Dos temporadas en Segunda División le sirvieron al Deportivo Universidad César Vallejo para afiatar la propuesta que planteó su institución educativa matriz al incursionar en el fútbol profesional. Tras disputar palmo a palmo con Atlético Minero el título, de la mano de Roberto Arrelucea dio la vuelta olímpica en la última jornada y devolvió a Trujillo el fútbol grande.