Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comSe cumple medio siglo del inicio de la primera Finalísima de la Copa Perú, fecha simbólica de las Bodas de Oro del fútbol macho. Un repaso a los prolegómenos del arranque de aquel hexagonal de 1967 permite entender cuál era el sentido de la competición en su origen a la luz de la actualidad.

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

"El campeonato por la Copa Perú, que es la nueva edición de los anteriores Torneos Nacionales que auspiciara nuestro diario con el mayor de los éxitos, ha tenido dos etapas: la primera correspondió al campeonato de cada departamento de todo el Perú. Fue una competencia interligas muy reñida y exitosa para clasificar al campeón departamental que intervenía en su respectiva región. La segunda fase correspondió al Campeonato Regional, o sea al certamen interdepartamental de las Regiones Norte A y B; Centro; Sur; Sureste y Oriente. Este torneo tomó gran interés jugándose al estilo Copa del Mundo, o sea de ida y vuelta. El Campeonato superó toda expectativa: en las regiones de la Costa, Sierra y Oriente los aficionados vivieron momentos de intensa emoción por los resultados de los diferentes partidos y en esa forma se dio un paso más hacia el mejor progreso y difusión de la cultura física en provecho de la juventud peruana".

Así presentaba El Comercio, en su edición del 14 de mayo de 1967, la hora previa al inicio de la primera jornada de la Finalísima de la entonces novedosa Copa Perú, trofeo puesto en disputa en un hexagonal por disputarse en el estadio Nacional para determinar a cuatro clubes clasificados al Descentralizado de ese mismo año. Era el germen del torneo más largo y complejo del mundo; era el retrato de un país que comenzaba a descubrir su amplitud más allá de las fronteras de su capital y se esforzaba, después de casi 150 años de vida republicana, por integrar a sus diferentes pueblos, en este caso a través de esa buena excusa llamada deporte.

La estructura inicial

La historia del origen de la competición es relativamente conocida: fue una idea conjunta del dirigente Víctor Nagaro y el periodista Rodolfo Espinar, quienes vieron la oportunidad de generar un certamen basado en la división jurisdiccional del país. Primero desde los distritos, luego desde las provincias y después desde los departamentos, los clubes irían eliminándose hasta llegar a elegir a sus mejores representantes para disputar una Finalísima en Lima, en esa meca llamada estadio Nacional.

Trofeo entregado a Cienciano como campeón de la Zona Sureste de la Copa Perú 1967. Se aprecia al recordado periodista argentino Luis Garro, en representación del diario El Comercio. (Foto: diario El Comercio) 

Para esto, es preciso considerar que la Copa Perú, como se señaló líneas arriba, tenía en su origen dos etapas muy marcadas que, además, se disputaban no en un solo año, sino de un calendario a otro. Primero, las etapas Distrital y Provincial se jugaban en una temporada, y la Departamental y la Regional se disputaban recién comenzado el año siguiente, de manera de que los clubes pudieran tener chance ese mismo año de asimilarse al Descentralizado, que solía comenzar en algún momento entre mayo y julio. En cierta forma, esta calendarización explica el histórico cortoplacismo ansioso de insertar, lo más rápido posible, al campeón de la Copa Perú en la élite del fútbol peruano.

En aquella jornada del 14 de mayo, cada campeón regional fue distinguido con un trofeo; también se había otorgado uno a cada campeón departamental, lo que significaba un fortalecimiento de la idea del club como eje de desarrollo del fútbol. No obstante, en el imaginario colectivo se mantenía una idea que en cierto modo ha subsistido por muchos años: que los clasificados a la Finalísima eran, en cierto, modo, selecciones de sus departamentos que debían reforzarse con los mejores jugadores disponibles en ellos. Esto, como también se señaló al comienzo, era una herencia de los antiguos torneos nacionales, en los cuales intervenían selecciones departamentales que acababan peleando por un título en el estadio Nacional.

La primera fecha partido a partido

Esa jornada histórica, como se haría tradición, se disputó a partir de un triplete que comenzó a las 11:30 am en el coloso de José Díaz. El siguiente es el repaso, a modo de homenaje, de los cotejos y los protagonistas de ese día histórico en el que, formalmente, se puso en disputa la Copa Perú, pues en estricto ella corresponde solo a la Etapa Nacional del "fútbol macho" -en este caso, el hexagonal llamado Finalísima-. Las etapas previas, como ocurre en la Copa del Mundo, vienen a ser formalmente el equivalente a las Eliminatorias.

