Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comDos efemérides coinciden esta semana: veinte años del título de la ‘U’ en 1992, año en que volvió el Descentralizado; quince años del de Alianza en 1997, el primero de la era de los torneos cortos. Recordemos, tácticamente, a ambos ‘compadres’.

 

2012 les ha traído a los ‘compadres’ el sinsabor que provocan años de nefastas gestiones. Hoy, mientras tiran el carro hacia adelante, a sus hinchas no les queda más que recordar mejores tiempos. Esta semana, coinciden dos efemérides de títulos importantes: veinte años del campeonato de Universitario en 1992, año en que regresaron los Descentralizados tras la catastrófica etapa de los Regionales; quince años del título de Alianza Lima en 1997, primera temporada con el formato de los torneos cortos (Apertura/Clausura).

Tanto la ‘U’ de Brzic como el Alianza de Pinto incluyeron planteamientos tácticos que vale la pena recordar y analizar.

La ‘U’ de Brzic (1992)

Uno de los equipos que la 'U' de Iván Brzic presentó en aquel 1992 del título crema con el técnico serbio (Recorte: revista Estadio)Iván Brzic llegó al Perú a mediados de 1991, en medio de la ola de entrenadores de Yugoslavia que arribó a Sudamérica y que tuvo en Unión Huaral, con Simo Vilic en 1989, a su precursor en nuestro país. Con el serbio, la ‘U’ cumplió una excelente campaña en el II Regional Metropolitano; en la liguilla, forzó un desempate por el título contra Sporting Cristal (1-1), que perdió por penales; también por esta vía cayó en la definición por el subcampeonato contra Sport Boys (3-3). Para 1992, Brzic separó del club a Pedro Requena, José Antonio Trece, Carlos Cáceda y Freddy Torrealba.

La baja principal fue el arquero Juan Carlos Zubzuck, a quien una lesión lo dejó fuera todo el año. La valla quedó en manos de Carlos Marrou, quien tuvo que pelear la titularidad con el paraguayo Evaristo Massi, que defraudó las expectativas y finalmente se quedó en la banca.

Universitario no salió bien parado de sus choques contra Cristal, uno de los pocos equipo que le pudo hace frente al campeón de esa temporada (Recorte: revista Estadio)En las primeras fechas, el esquema merengue fue un 4-cuadrado-2, con Marrou en el arco; Ricardo Bravo, César Charún, Alfonso Dulanto y Octavio Vidales en defensa; Álvaro Barco y Juan Carlos Bazalar como contención; Roberto Martínez y Francesco Manassero (o César ‘Ratón’ Rodríguez) como enganches; Andrés ‘Balán’ Gonzales y Tomás Silva (o Ricardo Besada) en ataque.

La ‘U’ debutó con triunfo (0-2) sobre CNI en Iquitos, pero, tras dos derrotas consecutivas (1-0 contra Alianza Atlético en Sullana y 0-1 contra Sport Boys en el Nacional), Brzic adoptó un esquema más arriesgado, aprovechando la llegada de dos refuerzos en ataque: el repatriado Ronald Baroni y el veterano chileno Juan Carlos Letelier. En la cuarta fecha, Charún pasó a marcar punta derecha; José ‘Puma’ Carranza fue incluido como central; Barco bajó a la zaga y Bazalar quedó como único ‘6’; ‘Puchungo’ acompañó a Martínez como enganche; la línea ofensiva pasó a ser conformada por tres atacantes: Baroni, Letelier y Silva. El resultado fue óptimo: goleada 4-0 sobre Cienciano, con tantos de Silva, Yáñez y Letelier (2).

