Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEn días soleados como estos de enero, pero hace 25 años, la llegada de Pablo Bengoechea a Universitario estuvo muy cerca de concretarse, pero finalmente se cayó. ¿Qué habría pasado si el notable volante uruguayo -en la actualidad, técnico de Alianza Lima- fichaba por los cremas en aquella temporada?
Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

El verano de 1993 estuvo marcado en tienda merengue por un fichaje bomba: fue el de Juan Reynoso, el destacado defensa central de la selección nacional que dejó Alianza Lima y que protagonizó uno de los golpes más duros que le pudo propinar el clásico rival al equipo blanquiazul. En Universitario, sin embargo, se buscaba reforzarse con algún extranjero de gran cartel y trayectoria para afrontar un nuevo reto: La Copa Libertadores de ese año, ya que, pese a haber campeonado con relativa facilidad en 1990 y 1992 -y además de quedarse muy cerca también de conseguir el título de 1991– las últimas campañas internacionales cremas no habían sido para nada auspiciosas.

En la Libertadores 1991, la 'U' apenas logró ganar un partido en fase de grupos ante Sport Boys los rivales paraguayos y luego fue eliminado por Colo-Colo en la siguiente ronda, mientras que para la edición de 1992 de la Copa Conmebol perdió los dos partidos ante El Nacional de Quito. El objetivo era, por lo tanto, ganar jerarquía internacional para superar lo hecho recientemente.

Pablo Bengoechea era, sin duda alguna, un futbolista de primer nivel para el fútbol peruano. Había emigrado del Montevideo Wanderers al Sevilla de España, club en el que había jugado regularmente durante cinco temporadas. Había marcado el gol en la final de la Copa América 1987 que le dio el título a Uruguay y también había defendido a su selección en el Mundial Italia 1990, en el que apenas disputó un partido pero marcó un gol, frente a Bélgica.

Bengoechea tiene un lugar ganado en Uruguay y en todo Sudamérica. (Foto: Getty Images) 

Ya para la campaña 1992/93, el 'Profesor' volvió a Sudamérica para jugar por Gimnasia y Esgrima La Plata, equipo en el que sin embargo no le fue bien y del que estaba buscando salir para el año entrante. Fue entonces que apareció la oferta de la 'U': ascendía a 150 mil dólares y fue aceptada en un primer momento por el jugador. La dirigencia crema, incluso, anunció a los medios su presentación para el día 5 de enero en el Lolo Fernández, en épocas en que la pompa para el primer día de nuevos fichajes en un club era mucho menor que la actual.

Sin embargo, Bengoechea no llegó ese día al Lolo como se anunciaba, ni tampoco al siguiente ni al subsiguiente. Días después trascendió que el pase se truncó porque el volante planeaba quedarse en el club apenas hasta junio para luego poder ir a jugar al Mitsubashi de Japón, que a partir de ese año -por la gestación de la J-League- pasaría a denominarse Urawa Red Diamonds y le proponía una oferta muy superior a la planteada por el club merengue.

No habría Amado

Uno de los efectos que definitivamente habría ocasionado el fichaje de Bengoechea habría sido la no contratación del paraguayo Jorge Amado Nunes, quien, al igual que el ‘Profesor’, jugaba como volante de avanzada, estaba respaldado por una gran trayectoria y era mundialista con su selección. Al frustrarse el pase del uruguayo, se canalizaron las vías para que el 'Cenizo', un 19 de enero de 1993, fuera presentado como el nuevo '10' del equipo que entonces dirigía Iván Brzic.

Nunes es presentado en Universitario en 1993. El paraguayo sería gran figura en tienda crema. (Recorte: diario El Comercio) 

Sin duda alguna, el impacto del 'Cenizo' fue grandísimo en tienda merengue: fue el gran líder y referente del campeonato conseguido finalmente en 1993 y de las regulares campañas a nivel internacional, en las que la 'U ' superó la primera ronda de Libertadores tanto en ese año como el siguiente. Si la llegada de Bengoechea se concretaba, Universitario no tendría en su historia la figura indiscutible de Nunes.

El hecho de que el paraguayo nacido en Argentina no hubiera llegado a Odriozola pudo haber tenido quizá un impacto que trascendiera lo netamente futbolístico: pese a su excelente rendimiento, hoy se recuerda mucho a Nunes por haberle propinado un puñetazo al aliancista Juan Carlos Kopriva en los minutos finales del clásico disputado en Matute por el Descentralizado 1994.

