Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comCristal obtuvo un muy valorable empate ante un Santos individualmente más poderoso, pero que estuvo cerca de irse del Nacional con una derrota ante el sólido colectivo rimense. Sendos yerros defensivos y las grandes actuaciones de los goleros Viana y Vladimir determinaron el 1-1.

 

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

El estilo Viana o el estilo Vladimir. La palabra arquero en el Nacional se escribe con "V" mayúscula: la señal de la victoria que en la noche copera de jueves fue esquiva para dos protagonistas que pudieron lograrla por número de ocasiones, pero se toparon, más que con sendas murallas, con gente que cumple bien con su oficio.

El 1-1 entre Cristal y Santos es un marcador que zanja salomónicamente lo visto en el coloso de José Díaz porque, inclusive, reparte errores. Ambos goles se explican por yerros en el fondo: el cervecero, porque la visita aplicó de muy mala manera la trampa del offside y permitió a cuatro hombres de celeste quedar habilitados para empujarla -lo hizo Jorge Cazulo con la cabeza, por no decir con la nariz-; y el del 'Peixe', porque los centrales rimenses descoordinaron la marca y le permitieron a Thiago Maia ingresar con honores al área para fusilar el arco bajopontino.

Pero esos deméritos no le restan luces al que fue un buen partido, sobre todo por lo intenso y emotivo. En el que los aplausos principales corresponden a Cristal; y no por el resultado, pues un empate en casa jamás será celebrable. Es felicitable, más bien, que el equipo haya interpretado de manera tan fiel y en breve lapso la pretensión técnico-táctica de su entrenador, y que llegue a aplicarla con el calibre suficiente para parársele de tú a tú a un grande de América y plantearle un partido competitivo y difícil.

La celebración de Jorge Cazulo luego de anotar el tanto que le dio la ventaja a Cristal. (Foto: Raúl Chávarry / DeChalaca.com) 

Por esto último, Santos se marchó del Nacional relativamente cómodo con el 1-1. El equipo de Dórival Junior nunca llegó a apretar el acelerador a fondo, y no porque menospreciara al rival o no quisiera ganar el partido, como podría colegir un análisis simplista. Sucedió solo que calculó que, por peso de sus individualidades, el empate tendría que caer solo si continuaba mellando el fondo de Cristal por los espacios en que era más vulnerable, como el flanco de Renzo Revoredo o la zona que quedaba vacía entre Renzo Garcés y las proyecciones de Jair Céspedes.

Y es que solo un ignorante del fútbol podría desconocer la calidad individual de la oncena que el 'Peixe' presentó en Lima. Que aunque no atraviese por su mejor momento en el Campeonato Paulista, cuenta con el aporte de Lucas Lima como fino conductor y a la vez mediapunta que se suma como cuarto delantero al ataque; con un hombre de credenciales goleadoras inmensas como Ricardo Oliveira al que no puede cedérsele un metro así frise los 37 años; con un Renato que funge de auténtico mariscal de campo y a la vez arquetipo de los ataques; con la velocidad, quizá irregular pero siempre potente, del colombiano Jonathan Copete como extremo; y así un importante etcétera que puede, sin necesidad de más comas, resolver circunstancias complejas a su favor por inercia pura.

A todo ese polvorín le hizo frente Cristal con el libreto chemista de estos tiempos: uno de búsqueda constante de las bandas y toque frecuente para jugar con un delantero -Diego Ifrán- que no espera, sino que retrocede. En este punto, hay que decir algo más a favor del equipo de Del Solar, y eso es que consiguió imponer condiciones durante buen tramo del partido sin llegar a cuajar ninguna actuación individual rutilante. Repásense nombres: Gabriel Costa tuvo -por derecha o por izquierda- un tránsito poco afortunado, Ray Sandoval apenas anduvo regular, Joel Sánchez quiso ser manija pero le costó cargar con el peso del equipo al ir por el medio y, cuando ingresó, Cristian Ortiz participó en dos de las tres acciones de riesgo del final, pero no descolló. Más arriba, Diego Ifrán tampoco tuvo las luces prendidas.

Diego Ifrán no estuvo en una noche afortunada. Lo reemplazó Rolando Blackburn. (Foto: Raúl Chávarry / DeChalaca.com) 

¿Y entonces, cómo así el equipo de 'Chemo' logró plantársele a un rival tan fuerte con solidez? Pues porque es eso: un equipo en que el todo es más que la suma de las partes. Que explota bien a Carlos Lobatón como director de orquesta y que aceita la máquina para generar ocasiones y juego en campo rival. Nuevamente: nadie dice que se trate de un dream team. Sí que es un equipo que va por buen rumbo y ha entendido lo que le conviene, y que a la vez tiene pendiente superarse a sí mismo en muchos campos, como la rotación que no le funcionó ante Cantolao o las descoordinaciones en el fondo que le hicieron pasar algunos malos ratos en el primer cuarto de hora del complemento ante Santos. En ese lapso, Copete se echó a correr por la raya y tuvo a mal traer a un Revoredo muy criticado, pero en cuya defensa esta vez hay que decir que soportó un explícito acoso del visitante por su sector, que lo atacó a mansalva concentrando todo su juego por allí hasta que llegó al empate.

Así y todo, Cristal fue más constante que Santos en el ejercicio de su libreto y por eso, en los últimos 10', inclinó la cancha hacia el arco de Vladimir. Lo acosó primero con un balón que Rolando Blackburn -ingresado para tomar el fierro caliente de meter el gol- hizo pasear por la línea de gol sin que Ortiz pudiera conectarla; luego con un tiro libre en el que el propio Ortiz exigió a un tapadón monumental al meta santista, y finalmente con un cabezazo peinado de Blackburn que Vladimir despejó nuevamente de manera plástica cuando el balón se metía. Las pulsaciones del Nacional llegaron a mil, y por todo eso quedó la sensación que opaca lo que ocurrió también en el otro arco, en el que hasta dos zambullidas suicidas de Viana -¡cómo hace recordar a los arqueros con gorrita de las fotos antiguas!- evitaron sendos goles de Cléber Reis y Bruno Henrique.

En suma: agradable noche copera, excelente ambiente -a pesar de algún tarado que insiste en hacer explotar bombardas-, figuras sudamericanas en cancha y un equipo local en crecimiento franco. Todo agregó valor excepto un punto que le conviene más a la visita pero que, en casos así, puede llegar a valer la pena apreciar sin que eso se entienda como una actitud mediocre. Porque este Cristal es cualquier cosa menos eso: es un equipo que comenzó su participación en Libertadores este 2017 superando la imagen irregular que ofreció en sus últimas cuatro participaciones en la competición. En ellas, alcanzó picos brillantes y tuvo simas lamentables -sobre todo en instancias decisivas-; esta vez, ofreció constantes 90 minutos de rendimiento parejo. Solo el tiempo hará que esa deje de ser una condición solo necesaria para competir y se convierta en una suficiente.

Las fotos

Los goles

Fotos: Raúl Chávarry / DeChalaca.com


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La ficha del Cristal 1 - Santos 1

 

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