Ante el equipo que sí le fue bien a los cremas fue contra Alianza, al que le ganó en el mismo Matute (Recorte: revista Estadio)Con variantes ocasionales, la ‘U’ sostuvo aquel esquema todo el año; en Lima, casi siempre jugó con un 4-1-2-3. En provincia, por lo general, sacaba un volante de creación (‘Puchungo’) e incluía a un contención (casi siempre Martín ‘León’ Rodríguez), quedándose con un 4-2-1-3. Tras la lesión de Bazalar, antes de terminar la primera rueda, Martín Rodríguez se quedó definitivamente con el puesto de ‘6’. ‘Balán’, recuperado de una lesión, alternó en la segunda rueda y fue primer suplente del tridente titular: Silva, Baroni y Letelier. Manassero, el ‘Ratón’ César Rodríguez y Jesús Torrealba quedaron definitivamente marginados y jugaron muy pocos minutos; Ricardo Bravo comenzó a alternar la banda izquierda con Vidales (para 1993, Bravo se quedó en el club, mientras que Vidales se fue a Cristal). Con la recuperación de Bazalar, a mitad de la segunda rueda, el serbio le quitó la titularidad a Yáñez (con quien tenía una relación áspera, al igual que con Carranza) para alinear, ya de forma definitiva, a dos volantes de marca.  La campaña fue casi perfecta, salvo los partidos contra Sporting Cristal y FBC Melgar, que le trajeron cuatro derrotas. Carranza, en las fechas finales, subió a la volante, y Dulanto se acomodó en la zaga.

El domingo 8 de noviembre de 1992, en la penúltima fecha, Universitario tuvo recompensa: dio, por primera vez en su historia, la vuelta olímpica en el Lolo Fernández, con una goleada 4-1 sobre Deportivo San Agustín, con goles de Baroni, Charún, Carranza y Silva.

El Alianza de Pinto (1997)

A Alianza le costó superar muchas pruebas en 1997 para volver a salir campeón, muchas de ellas en la misma interna (Foto: Facebook)A fines de 1996, Alianza Lima dio un giro radical: su presidente, Pío Dávila, fue desaforado del cargo y el club quedó bajo el liderazgo de su vicepresidente, Alberto Masías. Nadie supuso que aquel cambio acabaría con diecisiete años de catástrofes. Pese a que los blanquiazules clasificaron a la Copa Libertadores, como subcampeones, su pintoresco técnico, el brasileño Gilberto Alves ‘Gil’, fue desaprobado en la evaluación final: sus desaciertos tácticos y una excesiva complacencia con un plantel inquieto le pusieron la cruz.

Para 1997, a La Victoria arribó su antípoda: el colombiano Jorge Luis Pinto, célebre en su país por el rigor en el trabajo físico y la disciplina (sus métodos incluían visitar las casas de los jugadores durante la madrugada, para comprobar que no salieran de parranda). La pretemporada se realizó en Arequipa y tuvo algunos incidentes: César Cueto dejó de ser su asistente pues, por motivos religiosos, no podía trabajar los sábados; el volante Mario ‘Kanko’ Rodríguez dejó el club tras una discusión con el técnica; finalmente, Juan Jayo renunció a la capitanía en protesta por ambas decisiones y la cinta quedó en hombros de Paulo ‘El Churre’ Hinostroza.

Uno de los puntos altos que el equipo blanquiazul consiguió al mando de Jorge Pinto fue superar a Cristal en el Torneo Apertura (Recorte: revista Once)El plantel mantuvo la base de años anteriores. Las principales novedades fueron los arribos del defensor colombiano Víctor Hugo Marulanda (quien cubrió la plaza del argentino Marcelo Sozzani) y de Juan Carlos Bazalar (ex crema, contratado en reemplazo del brasileño Zé Carlos; unas fechas después, resultó fundamental el retorno del brasileño Marquinho.

