Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEn un partido que quedará en la historia del fútbol, el Barcelona logró la clasificación tras golear 6-1 a un PSG sin jerarquía y replegado para aguantar lo imposible. Los catalanes lograron la proeza armando un juego colectivo en el que todos sumaron y creyeron, aunque se les facilitó por los escandalosos yerros defensivos que acompañaron a cinco de los tantos.

 

    Diego Rodríguez | @diroda86
    Redactor

La noche del 8 de marzo será recordada como una histórica no solo por Cataluña entera, sino por todo el mundo del fútbol. Su hijo pródigo necesitaba hacer lo que nadie hizo; pocos creían en ellos y hasta las casas de apuestas lanzaban jugosas promociones de cara a una proeza que parecía irreal, y la ciudad condal convivía con el temor resignado de una eliminación que concretaría el bajón progresivo de los últimos años.

Y es que el desequilibrio del Barcelona es, en efecto, alarmante. Fuera de la euforia de la goleada, no es el equipo de antaño. Sin embargo, hoy Cataluña pudo soñar despierta y vivir una noche mágica que debe agradecer a un equipo entero de profesionales y un entrenador que, pese a haber preanunciado su decisión de irse a fin de temporada, fue el principal motivador de la remontada.

Luis Enrique, pues, mandó una táctica diferente. Si bien ya había jugado con defensa de tres contra Atlético de Madrid ante el mal momento de sus laterales, el DT escogió que Lionel Messi asumiera roles de veterano y lo puso de enganche adelantando a Rafinha. Ivan Rakitic fue al medio junto a Andrés Iniesta y ambos se encargarían de crear las jugadas de mayor riesgo; se necesitaba posesión efectiva y quebrar por las bandas.

El gol de Andrés Iniesta abrió la ilusión de la remontada del Barcelona. (Foto: Reuters) 

La picardía de Luis Suárez apareció para marcar el primero apenas a los 3 minutos. Fue el gol clave para que cayera el resto. Enfrente, el PSG parecía seguir gozando la victoria de la ida, desorientado, ya con dos amarillas y sin opciones visibles de ataque; únicamente Edinson Cavani no defendía.

De hecho, es complicado aguantar si te repliegas. Alguna vez se escuchó que la mejor defensa es atacar, para alejar el balón del área y, por inercia, no sucumbir. Ya por ese primer tramo la polémica empezaba a presentarse con una mano de Javier Mascherano tras disparo de Julian Draxler. Debe aclararse, de arranque, que los errores arbitrales estarán presentes en el fútbol hoy y siempre; la tecnología puede ayudar, pero un buen rendimiento debe demostrarse superior a ello. Menos reclamo y más trabajo, como el del Barcelona.

Esta vez también apareció Iniesta. El manchego creyó y provocó el autugol de Layvin Kurzawa; los locales se iban al descanso con la mitad de la tarea hecha y al frente tenían un Unai Emery perdido en la posesión rotunda catalana. Había vuelto Thiago Silva a la zaga y Ángel di María estaba en banca, guardado para dar lugar un Lucas Moura en mayor ritmo. Igual, con dos llegadas frontales el PSG creó peligro: jugaba también con la opción de anotar y que el Barça necesitara seis.

Edinson Cavani y el gol que parecía liquidar la llave de octavos a favor del PSG. (Foto: AP) 

Tras el descanso, ya se olía la remontada. El Camp Nou lucía espectacular con un lleno impresionante. El equipo creyó, y en casos como este la afición también necesita convencerse. Rápidamente apareció Neymar para empezar a sacar galones; tiene 25 años y ya demuestra una madurez ejemplar. Sacó la gambeta y, tras un pase mágico de Iniesta, cayó en área francesa para el penal que Messi lo canjeara por tercero. Faltaban un gol y 41 minutos.

Pero si la proeza era complicada, el nivel rival subió intempestivamente de calibre, Cavani había avisado con un tiro al palo, pero Emery, temeroso, arriesgó con la entrada de Di María y generó el descuento del uruguayo. Flechazo letal que parecía haber matado y silenciado al Barza. Pero este, sin aire y sin vida, se regeneró; revivió y ganó frescura con los tres ingresos -Arda Turan, Sergi Roberto y André Gomes-. Para eso tomó riesgos serios en el fondo: el PSG comenzó a llegar de manera muy fácil y debió aumentar.

Nuevamente, entonces, apareció Neymar. El brasileño clavó con compás un tiro libre ante el respiro lento de Kevin Trapp, ya era el final, Deniz Aytekin concedió 5 minutos más, y sacó los últimos aullidos de las gargantas catalanas. Dentro de la emoción, Neymar fue el más frío para llegar al quinto tras un penal que marcó el punto de la polémica. Suárez cayó, pero Marquinhos le golpeó levemente la garganta; la caída fue exagerada y, sin duda, los antecedentes del 'Muelón' no ayudan. Y en el descuento, se consumó la hazaña. El equipo que necesitaba cuatro, los marcó; y cuando necesitó seis, Sergi Roberto -alejado de ese lateral derecho que tanta crítica le ha traído- metió la pierna para lograr la explosión blaugrana y la clasificación.

Sergi Roberto convierte el gol de la clasificación y la histórica remontada del Barcelona. (Foto: Reuters) 

El Barça, en 180 minutos y descuentos, ha aprendido varias lecciones. Primero, no ha necesitado depender del estrellato de Lionel Messi. Segundo, sabe que tiene una defensa muy débil, así como un delantero -Suárez- que juega al límite entre la picardía y el olfato de gol. Tercero, tiene a un Neymar preparado para relevar a Messi y que, con varias lecciones encima, ha fortalecido su juego. Cuarto, tiene a un Luis Enrique que creyó en él mismo más que cualquiera. Y quinto, cuenta con un equipo ahora muy motivado para llegar a ser campeón. El camino es bastante largo, y en él se cruzarán rivales que no necesitaron proezas porque jugaron 180' a un ritmo más calmado.

Enfrente quedó un PSG destruido, con un Unai Emery que pasó de su partido más importante a su derrota más dolorosa. El mérito de la ida le dio una voltereta que lo deja sin Champions una vez más y con un vestuario muy tocado. Pero así es esto por default: unos festejan, otros lloran. Cada uno tiene el merecimiento que buscó. En el fútbol no hay racionalidad: la motivación logra cosas imposibles, y si uno es protagonista puede ser, como en este caso, consecuencia de un rival sin argumentos ni la jerarquía necesaria para sostener un resultado favorable.

Los goles

Fotos: AFP, Reuters


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La ficha del Barcelona 6 - PSG 1

 

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