Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comLa justicia deportiva es otro de los ejes de la crisis estructural del fútbol peruano: los lentos e insólitos veredictos de la Comisión de Justicia de la FPF tampoco permiten que nuestro fútbol despegue de su estancamiento.

 

La gran crisis comenzó en diciembre de 2010 y se desencadenó con la rapidez de una chispa en una mecha: esa vez, la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol (CJ-FPF), que por entonces presidía Marco Palacios, habilitó al jugador argentino Gustavo Rodas, de León de Huánuco, para jugar la segunda final contra San Martín, luego de ser expulsado en el partido de ida. Fue tal el escándalo, que el propio técnico de León, Franco Enrique Navarro, se la jugó por la ética y decidió no alinearlo.

 

 

Algunas semanas después, ya en el verano de 2011, se instalaron sus reemplazantes, liderados por José Luis Noriega Ludwick. Creímos que las aberraciones judiciales terminarían; no sospechábamos que, en estos dos años, el caos jurídico alcanzaría niveles delirantes.  Aquí sus perlas más notorias. 

En 2011 José Gálvez prácticamente aseguró su ascenso luego de vencer a Sport Áncash en Huaraz, siendo aquel partido el último de los huaracinos en la temporada (Foto: Miguel Guimaray)

LOS 3-0 SIN WO. Sin duda, la mayor puñalada a la seriedad de los torneos. El año pasado, la CJ-FPF interpretó que los clubes que jugaban un partido, pese a estar inhabilitados por deudas, no caían en la figura del walk over (no la integraba, en resumen, en la figura de “no presentación”); como se sabe, según las Bases (las actuales y las del año pasado), un equipo con dos W.O. sufre, como castigo, el descenso automático. La interpretación descabellada de la CJ-FPF alteró el espíritu de la norma, que tiene al descenso por W.O. como método disuasivo para que los clubes no abandonen sus responsabilidades económicas y futbolísticas. Con este recurso, en principio, quedaron salvados Universitario y Boys en Primera, y Torino en Segunda. Ante el vacío legal, otros clubes (como Cobresol) también se dieron al abandono y se dejaron quitar puntos en mesa, pues ya estaban matemáticamente salvados del descenso. En Segunda, el caso fue más caótico, pues, una vez cerrados sus números, Sport Áncash e Hijos de Acosvinchos simplemente desertaron. Ambos torneos (el Descentralizado 2011 y la Segunda 2011) quedaron, en consecuencia, totalmente desnaturalizados.

LA SANCIÓN PREVENTIVA A TORINO. Como consecuencia de esta aberración, Atlético Torino dejó de disputar varias fechas de la Segunda del año pasado; fue una sanción preventiva, pues aún no se sabía si el ‘Taladro’ debía descender o no por sumar dos W.O. Torino no fue programado durante siete jornadas, hasta que la CJ-FPF dictaminó que no debía descender. Sin embargo, ordenó que los choques que el ‘Taladro’ no jugó (debido a la sanción preventiva y no a una inhabilitación concreta) los perdiera en mesa. Es decir, la CJ-FPF revirtió el fallo solo a medias: si Torino no era pasible de descenso, sus choques suspendidos preventivamente debieron ser reprogramados.

Una casualidad favoreció tanto a Unión Comercio como a Inti Gas para llegar a la Copa Sudamericana antes de verse enfrentados por una resolución (Foto: Ciro Madueño)LA CLASIFICACIÓN NAVIDEÑA DE UNIÓN COMERCIO. El resultado de este despropósito fue una ola de reclamos en mesa; la CJ-FPF, con una lentitud exasperante para resolverlos, permitió que, luego de la última fecha, aún sobreviviera un lote de reclamos pendientes. Así, en la última fecha, Inti Gas celebró su clasificación a la Sudamericana como sexto del Descentralizado; días después, con el torneo concluido, un fallo de la CJ-FPF le otorgó a Unión Comercio los puntos de un partido contra Cobresol, y los riojanos (antes séptimos) superaron a los ayacuchanos en la tabla. Providencialmente, la CSF le otorgó un cupo adicional al Perú para la Sudamericana 2012 y la FPF, recurriendo a la diplomacia, se lo dio a Inti Gas (séptimo).