Tácticamente, Pinto apeló a un tradicional 4-rombo-2; al principio, formó casi siempre con Francisco Pizarro en el arco; en defensa, con Carlos Basombrío, Marulanda, Frank Ruiz y Marcial Salazar; al medio, con Juan Jayo como ‘6’ neto, Bazalar e Hinostroza complementando los costados y César Rosales reinventado como enganche (alternó, en ocasiones, Marco Antonio Valencia); Waldir Sáenz era fijo en ataque (salvo cuando alguna indisciplina provocaba que Pinto no lo tomara en cuenta) y lo acompañaban Andrés ‘Balán’ Gonzales o el brasileño Marcelo Bujica (como suplentes eternos quedaron Jerry Tamashiro y otro brasileño, de ingrata recordación, llamado ‘Tefo’). El técnico colombiano, sin embargo, implantó una estrategia poco frecuente, por entonces, en nuestro medio: la defensa en línea. Bajo esa premisa, si por una banda subía uno, el otro se quedaba; en suma, si Basombrío se proyectaba por derecha, Salazar se quedaba atrás, por izquierda, y viceversa; la misma coordinación se aplicaba con Bazalar e Hinostroza en el mediocampo.

Una de las figuras de los íntimos en 1997 fue César Rosales, quien pese a su buen rendimiento acabó alternando en el once titular (Recorte: revista Once)La defensa en línea tardó en asimilarse en Matute; incluso, costó un doloroso 0-4 contra Gremio en el estadio Nacional, por la Libertadores. A Alianza, tras la eliminación copera, le costó reengancharse en el Apertura, pero lo consiguió finalmente en la décima fecha, cuando remontó un 2-4 en contra y terminó derrotando agónicamente por 5-4 a Sporting Cristal, con dos goles de Waldir, un autogol de Miguel Rebosio y tantos finales de Hinostroza y Bujica. Aquel resultado no solo le abrió el camino al título, sino que le permitió a Pinto sacar conclusiones: después del 5-4, sentó a Francisco Pizarro (de pésima tarde) y el arco quedó, hasta fines de aquel año, bajo la custodia de Christhian Del Mar; Basombrío perdió la titularidad y el lateral derecho pasó a ser José Luis Reyna. David Chévez comenzó a ser incluido como segundo delantero y sacó ventaja frente a Bujica y ‘Balán’, quien partió al fútbol chino a mitad de año. Alianza ganó el Apertura el 25 de mayo, con victoria 0-2 sobre Melgar en Arequipa.

Para el Clausura, los ajustes fueron mínimos. El más trascendental fue el aporte de Marquinho, quien no había hecho un buen Apertura y estuvo a punto de ser separado; el brasileño, sin embargo, se destapó en el Clausura y dejó en la banca a Rosales, quien se convirtió en un suplente de lujo, pues anotó nueve goles en el año, uno de ellos en el vital triunfo 2-3 sobre Cristal que le dio a los íntimos medio campeonato. Chévez y Bujica hicieron dupla de ataque ante una lesión de Waldir, quien reapareció en el final del torneo; Marulanda tuvo que ser operado de apendicitis y, en las últimas jornadas, su puesto fue cubierto por Walter Machaca.

En el Torneo Clausura de 1997 el Alianza de Pinto se midió contra la 'U' de Brzic con un empate a cero como resultado (Recorte: revista Once)La ansiada vuelta blanquiazul, después de dieciocho años, ocurrió el miércoles 5 de noviembre de 1997, con un 0-5 sobre Atlético Torino en Talara, gracias a los tantos de Marquinho, Hinostroza (2), Bazalar y Chévez.

¿La ‘U’ de Brzic o el Alianza de Pinto? Las comparaciones son odiosas, pero ambos constituyeron apuestas tácticas arriesgadas que, a la larga, tuvieron resultado. En tienda crema, el título de 1992 fue el primero del bicampeonato de un equipo que algunos de sus hinchas juzgan, incluso, superior al que conquistó el ‘tri’ entre 1998 y 2000; en tienda blanquiazul, el de 1997 fue, tal vez, el campeonato más celebrado de su historia, por despojarse de una pesada mochila de fracasos.

Veinte y quince años después de aquellas gestas, no es el mejor momento de la ‘U’ y Alianza. Pero, si el pasado sirve para corregir el futuro, no está de más echar un ojo a antiguos modelos de éxito.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: revistas Estadio y Once; Fotos: Facebook

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