Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comEn este Día de la Madre vale recordar a un personaje que fue masajista, pero también técnico y más dentro del fútbol: Juan Ulloa, mejor conocido como ‘Mamaíta’. Nació en el Perú, pero por su aprecio recíproco con los chilenos terminó siendo muy reconocido en los equipos sureños.

 

Se lo llegó a considerar en algún momento casi como chileno. Pero su historia, la de Juan Ulloa, ‘Mamaíta’ para sus conocidos primero y luego para todos, siempre tuvo sello peruano, aunque fue lejos de su país donde consiguió el éxito a su manera, con una voluntad a prueba de todo.

Sur de aventuras

El destino juega a veces de forma extraña. Y en el caso de ‘Mamaíta’, éste se manifestó por primera vez durante el verano de 1933, cuando el equipo de Audax Italiano emprendió una gira por todo el continente americano que comenzó en Perú. Siendo apenas un niño, quedó prendado por las historias que escuchó de sus jugadores, entre los que se contaban a Guillermo Gornall, Moisés Aviles y Carlos Giudice, a los que se acercó y de los que recibió una buena respuesta hacia su atención. Ese primer gesto de retribución terminó jugando un papel decisivo en el futuro.

Cargando chimpunes y balones, una imagen que durante parte de su vida representó la voluntad de Juan Ulloa por ayudar a los que lo acogieron de buena manera (Recorte: revista Estadio de Chile)El tiempo pasó y desde esa ocasión, Ulloa reafirmó su amistad con otros clubes chilenos que partían de gira a Lima, como Colo Colo, Magallanes o Santiago Morning. Pero fue dos años después de su primer encuentro que tuvo la ocasión de reencontrarse con esos jugadores de Audax que tanto llamaron su atención. Fue con motivo del Sudamericano y luego, en 1939, cuando el fútbol peruano volvió a cumplir el papel de anfitrión, ‘Mamaíta’ se embarcó por primera vez en un viaje hacia esas tierras del sur que tanto lo atraían, siguiendo a la delegación chilena que regresaba a su país.

Y es que su presencia siempre resultó del agrado de los jugadores que encontraron en él a un personaje presto al servicio. Por ejemplo, durante los Sudamericanos, fungió de guía por las calles limeñas cuando hizo falta, aunque también se las arregló para salir al frente ante cualquier percance, prestando atención a todos los detalles de la utilería o la alimentación del plantel. Pero en lo que más se destacó fue en el papel de masajista, profesión en la que fue muy solicitado pese a no tener mayor conocimiento del oficio, salvo por lo que había aprendido observando a los equipos.

A prueba continental

Estando en Chile fue que Juan Ulloa obtuvo su primer trabajo estable cuando Colo-Colo lo contrató. Con los albos todo se le facilitó, pues su estancia coincidió con la presencia de Arturo Fernández y César Socarraz, quienes en 1940 viajaron para firmar su primer contrato profesional. Su fama creció al punto de ser solicitado por la selección chilena que participó en el torneo continental de 1942 en Montevideo, para lo cual -por su cuenta- tuvo que realizar un viaje a través de los Andes tanto en tren como en carreta que lo llevó primero hasta Córdoba, en suelo argentino, para luego llegar a Uruguay.

La travesía se repitió luego en los siguientes Sudamericanos: en 1946 hacia Argentina con un itinerario similar al anterior; en 1947 con Ecuador, viajando a lomo de mula para atravesar la frontera y luego llegar por mar a Guayaquil; y en 1949 hasta Brasil, donde actuó en forma decisiva a favor de un buen resultado para Chile. La historia involucró al ‘Sapo’ Sergio Livingstone en un penal a los 86’ cuando su selección ganaba por 1-0 a los ecuatorianos.
Juan Ulloa, 'Mamaíta', al lado de Sergio Livingstone, el gran arquero del fútbol chileno (Recorte: revista Equipo)
Según las palabras de ‘Mamaíta’, el sol molestaba al arquero de Chile, por lo que reaccionó rápido para conseguir una gorra y acudió al lugar en el que el equipo peruano espectaba el encuentro. Allí encontró a Carlos Gómez Sánchez, quien llevaba una puesta y que al reconocerlo y ver su intención se la prestó. Ya cuando Livingstone se la puso, no tuvo problema para desviar el disparo del ecuatoriano Víctor Arteaga para así asegurar su primer triunfo en el torneo.

Una y mil anécdotas se le atribuyen a este personaje que no solo se vio ligado a los equipos de fútbol, sino también a los de baloncesto o natación, siempre de la mano de un representante chileno. Sin embargo, su patria no quedó siempre de lado, pues solía regresar de tiempo en tiempo al Perú. Y así fue que en un momento, luego de tanta peripecia por fuera, acabó dirigiendo a más de un cuadro local a nivel amateur; resalta lo hecho con Juan Aurich en 1967, cuando lo dirigió en la Finalísima de la Copa Perú que el 'Ciclón' acabó ganando, o con el Unión Tumán, al que llevó a obtener títulos en Lambayeque en esa misma década.

Aunque el fútbol lo llevó lejos, Juan Ulloa siempre tuvo bien claro a qué tierra pertenecía, y así lo reconoció en más de una entrevista con los medios de aquí y de allá, los que siempre coincidieron en un punto: que el éxito de ‘Mamaíta’ fue brindar servicio sin esperar nada a cambio.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: revistas Estadio de Chile y Equipo


Comentarios (1)add
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escrito por Otilio Talledo Carrillo , febrero 19, 2022
Fue mi entrenador de fútbol en la selección del Instituto Superior Politécnico nacional José Pardo Lima desde los años 1965 al 1967, dónde campeonatos en Olimpiadas Universitarios de Lima Metropolitana.
Una excelente y bella persona.
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