Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comLos primeros entrenadores de la historia de la selección peruana fueron uruguayos, pero el segundo de ellos fue todo un personaje: conozca quién fue Julio Borelli, técnico de Perú en el Sudamericano de 1929.

 

El uruguayo Julio Borelli Viteritto llegó a Perú en 1927. El barco que lo traía, cargaba también con sus compatriotas Pedro Olivieri y Manuel Bianco. La Federación decidió conformar a una selección peruana que participara en el Sudamericano de Lima en ese año y optó por importar a una terna de entrenadores uruguayos. Olivieri, quien ya había dirigido antes a su país, fue el previsible elegido y se convirtió en el primer entrenador de la historia de la selección peruana; Bianco fue designado como su asistente. El tercero, Borelli, quedó en el aire, pero decidió permanecer en la ciudad y se mudó al distrito de Vitarte.

Escena del primer clásico del fútbol peruano en la que se puede apreciar, detrás de la jugada, a un muy atento árbitro que respondía al nombre de Julio Borelli (Recorte: revista Don Balón Perú)Borelli se quedó nada menos que como árbitro. Las páginas históricas lo tienen en un lugar privilegiado: el uruguayo fue, nada menos, quien arbitró el primer clásico de la historia del fútbol peruano, el famoso ‘Clásico de los Bastonazos’ de 1928. Sin embargo, ya a la vuelta de la esquina, llegaría la oportunidad de que tomara, por fin, las riendas de la selección.

Con solo veintiséis años de edad (nació en 1903), Borelli fue elegido por la Federación como el técnico de Perú para el Sudamericano de Buenos Aires, de 1929. Tuvo que sobrellevar una difícil coyuntura: la Federación decidió suspender a Alianza Lima porque los blanquiazules se habían negado a jugar un cuadrangular pro-fondos de esta institución; se decidió, asimismo, que los jugadores de Alianza no fueran convocados al Sudamericano. La razón oficial fue la rebeldía; la extraoficial indica que fue un evidente acto de racismo, como sugiere este lamentable editorial de la revista Sport Gráfico, de esos tiempos: “Hay dos opciones para determinar a los seleccionados. Se puede seguir el criterio deportivo o el racial. Si se sigue el primero, deben ir los mejores footballers, según su rendimiento. Si se sigue el segundo, se debe evitar la convocatoria de jugadores negros y chinos para preservar la integridad de la raza en una presentación internacional".

Una formación de la selección peruana durante el Sudamericano de 1929 (Foto: AFA)Esta situación manchó la reputación de Borelli, cuyo nombre pasó a ser asociado con una abierta discriminación racista que, en realidad, provino de la Federación. En defensa del uruguayo, hay que recalcar la poca injerencia que tenían los entrenadores de esos tiempos, que difícilmente podían oponerse a los dictámenes dirigenciales; de otro lado, resulta difícil suponer a Borelli como un racista, siendo un personaje tan querido, sobre todo, en el fútbol boliviano (uno de los principales coliseos de La Paz lleva el nombre de “Julio Borelli Viteritto”).

Borelli no tuvo suerte en el Sudamericano: Perú fue eliminado con tres derrotas a cuestas y el uruguayo fue cesado del cargo y no pudo dirigir a la blanquirroja en el mundial del año siguiente. Como anécdota, el entrenador también fungió de árbitro en aquel certamen: dirigió el Argentina-Paraguay de la fase de grupos.

Ya con años encima, Julio Borelli dejó muchos recuerdos en Bolivia producto de sus enseñanzas (Foto: historiadelfutbolboliviano.com)Borelli, sin embargo, persistió en quedarse y al año siguiente tomó la conducción de Universitario de Deportes; en el país dirigió a otros clubes, incluso de provincia (estuvo en Aurora de Arequipa en 1934). Aquí trabajó con regularidad hasta 1937, cuando partió a Bolivia y asumió la dirección técnica de su selección: un año después, fue subcampeón de los Juegos Bolivarianos de Bogotá, detrás de Perú, que ganó la medalla de oro.

Radicó definitivamente en Bolivia, aunque no se desligó del todo de Perú: hacia 1940, se convirtió en el principal impulsor de la creación del Colegio Nacional de Árbitros de nuestro país. En Bolivia siguió dirigiendo, pero desempeñó otras funciones: se dedicó también al periodismo y, hacia los años cincuenta, llegó a ser presidente del Círculo de Periodistas Deportivos de La Paz, ciudad donde murió en enero de 1990.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Foto: AFA, historiadelfutbolboliviano.com; Recorte: revista Don Balón Perú

comments powered by Disqus