PENA DE MUERTE AL MUERTO. Universidad San Marcos acumuló una deuda de ocho meses con su plantel de jugadores en 2011; por ello, el 18 de abril, cuando se confeccionó el fixture del torneo de 2012, los sanmarquinos no fueron tomados en cuenta. Recién tres meses después, el 9 de julio, cuando el club ya estaba en condición de inubicable (en una situación equiparable a la de un suicidio), la CJ-FPF lo sancionó con una pena de diez años de inhabilitación. El fallo fue extemporáneo y tan errático, que llegó a sostener que su falta se veía “agravada por tratarse de una institución educativa”, como si este fuera un tema que la reglamentación futbolística debiera considerar.

El caso de 'La Pepa' Baldessari y su denuncia de soborno causó más revuelo en los medios que en la CJ de la FPF para emitir una resolución (Foto: diario La Industria de Trujillo)EN LA RETAGUARDIA DEL TIEMPO. ¿Recuerda el episodio de Horacio ‘La Pepa’ Baldessari acusando de un intento de soborno y bajándose los pantalones en la televisión? Esto ocurrió en septiembre de 2011, cuando ‘La Pepa’ dirigía a Mannucci en la Copa Perú. La CJ-FPF decidió inhabilitarlo por cinco años como técnico, porque “se observa que (Baldessari) se baja los pantalones y se pasa por las nalgas un fajo de billetes producto del presunto soborno que finalmente jamás denuncio por las vías regulares, incurriendo más bien en una gravísima conducta impropia y recusable contra la moral y buenas costumbres”. ¿Cuándo se dio el veredicto final de este caso ‘tan complejo’? En julio de 2012; es decir, diez meses después del incidente.

EL SALUDO A LA BANDERA. A comienzos de año, cuando se desató la crisis del transitorio retiro de la Universidad San Martín, el presidente de la CJ-FPF anunció sanciones severas para los casos de las planillas adulteradas del año anterior. Su veredicto llegó recién a fines de septiembre. Las directivas de Alianza Lima, Universitario, Sport Boys, Cienciano y Cobresol, que en mayoría ya no se encontraban en funciones por la intervención de Indecopi, fueron sancionadas con apenas dos años, cuando se esperaba una inhabilitación de por vida; los jugadores involucrados recibieron apenas una sanción económica y ninguna fecha de suspensión.

La decisión que se tomó en el caso del club Municipal de Yauli sembró dudas sobre la capacidad que la CJ-FPF tiene para informarse antes de emitir sus fallos (Foto: diario Correo de Ica)LAS ÚLTIMAS PERLAS. Vienen desde la Copa Perú. DeChalaca.com denunció, en los últimos días, el caso de un jugador de Municipal de Yauli, que pudo alinear, pese a estar suspendido, en un choque contra Sport Victoria, pues la CJ-FPF dictaminó que esta suspensión se había cumplido en un partido que ¡jamás se jugó! (es decir, un partido ‘fantasma’). Otro caso fue el de José Olaya de Sechura, que clasificó desde la Departamental a la Regional; la CJ-FPF le quitó los puntos de la victoria que le dio la clasificación, por alinear a un jugar suspendido, pero lo hizo cuando este equipo ya había comenzado a participar en la Regional.

La ley a ritmo de tortuga ha tenido un caso espinoso que la CJ-FPF recién resolvió: el Inti Gas - San Martín, que debió disputarse hace dos meses, y en el cual los santos no se presentaron argumentando problemas de vuelo. Recién dos meses después, cuando el último fin de semana ya se ha jugado el encuentro de revancha, la CJ-FPF confirmó que el choque será reprogramado. Por suerte, esta vez no esperaron hasta Navidad.

Lo más grave es el desencuentro permanente entre las comisiones de la ADFP y la FPF: casi todas las sanciones emitidas por la primera han sido revertidas por la segunda. Todo acusado (sea un equipo, jugador, DT o dirigente) tiene derecho a una segunda instancia: pero no es posible que la CJ-ADFP tenga un criterio para sancionar y la CJ-FPF otro completamente distinto.

La crisis jurídica del fútbol peruano lo vapulea aún más. Una justicia lenta, delirante y contradictoria, sencillamente, no permite tener reglas de juego claras.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Fotos: Miguel Guimaray, Ciro Madueño, diarios La Industria de Trujillo y Correo de Ica

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