La derrota peruana ante Bolivia en el Sudamericano Sub-20 enfatizó los males de la selección de Fernando Nogara también vistos ante Argentina, pero no advertidos por un medio que, en su mayoría, se ha enlistado con oportunismo detrás de frases hechas y resultados catastróficos para, luego, sobrediagnosticar -con razones hilarantes en algunos casos- las carencias del fútbol de menores.

 

Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
Editor

Esperar un resultado catastrófico a nivel internacional se ha convertido en la excusa corriente para poner la mirada en la estructura del fútbol peruano. Por ello, el Perú 0-2 Bolivia se volvió una razón perfecta para pontificar sobre los males del fútbol de menores y la selección de Fernando Nogara, con razones que van desde lo absurdo hasta lo superficial.

En esa línea, son dos puntos de vista enlatados que llegaron con la derrota: la primera se ubicó en el pasaporte del técnico argentino. Se criticó la elección del técnico por su nacionalidad, pero los DT nacionales, quienes son mayoría en academias, escuelas, clínicas y clubes, demuestran no estar preparados por la ausencia histórica de una preparación científica del fútbol en el Perú, que recién se está adquiriendo en los últimos años.

Fernando Nogara tiene parte de resonsabilidad, pero no por su nacionalidad; ese es un absurdo. (Foto: prensa FPF)

El fútbol sí es una ciencia, se estudia desde distintas ramas, tiene un método para practicarlo en distintas áreas  profesionales, y engloba lo deportivo, cultural y social. Quizás, por ello, para quien el fútbol no es una ciencia, las razones del rendimiento de la Sub-20 pasan por la nacionalidad del técnico, un argumento patético, porque la capacidad no la mide el dialecto, la apariencia o ningún rasgo cultural, sino la preparación de cada individuo para un cargo, en este caso de Fernando Nogara.

Otra crítica acostumbrada que apareció señala a la célebre "falta de mentalidad" (¿los jugadores no tienen actividad mental? ¿están en un estado vegetal?), también nombrada en niveles más criollos como garra o rebeldía. Esta puede llegar a ser una consecuencia, pero no una causa: un futbolista no cuenta con garra o rebeldía per se, si no hay argumentos detrás para encontrar un rumbo -sí la confusión- y la reacción adecuada a un momento adverso: que es la preparación técnica, conceptual y táctica. En esa línea se encuentra la responsabilidad de Fernando Nogara.

Una selección sin recursos ofensivos más allá de los movimientos de Adrián Ugarriza, las diagonales de Fernando Pacheco y los esporádicos raptos de claridad de Roberto Siucho, poco pudo hacer en ataque. Por ello, la confusión alarmante de la blanquirroja terminó en decisiones que dividieron el balón o que terminaron en pies bolivianos. De hecho, es un reflejo de que no hay un lenguaje común en el equipo de Nogara.

No se ha observado ninguna intención colectiva de la selección en el Sudamericano. (Foto: prensa FPF)

No existe siquiera una intención colectiva detectable que, más allá del nivel individual, demuestre el avance que tuvo una selección con alrededor de un año de preparación. De igual manera en defensa, la descoordinación alrededor de la zona central donde se ubicó Rudy Palomino ante Argentina y Mark Estrella ante Bolivia; además, el flojo movimiento para reducir espacios en bloque, dejaron expuesto al equipo peruano ante cualquier ofensiva rival boliviana.

Esas carencias colectivas y la clara falta de una idea común de juego son las responsabilidades de Nogara y su cuerpo técnico detrás, pues por lo visto en el cuadrangular Copa de Los Andes jugado en Arequipa y en las dos fechas del Sudamericano, no hubo una manifestación colectiva definida.

No obstante, para el medio local esta ausencia de funcionamiento aparece recién con la derrota sorpresiva ante Bolivia -pese al historial que indica que solo una vez le hemos ganado en Sudamericanos Sub-20-, ya que el engañoso 1-1 frente a Argentina fue una "presentación positiva" para quien acomoda la crítica la reacción que puede contagiar fácilmente en el consumidor de fútbol. Este que como menú recurrente devora fracaso o éxito, nunca un análisis balanceado. Por ello, el fútbol peruano está obeso de sobrediagnósticos -algunas con calidad de comida (periodismo) chatarra- y enjuto por falta de soluciones.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com

Foto: prensa FPF


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La crónica del Perú 0 - Bolivia 2: Demasiadas bolas para competir

Comentarios (1)add
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escrito por hincha , enero 23, 2017
No sean lamemedias, acá no hay nada de xenofobia... El tema es que para qué traen a un argentino a hacer el mismo mamarracho que tranquilamente lo hace un tecnico peruano, aceptemos... Somos malos jugando pelota, es lo que hay.

No habrán de los mejores técnicos de menores en Perú pero igual van a hacer papelones que un extranjero.
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