Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comLeón, el equipo de moda en el fútbol mexicano, celebra su aniversario número 70 como bicampeón vigente. Solo una vez había alcanzado tal logro previamente: en 1948 y 1949, con un peruano como principalísima figura en el arco: el 'Mono' Eugenio Arenaza.


La ciudad de León, capital del estado mexicano de Guanajuato, está unida al fútbol peruano de diversas maneras. No solo por el pasado en la Universidad San Martín del uruguayo Gustavo Matosas, el técnico que ha conducido al club León, su hijo pródigo, a ser la vedette actual del fútbol mexicano con su bicampeonato; principalmente, porque un 2 de junio de 1970, su estadio Nou Camp fue testigo del que bien puede considerarse como el partido más importante de la historia de la selección peruana, aquel 3-2 con voltereta sobre Bulgaria en el arranque del Mundial de México con los tantos de Gallardo, Chumpitaz y Cubillas.

Pero más de dos décadas antes de aquella gloriosa tarde, otro futbolista peruano ya había escrito una historia muy propia en León, y se había hecho querer por su afición. Fue uno de aquellos dignos representantes vivos de la frase "Perú, tierra de arqueros" que hoy huele a mito. Un portero que se había dado el lujo de ser bicampeón del fútbol mexicano y que se hizo tan ídolo que acabó teniendo una calle con su nombre.

Las lianas hacia México

Eugenio Arenaza había debutado en Primera División en el Perú en 1941 con el Telmo Carbajo del Callao, equipo con el que quedó en último lugar en dicha temporada, en la que no hubo descenso. Al año siguiente, sin embargo, fichó por Sporting Tabaco, y sus buenas actuaciones lo llevaron a ser contratado para 1943 por Alianza Lima. En el cuadro blanquiazul fue titular todo ese año, en el que los íntimos alcanzaron el subcampeonato detrás de Deportivo Municipal; pero desde 1944, la emergencia de un joven llamado Teódulo Legario, que era formado en la casa, lo relegó progresivamente al banco de suplentes.
Eugenio Arenaza en primer plano del equipo base de León bicampeón entre 1947 y 1949. (Foto: ligamx.net)
A mediados de 1945, llegó a Alianza una propuesta por Arenaza: era del fútbol mexicano, concretamente del Asociación Deportiva Orizabeña (ADO), uno de los clubes más antiguos de ese país -y actualmente refundado como Albinegros de Orizaba-. El club íntimo la aceptó y de ese modo Arenaza se convirtió en el primer arquero peruano en jugar en el país azteca. En esa temporada 1945/46, ADO acabó en noveno lugar con 30 puntos, pero su portería fue la tercera menos batida: apenas 52 goles recibidos en 30 partidos.

Ese rendimiento hizo que Arenaza llenara la retina del León, equipo que acababa de cumplir su segunda campaña en un aceptable cuarto puesto -tras haber sido fundado dos años antes, el 20 de agosto de 1944-. El cuadro verde requería un portero que reemplazara al argentino Miguel Ángel Rugilo, su primer portero y a la vez entrenador, que volvió a su país para atajar por Vélez Sarsfield.

Así, para 1946/47 llegó a León como técnico otro argentino: José María Casullo. Contaba ya con Arenaza en el arco y otro refuerzo como goleador de polendas: Adalberto 'El Dumbo' López, máximo anotador del torneo anterior con 33 conquistas. Con esa base, León fue gran protagonista, luchando palmo a palmo con el Atlante la punta y llegando al enfrentamiento clave entre ambos en la penúltima jornada, en su estadio de La Martinica, un punto por debajo y con 12 partidos sin conocer la derrota. Pero el dueño de los 'Potros', general José Antonio Núñez, movió cielo y tierra ante la Secretaría de Agricultura para que el cotejo no se disputara en León por motivos sanitarios, ya que la ciudad estaba azotada por la fiebre aftosa. Así, el partido se acabó jugando en Ciudad de México, y Atlante rescató un 0-0 que a la postre le permitió mantener la ventaja para dar la vuelta y relegar a León al subcampeonato.