El preliminar: Juan Aurich 3 - Cienciano 1

Aurich derrotó 3-1 a Cienciano. (Recorte: diario La Crónica) 

Juan Aurich llegó a la Finalísima como campeón de la Zona Norte A. Dirigido por el chileno-peruano Juan 'Mamaíta' Ulloa, el 'Ciclón' había superado en la Etapa Regional a Alianza Atlético Sullana (campeón de Piura), Sport Tumbes (campeón de Tumbes) y Municipal de Jaén (campeón de Cajamarca). En sus filas, brillaba de manera rutilante Daniel 'El Chino' Ruiz, delantero huaralino que había sido goleador de Primera División con Universitario. Junto a su hermano Jaime, al golero Francisco Mendoza y al talentoso Próspero Merino conformaban la columna vertebral del cuadro chiclayano.

Cienciano, por su parte, arribó a Lima como campeón de la Zona Sureste, en la cual había tenido como principal contendiente al Real Carolino (campeón de Puno). El 'Papá' tenía como técnico-jugador nada menos que al 'Congo' Clemente Velásquez, exarquero de Alianza Lima. Además de nombres muy identificados con sus colores como Nilo Castañeda -ídolo histórico del cuadro imperial- o Héctor Berrío, sumó como refuerzo a Alberto Ramírez, el 'Cachito' original -y padre de Luis, actual jugador de Alianza Lima-.

El partido, dirigido por el juez Ernesto de La Fuente, tuvo la particularidad de ver a Cienciano vestir una camiseta similar a la del Boca Juniors argentino para distinguirse de Aurich. No fue el único cambio de improviso para el 'Papá': a los 23' de juego, nada menos que su arquero-DT Velásquez tuvo que dejar el campo por lesión y ser reemplazado por Pascual Gonzales, quien acabó convirtiéndose en responsable de la derrota después de que Nilo Castañeda hubiera puesto arriba a los imperiales. Con un golazo de chalaca, el 'Chino' Ruiz empató para Aurich en el estribo del primer tiempo, y en el complemento el 'Cachorro' Hernán Castañeda de tiro libre (60') volteó el partido que luego el 'Ciclón' cerró para ganar 3-1.

El semifondo: Alfonso Ugarte de Chiclín 1 - FBC Melgar 0

Alfonso Ugarte de Chiclín derrotó 1-0 a Melgar. (Recorte: diario La Crónica) 

Alfonso Ugarte de Chiclín se había clasificado al hexagonal como campeón de la Zona Norte B, por delante de América de Samanco (campeón de Áncash), León (campeón de Huánuco) y Carlos Valdivieso (campeón de Pasco). El equipo de los 'Diablos Rojos' llegó al Nacional con una oncena poderosa dirigida por el experimentado técnico argentino Ángel Fernández Roca, exentrenador de la selección peruana y de Alianza Lima, entre diversos clubes. Su principal baluarte, en una época en que la Copa Perú no restringía la participación de jugadores extranjeros, también era gaucho: el solvente portero Antonio Sanguinetto. Junto a él actuaba en la zaga su compatriota Jorge Vichera, y otras de las principales figuras del cuadro liberteño eran Óscar Villalobos, Raúl Carrión, Jorge Quipuzco, José 'Chicamero' Quispe y Manuel 'Meleque' Suárez, ídolo máximo de Atlético Grau pero que ese año reforzó a los de Chiclín.

FBC Melgar, que al igual que Ugarte había jugado ya en Primera División en el Descentralizado 1966 y buscaba el retorno después de haber bajado por los avatares de un sistema que solo permitía a un club del interior mantener la categoría por defecto -fue Grau-, llegó a la Finalísima como campeón de la Zona Sur, por encima de Atlético Huracán (campeón de Moquegua) y Coronel Bolognesi (campeón de Tacna). El 'Dominó' era dirigido por el brasileño Gilberto dos Santos, exjugador rojinegro. Sus figuras eran nombres emblemáticos para los colores sangre y luto como Eduardo 'Patato' Márquez, Luis Ponce Arroé, el capitán Armando Palacios y Hélard Delgado.

