Foto: Prensa UCVLa Vallejo quedó eliminada de la Libertadores de modo prematuro y quedó la impresión de que la política de mantener un plantel corto complotó seriamente contra sus posibilidades.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

La Universidad César Vallejo quedó afuera de la Copa Libertadores en primera fase, lo cual no representa novedad alguna tratándose de un representante peruano: es, aunque duela reconocerlo, lo normal. Tampoco causa sorpresa, en realidad, que haya sucumbido a manos de Caracas FC, un rival que -sin estar en su mejor momento- en los últimos años ha sorteado siempre las llaves que lo enfrentaron a rivales nacionales, con la destacable excepción de FBC Melgar en 2019.

No obstante, en el caso poeta ha quedado un saborcito a poco, especialmente porque el proyecto futbolístico de José del Solar había mostrado una importante madurez en los últimos tiempos. De hecho, no es exagerado decir que la Vallejo practicó durante varios tramos de la Liga1 2020 el mejor fútbol del certamen, y que para muchos habría sido el equipo mejor preparado para discutirle la hegemonía a Sporting Cristal en un mano a mano. Si a eso se suma el hecho de que en la mayor parte de los 180 minutos disputados contra Caracas fue el elenco trujillano el que llevó la batuta del juego, la amargura se acentúa.

La crítica fácil apuntará siempre a buscar culpables: que si Yorleys Mena pateó mal un penal en la ida o si Jersson Vásquez cometió la tontería de hacerse expulsar en la vuelta. Lo primero ya fue discutido por DeChalaca y lo segundo obedeció a una incuestionable irresponsabilidad, incomprensible de parte de alguien con experiencia y tan correcto profesional como el carrilero chosicano. Pero es preferible, siempre, ver el bosque más allá de los árboles y entender que no todas las circunstancias de un partido pueden controlarse, pero sí se puede trabajar mejor el entorno que las condiciona.

Vásquez se fue por la puerta falsa después del absurdo puñetazo que le propinó a Osío y que dejó a Vallejo con uno menos en el momento más álgido de la llave. (Foto: Conmebol) 

En ese sentido, el gran pecado poeta en esta incursión fugaz en Libertadores es haberse presentado a un certamen internacional con un plantel demasiado corto. Las cifras son contundentes: la Conmebol habilitó, dada la pandemia, la inscripción hasta de 50 futbolistas por club en el torneo continental. Y mientras los otros cinco participantes de primera fase inscribieron todos nóminas de 33 jugadores (tres oncenas hábiles) para arriba, la Vallejo anotó apenas a 25 futbolistas.

Se dirá que no es algo muy relevante porque si se trata solo de dos partidos no tiene mucho sentido pensar que se va a emplear a tantos jugadores. Pero tal argumentación ya parte en sí misma de un peligroso supuesto: que apenas vas a jugar dos partidos. Y así eso no se piense, es lo que se deja entender a los rivales cuando se entrega una nómina así o se termina viajando sin completar los doce futbolistas en el banco de suplentes. Ya en lo práctico, la verdad es que a la Vallejo el plantel corto le pasó enorme factura: los problemas documentarios de Donald Millán no se pudieron subsanar, Christian Ramos se desgarró y no pudo viajar a Venezuela y Jairo Vélez se lesionó en el calentamiento en Caracas.

Lo concreto también es que la política de contar solo con los jugadores necesarios es algo que viene siendo un sello del proceso de Del Solar en Vallejo. El año pasado, el cuadro poeta acometió su gran campaña únicamente con 23 futbolistas con minutos en campo, la menor cifra registrada por un club en una temporada en Primera División peruana en lo que va del siglo. Incluso contra Cienciano en la Fase 1 el equipo llegó a salir solo con 14 jugadores en lista, apuro que si bien resultó manejado con solvencia por el buen trabajo del comando técnico y el plantel poeta -ese día venció 1-0 con gol de uno de los titulares de emergencia, Franchesco Flores- no debería constituir un paradigma, y menos para competir en el ámbito internacional.

El calentamiento en Caracas le pasó factura a la Vallejo: dejó lesionado a Jairo Vélez. (Foto: Conmebol) 

Hacia la mitad del complemento del partido en Caracas, 'Chemo' ordenó los ingresos de Erick Morillo y Luiz da Silva. Los dos futbolistas estaban listos para ingresar cuando el balón salió fuera del campo en un lateral cerca del área poeta; pero el DT ordenó detener los cambios tanto en ese momento como en la siguiente paralización, correspondiente a un córner para Caracas, y el flashback de lo sucedido en 2009 en Eliminatorias contra Argentina con Juan Carlos La Rosa fue inevitable. Al parecer, el entrenador de la Vallejo tiene ya muy claro que en un balón parado en contra del arco propio jamás se ejecuta un cambio. Eso es muy positivo, pues habla de la madurez de un entrenador que como reconocido hombre de fútbol que es, nunca deja de aprender. Seguramente, en la próxima Libertadores que le toque afrontar su plantel será más extenso.

Fotos: Conmebol; Prensa UCV


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La crónica del Caracas - Vallejo: César el breve

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