La primera garra

El sistema defensivo de León en su bicampeonato: el golero Arenaza flanqueado por el argentino Battaglia y el capitán Montemayor. (Foto: miarroba.es)

Así, para la temporada 1947/48, León tenía amplia sed de revancha. Mantuvo a Casullo y la base del plantel, e inició su campaña con una goleada 6-2 sobre el ADO, y luego derrotó 3-2 al Real España. En su tercer cotejo, se dio un enorme gusto: se desquitó del Atlante con una goleada de padre y señor mío: un histórico 1-10 a domicilio que está en los anales del fútbol mexicano como la mayor goleada de visita alguna vez registrada en la Primera División azteca. Sendos hat tricks de Adalberto López y Guillermo Flores, un doblete del argentino Marcos Aurelio y tantos de Alberto Costa y Luis Luna sellaron la apoteósica goliza, como se le dice en México.

Sin embargo, León luego fue goleado en casa 0-4 por el Oro, que se insinuaba como su principal rival. Así, comenzó una alternancia de goleadas a favor (sobre Veracruz, San Sebastián, Marte, América o Chivas) con algunas otras derrotas en contra (Atlas, Puebla o Tampico). Retomó un ritmo parejo desde mediados de marzo de 1948, cuando goleó de manera consecutiva por 6-0 tanto al América como al San Sebastián, y por 5-0 a Chivas en casa. Por cuatro partidos, Arenaza mantuvo invicta su valla, y solo volvió a verla batida en un empate 2-2 ante el Moctezuma a inicios de mayo.

La recta final pareció complicar las cosas: León perdió ventaja al caer de visita ante el Oro (2-0) y el Asturias (3-2), y no poder derrotar ni a Atlante (1-1) ni Real España (0-0). Este último resultado, en la jornada final, permitió que el Oro, que goleó al Moctezuma, lo alcanzara con 36 puntos en el primer lugar de la tabla y forzara un partido definitorio. Dicho equipo era dirigido por el uruguayo Julio Manisse, ex DT de Alianza Lima, y contaba en sus filas con Agapito Perales, exzaguero de Deportivo Municipal.
El equipo de León que se consagró campeón de 1947/48 tras vencer al Oro en partido extra. (Foto: unionguanajuato.mx)
El cotejo se programó para el 27 de junio en el estadio Ciudad de los Deportes (hoy estadio Azul, de propiedad del Cruz Azul), y quedó igualado 0-0. Como no había penales, se disputó un segundo partido dos días luego que León definió a su favor por 2-0 con goles de Pablo 'Chancharras' Pérez y Rodolfo Moncada, que le dieron el primer título de su historia. Y que significó también el primero de la carrera de Arenaza, quien ya era conocido como 'Mono' por su agilidad en las estiradas bajo los tres palos, en tiempos en que las potenciales connotaciones racistas de un apelativo no constituían un problema social.

Campeonísimo con todo el aumentativo

Pero el logro de León no se quedó en eso. Como campeón de liga, debía enfrentar al ganador de la Copa Mexicana, el Veracruz, en el juego para definir al Campeón de Campeones (actual Supercopa). Otra vez en el Ciudad de los Deportes, el 5 de julio, lo ganó en tiempo extra con tanto de Adalberto López -quien en la liga había vuelto a acabar como goleador con 36 anotaciones-. Así, con ese acicate, emprendió en 1948/49 la ruta hacia el bicampeonato de liga, que le sonreiría en gran forma.
El equipo base de la campaña 1948/49, siempre con Arenaza como golero y el DT Casullo a la extrema derecha entre los parados. (Foto: anotandofutbol.blogspot.com)
El inicio fue difícil para el cuadro verde y sobre todo para Arenaza: pese a que arrancó con un 3-0 sobre Real España, se comió de inmediato un 8-2 a manos del Atlas, y no pudo ganar sino hasta su quinto partido, cuando venció 3-0 al Marte. El equipo se mantuvo en los puestos de vanguardia, aunque solo recobró ritmo parejo hacia finales de marzo de 1949, cuando inició un rush de diez partidos invicto.

