorge 'Mágico' González. (Foto: La Prensa Gráfica de El Salvador) 

Tras su salida de El Salvador (selección con la que ganó 10 partidos, empató 9 y perdió 6), el ya experimentado entrenador partió a tierras aztecas para afincarse allí durante nueve temporadas. Entre 1992 y 1993 dirigió a los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara; de 1993 a 1995 se puso el buzo de los Tiburones Rojos de Veracruz; al Puebla lo entrenó desde 1996 a 1997, y llegó en 1998 al León, que en ese entonces era subcampeón mexicano, pero con el que no hizo una buena campaña. Pese a ello fue contratado por los Correcaminos de la UAT, club en el que se mantuvo sin mayor repercusión hasta el año 2000. Ese mismo año retornó a Paraguay para trabajar en Guaraní, para luego volver por última vez a Olimpia.

Chance mundial

Aníbal Ruiz fue, entonces, elegido para el mayor reto de su carrera. Luego de la discreta campaña de Cesare Maldini en Corea/Japón 2002, la Asociación Paraguaya de Fútbol le encomendó la dirección técnica de la selección guaraní para las Eliminatorias a Alemania 2006, en una nueva etapa de recomposición después de la salida del equipo de José Luis Chilavert.

Tras un inicio duro -fue aplastado por Perú en Lima-, el Paraguay del 'Maño' se fue afiatando y acabó clasificando a la justa mundialista en cuarta ubicación. Ya en Alemania, la albirroja debió contra la corriente pues apenas desde los 2 minutos del partido de debut ante Inglaterra estaba con el marcador en contra por un autogol del defensor y capitán Carlos Gamarra, y disminuido a los 8' por la lesión del meta titular Justo Villar. El infortunio se prolongó en la segunda jornada ante Suecia: un agónico gol de Fredrik Ljungberg a los 89' selló la derrota y la eliminación guaraníes, con lo que la victoria por 2-0 ante Trinidad y Tobago en la última jornada quedó como mera anécdota.

Lars Lagerback (Suecia), Aníbal Ruiz (Paraguay), Sven-Goran Eriksson (Inglaterra) y Leo Beenhakker (Trinidad y Tobago), todo el grupo B de Alemania 2006 en una imagen. (Foto: Getty Images) 

Si bien el estilo de juego defensivo que caracterizaba al 'Maño' siempre fue sujeto de críticas en Paraguay, estas llegaron a su máximo nivel con la eliminación temprana. El más despiadado, como era de esperarse, fue Chilavert, quien -peleado con la dirigencia de la APF- acribilló a mansalva a Ruiz por su carácter durante las transmisiones que hizo del Mundial para Univisión, a veces rayando en lo insolente. "Es un triste y pobre hombre acostumbrado a jugar de perdedor", llegó a afirmar el exgolero.

La revancha peruana

Cerrado el ciclo en Paraguay, Ruiz retornó a México para ponerse el buzo de Veracruz una vez más durante 2007, y al año siguiente retornó a Sudamérica para, primero, hacerse cargo de Emelec en Ecuador y luego del Cúcuta en Colombia. En ese marco, se produjo su retorno al Perú tras casi tres décadas: para triunfar con la Universidad San Martín.

La experiencia de Ruiz en recomposiciones de planteles volvió a hacerse lucir una vez más. La San Martín había dado final a mediados de 2009 a un ciclo muy exitoso de la mano del 'Chino' Víctor Rivera, que no pudo ser continuado por Gustavo Matosas. Así, el 'Maño' dio inicio a la que sería su segunda y última campaña de título en su amplia carrera como entrenador, con un equipo que rompió el paradigma que lo asociaba con un fútbol defensivo y, más bien, se caracterizó por un cuadrado mágico en ataque construido a partir del buen fútbol provisto por Ronald Quinteros y Christian Cueva, y cerrado por los goles de Héber Arriola y Germán Alemanno.