Sería difícil -si no imposible- pensar que Bengoechea, un hombre usualmente calmado y pensativo, hubiese golpeado a un rival de la forma en que ese día sucedió. Y eso, más allá de que no tuvo mayores repercusiones futbolísticas, sí terminó por simbolizar la violencia marcada en la época entre Alianza Lima y Universitario, que en los años posteriores se marcaría aún más por las barras bravas y las dirigencias conflictivas.

Esta muy difícilmente habría sido una -imborrable- escena en la que encajara Bengoechea. (Foto: revista Estadio) 

Más allá de aquella acción de boxeo, lo de Nunes con camiseta crema fue espectacular en las tres temporadas que se mantuvo en el club, y se ganó un lugar en el corazón de muchos hinchas. Lo más probable es que Bengoechea no hubiera tenido tal identificación, ya que planeaba ir a Japón o, en todo caso, habría aceptado inmediatamente la oferta del club de sus amores, que curiosamente apareció antes de lo esperado.

Manya, sin ídolo

En 1992, el volante uruguayo –como se mencionó antes– ya había vuelto de Europa y era jugador de Gimnasia y Esgrima La Plata. En aquel año no le fue bien en materia colectiva y no había llegado a destacar del todo en lo individual, pero su entrenador, su compatriota Gregorio Elso Pérez, sabía perfectamente de sus condiciones.

Por ello, parte de que se frustrara el pase de Bengoechea a Universitario tuvo muy probablemente que ver con que el 'Profesor' tenía todo listo para jugar en el ‘Carbonero’, equipo al que Pérez estaba yendo a dirigir en ese entonces. Firmó un contrato por cinco meses .porque su intención final era ir a Japón. pero finalmente se quedó y conquistó nada menos que un legendario pentacampeonato, que incluyó los títulos desde 1993 (año de su llegada) hasta 1997 inclusive.

Bengoechea es ídolo en Peñarol. Siempre se le recuerda en tienda aurinegra. (Foto: Pinterest)

Es cierto que Peñarol probablemente habría dominado igual el fútbol uruguayo en los años posteriores, pero es irrefutable afirmar que un factor importante para haber conseguido cinco campeonatos de manera consecutiva era tener en el plantel a un jugador de la talla de Bengoechea, que le aportó mucho fútbol y goles importantes. Lo que pudo haber sucedido si el ‘Profesor’ no llegaba en esa temporada es que quizá no sería considerado un ícono o una leyenda en su país de forma tan indiscutible.

Gran parte de su carrera estuvo marcada por ese histórico paso por el equipo aurinegro. El apellido Bengoechea quedó enmarcado por siempre en la historia del fútbol charrúa luego del famoso Quinquenio de Oro, los títulos de 1999 y 2003 y, sobre todo, la Copa América de 1995, en la que también anotó el gol decisivo en la final.

El clásico fue otro

Es verdad que lo más probable habría sido que el hoy técnico uruguayo no se hubiera mantenido por mucho tiempo en Universitario, pero su llegada a tienda crema en 1993 sí habría, con suma probabilidad, evitado su arribo a Alianza Lima dos décadas después para comandar la dirección técnica íntima en la temporada 2017. En un momento en el que la institución pasaba por una urgencia de resultados y en el que la hinchada se desesperaba cada vez más, contratar a un entrenador que en cierto modo estuviera vinculado al clásico rival habría constituido una apuesta suicida para el Comité Consultivo del equipo de La Victoria.

Lo más probable habría sido que finalmente Alianza optara por otro entrenador y, quién sabe, hoy quizá los íntimos no habrían podido cortar la sequía de once años sin campeonar. A lo mejor contarían con un nuevo comando técnico y un plantel completamente renovado para el 2018. 

Alianza Lima necesitó de la calidad de Bengoechea para volver a gritar campeón. (Foto: Andina) 

Por otro lado, Bengoechea quizá habría contado una mayor aprobación cuando se lo nombró técnico de la selección peruana -algo de lo que careció durante el año en que estuvo en el cargo- al ser reconocido en el país por un importante sector de hinchas de Universitario que, probablemente, le habrían tenido cierto cariño por su paso en tienda crema. Algo que, finalmente, no se dio pero que, de haber sucedido, pudo haber cambiado radicalmente el panorama no sólo del fútbol peruano, sino también de la carrera de uno de los futbolistas más importantes que tuvo Sudamérica en los noventa.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Getty Images, diario El Comercio, revista Estadio, Andina, Pinterest


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