Sin embargo, la racha se le cortó en las dos fechas finales: cayó 3-0 ante el ADO y 2-0 ante el Marte, resultado que le dejaba en bandeja el título al Atlas, que estaba un punto arriba y debía recibir en casa a Chivas. No obstante, increíblemente perdió 1-3 y a León le quedaba un partido pendiente ante Asturias, que se jugaría después de finalizada la última jornada. Lo ganó 2-0 con doblete del infalible 'Dumbo' López, por tercera vez goleador de la temporada con 28 goles, y Arenaza y compañía rugieron por su segunda corona.

Pero había más reservado para aquella apoteósica campaña. La Copa se inició de inmediato y León se deshizo del San Sebastián en primera ronda, del Tampico en cuartos de final, del Atlas en semifinales y de su gran rival por aquellos tiempos, el Atlante, con un contundente 3-0 en la final gracias a un nuevo doblete de López y un tanto del argentino Edmundo Manzotti. Este último, junto a Marcos Aurelio y el zaguero Antonio Battaglia, conformaban la armada gaucha de aquel León; y a su vez, Battaglia y el 'Capi' Alfonso Montemayor eran la guardia de honor de Arenaza en el sistema defensivo.
Los jugadores de León en 1949 con las tres copas ganadas en un mismo año que los volvieron campeonísimos. (Foto: terra.com)
Ese doble logro de Liga y Copa generó que León quede inscrito, en los anales del fútbol mexicano, como el primer "Campeonísimo" de la historia: rótulo correspondiente a aquel equipo que lograba ambos títulos en la misma temporada. En toda la historia, tal logro solo ha sido replicado por Cruz Azul en 1969, Chivas en 1970, Puebla en 1990 y Necaxa en 1995.

Treinta y ocho mil veces ídolo

Acabada esa campaña, Arenaza partió de León, pues el América, el equipo emblemático de la capital mexicana, hizo por él una oferta irresistible de 38 mil pesos mexicanos. Con él se fueron también de la ciudad los títulos, pero no los peruanos, pues el dinero de su transferencia sirvió para contratar a Julio Aparicio Ayllón, procedente del Veracruz, quien también hizo historia en México. Y además, su partida dejó el campo libre para que otro golero emblemático del club ganara espacio: nadie menos que Antonio 'Cinco Copas' Carbajal, quien llegó tras haber debutado en el Real España.

Arenaza pasó por otros clubes mexicanos además del América, como el Oro, el Deportivo Marte -con el que también fue campeón-, el Toluca y el Cuautla, con el que se retiró al cabo de la temporada 1957/58, tras haber acumulado 241 partidos y 353 goles recibidos (un promedio de 1.46 por cotejo) a lo largo de su prolífica carrera. Pero con ninguno se identificó como con León, que en 1964 lo llamó para jugar un partido conmemorativo en el estadio de La Martinica ante el Atlante por los 20 años del club. Al final del cotejo, solo dos jugadores fueron alzados en hombros por la afición: uno de ellos fue Eugenio Arenaza.
Vista de la calle Eugenio El Mono Arenaza en Villas de San Juan, México. (Foto: Google Street View)
Pero allí no quedaron los homenajes para el gran golero. En Villas de San Juan, una colonia de las afueras de León, una calle fue bautizada, textualmente, con el nombre de Eugenio El Mono Arenaza. Como para ratificar la huella que dejaron sus atajadas en un club que, en sus 70 años de historia, lo recuerda con cariño y casi devoción.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: ligamx.net, unionguanajuato.mx, miarroba.es, anotandofutbol.blogspot.com, terra.com, Google Street View

 

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