Aníbal Ruiz junto a Claudio Techera y Leao Butrón celebrando el último título de la Universidad San Martín en el fútbol profesional, en 2010. (Foto: archivo DeChalaca.com) 

Sin contar las finales por el campeonato, esa San Martín obtuvo 92 puntos en 44 partidos disputados, sacándole 11 puntos de ventaja a su más cercano perseguidor en la tabla acumulada, León de Huánuco, al que derrotó en una inolvidable final definida en el estadio Monumental. De los pies de la potencia e infalibilidad combinada de los argentinos Arriola y Alemanno, el cuadro albo fue el más goleador del torneo con 87 tantos y fue además el segundo equipo menos batido detrás de Universitario, con 39 goles encajados en el pórtico principalmente defendido por Leao Butrón.

Al año siguiente, Ruiz se mantuvo en Santa Anita, pero el equipo no pudo revalidar su protagonismo y quedó en la cuarta posición. Para la temporada 2012 asumió la dirección técnica de León, como protagonista directo de un peculiar intercambio de técnicos entre ambas escuadras, pues él fue al conjunto huanuqueño y Franco Navarro -a quien le había ganado la final de 2010- pasó a la San Martín. Sin embargo, en el cuadro crema no logró terminar la temporada y le cedió el puesto a su asistente técnico Jean Ferrari en agosto de ese año, luego de una campaña extraordinariamente pareja: logró 10 victorias, 10 empates y 10 derrotas.

Siempre en la cancha

La última parte de la experiencia peruana del 'Maño' no fue muy feliz. Reasumió la dirección técnica de San Martín en 2013, pero el equipo albo se vio muy afectado por la para que protagonizó en la huelga de futbolistas y, tras nueve fechas, no ganó partido alguno, empató tres y perdió seis, antes de dejarle el cargo a Orlando Lavalle. Se dice que extrañó mucho en ese tramo al también uruguayo Miguel Falero, quien había sido pieza clave como su asistente en su primera etapa en el cuadro albo. De esa manera, Ruiz cerró su periplo como DT en el Perú con 109 encuentros dirigidos, en los que logró hacerse con el 46.78% de los puntos.

La carrera de Aníbal Ruiz acabó en México, donde dirigió a Christian Cueva mientras militaba en Toluca durante la temporada 2015. (Foto: Mexsport) 

El último club del 'Maño' como entrenador principal fue el Deportivo Municipal de Guatemala en el 2014. Luego retornó a México, pero para desempeñarse como asistente técnico de su exdirigido en la selección paraguaya José Saturnino Cardozo: siguió sus pasos en 2015 en Toluca, en 2016 en Jaguares de Chiapas y en 2017 en el Puebla. Justamente mientras cumplía sus funciones en este último club, sufrió un infarto en el reconocimiento de campo antes de un partido ante Veracruz el último 10 de marzo, en el estadio Luis Pirata Fuente. Así, Aníbal Ruiz dejó de existir a los 74 años de edad en el terreno de juego, lugar donde estuvo la mayor parte de su vida.

Lo importante de un hombre de fútbol, más allá de la pena, es el legado que deja, y el entrenador uruguayo dejó varios mensajes al periodismo deportivo peruano que a inicios de esta década -acaso por el bajo caudal de hinchaje de la San Martín- pasaron desapercibidos, pero que con la clasificación de Perú a Rusia 2018 tomaron vigencia. La confianza que depositó en Christian Cueva, con el pedido literal de que se dejara de llamar 'Cuevita' al hoy volante del Sao Paulo, fue acaso el más contundente como señal de la forma en que había que retar a los jugadores para dejar atrás los diminutivos en su juego y engrandecerse. Pero sin duda el más directo y fue el que dio en una entrevista a El Comercio respecto del Perú: “Yo creo en sus futbolistas, ustedes no creen; si ustedes vieran como creen en ustedes afuera, te sorprenderías”. Mañas de un hombre con maña.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: archivo DeChalaca.com, Facebook, La Prensa Gráfica de El Salvador, Getty Images, Mexsport


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