En el cotejo, arbitrado por Carlos Rivero, se vieron los primeros momentos de gran fútbol de la Finalísima, producto también de la histórica rivalidad entre liberteños y arequipeños que se había trasuntado en los antiguos Campeonatos Nacionales. Un tempranero gol de 'Meleque' Suárez, a los 14 minutos de juego, dio a los 'Diablos Rojos' una victoria que pudieron mantener sobre la base de un buen trabajo defensivo, aun cuando un disparo de Eduardo Ávila remeció el horizontal de Sanguinetto en el complemento.

El estelar: Octavio Espinosa 3 - CNI 1

Octavio Espinosa venció 3-1 a CNI. (Recorte: diario La Crónica) 

Octavio Espinosa arribó a la Finalísima como campeón de la Zona Centro, por delante de Óscar Berckemeyer (campeón de Lima) y Unión Ocopilla (campeón de Junín). Era también un exparticipante del Descentralizado 1966, el primero de la historia, y tenía como DT a Roberto Reynoso. El equipo base era casi el mismo que había jugado en Primera, con el golero Mario Tipiani, el zaguero Guillermo Quijandría y sobre todo el volante creativo Antonio Franco como principales figuras.

CNI, en tanto, llegó vía la Zona Oriente, en la cual había tenido como principal competidor al Atlético Belén (campeón de San Martín). El cuadro albo, dirigido por el otrora jugador de Sport Boys Pedro Valdivieso, era el que mayor mixtura presentaba entre jugadores oriundos y capitalinos en su plantel. Por un lado, figuraban en sus filas loretanos como Walter Pinedo, Fernando del Águila o Bernabé Navarro; por otro, se había reforzado con capitalinos de trayectoria como Víctor Tenemás, Óscar Cacho, José Galván y Luis Lostaunau.

En el encuentro, pitado por el austriaco Erwin Hieger, se ofreció, según las crónicas de la época, el nivel más discreto de la jornada inaugural. La superioridad del cuadro iqueño fue abrumadora y el score, incluso, le quedó algo corto. Saúl Anchante y Antonio Franco pusieron arriba a Espinosa, y la victoria se rubricó con un gran gol de tiro libre de Carlos Benites, hermano de Víctor ('El Conejo'). El propio Benites, con un infortunado autogol, puso el descuento para los selváticos.

Reflexión de oro

Alfonso Ugarte de Chiclín fue el primer campeón del fútbol macho. En esta escena, recibe el trofeo por el título de la Zona Norte A de parte del presidente de la FPF en la época, Gustavo Escudero. (Foto: diario El Comercio) 

Aquella Finalísima, como es conocido y ya ha repasado DeChalaca, se saldó con el título de Alfonso Ugarte de Chiclín, equipo que entonces celebraba sus Bodas de Oro y cuya gesta quedó inscrita en los anales del "fútbol macho". Desde entonces, han transcurrido muchas historias de éxito, reivindicación de identidades, surgimiento de valores y, fundamentalmente, mucha pasión.

Lo cierto, también, es que la Copa Perú surgió como reflejo de un país que ya no existe más: uno que sigue siendo centralizado, pero ya no el mismo nivel ni sentido que hace cincuenta años. Que hoy el tronco principal del sistema de clubes en el país siga basado en el amateurismo es, en buena medida, un arcaísmo; y sobre todo, que la frontera entre el fútbol amateur y el profesional sea tan endeble como para permitir una transición de un espectro al otro de manera brusca es, también, una debilidad del sistema.

DeChalaca, desde su surgimiento, ha hecho hincapié en la necesidad de transformar la Copa Perú. No desaparecerla en ningún caso, pues se trata de una de las instituciones sociales con mayor penetración del país; pero sí reformarla para que, en cualquier caso, el tránsito del amateurismo al profesionalismo sea progresivo y, sobre todo, no reversible como ocurre en la actualidad. Las razones al respecto han sido ampliamente explicadas en esta página web pero decirlo hasta la saciedad no termina de ser suficiente. La oportunidad política que estas Bodas de Oro de la Copa Perú confieren para hacer cambios son grandes y ya es cuándo.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Recortes: diario La Crónica

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