Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Pocas veces en la historia del balompié se ha escuchado de un gran equipo con tan mala fortuna como aquel inolvidable América de Cali de mediados de la década de los 80’. Aquel cuadro del doctor Gabriel Ochoa Uribe tuvo hasta en tres ocasiones la oportunidad de ganar la primera Copa Libertadores para el Pacífico sudamericano. Sin embargo, la diosa fortuna se encargó de darle con la puerta en la cara en cada una de esas veces entre 1985 y 1987.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Corría el año 1982 cuando el conjunto escarlata del América de Cali inició una de sus eras más prodigiosas. Con el doctor Gabriel Ochoa Uribe al mando, inició un monólogo en la Dimayor colombiana: al hilo llegaron los títulos de liga de 1982, 1983 y 1984 gracias a jugadores de la talla de Willington Ortiz, Juan Manuel Battaglia y Julio César Falcioni, a quienes se les unieron para el tricampeonato los peruanos César Cueto y Guillermo La Rosa. Juntos, impusieron un récord histórico de 23 fechas sin conocer la derrota.

Formación del América en 1984 con Guillermo La Rosa y César Cueto -tercero y quinto de los hincados, desde la izquierda- en sus filas (Foto: dimayor.com.co)Para 1985 ya había dejado el club la dupla peruana para dar paso a otras rutilantes estrellas. Al lado de los experimentados ya mencionados, estuvieron el paraguayo Roberto Cabañas, el ‘Pitufo’ Anthony De Avila y el ahora entrenador de Universitario Ricardo ‘El Tigre’ Gareca.
 

FALTÓ UN SORBO

Dejando de lado las decepciones internacionales en años anteriores, en 1985 los escarlatas -sin mostrar un juego vistoso, pero sí efectivo- avanzaron a las instancias finales de la Copa Libertadores. batiendo en primera fase a los paraguayos Cerro Porteño y Guaraní, y en senifinales a El Nacional de Quito y Peñarol de Montevideo.

El conjunto caleño llegó así a la final de la edición de 1985 para disputar el título frente a los ‘Bichos Colorados’ del Argentinos Juniors, con la gran esperanza de lograr aquello que su rival histórico -el Deportivo Cali- no pudo conseguir en 1978, coincidentemente frente a otro equipo argentino, Boca Juniors.

América empezó su ruta al título en Buenos Aires, donde perdió por la mínima diferencia. En el partido de vuelta en el Pascual Guerrero (que había tomado la figura de una fortaleza inexpugnable donde cayeron en semifinales Peñarol y El Nacional por sendas goleadas, de 4-0 y 5-0 respectivamente), los escarlatas no tuvieron la fortuna de otras ocasiones y solo vencieron 1-0 para igualar la eliminatoria y forzar un partido extra en el Defensores del Chaco de Asunción.

En la final en Paraguay los escarlatas, que hasta ese momento habían caminado lado a lado con la suerte, vieron como esta les volteaba la cara por primera vez. Tras el 1-1 en 120 minutos de juego, durante los cuales anotaron Gareca por el América (ver video 1) y Comisso por Argentinos, llegaron a la ruleta de los penales. Una de las pocas escenas de euforia del habitualmente sereno Gabriel Ochoa Uribe (Foto: elpais.com.co)Los de La Paternal anotaron sus cinco disparos, mientras que en el tiro final De Ávila erró y dejó la copa en manos del ‘Bicho’.


DE ESTA COPA TAMPOCO BEBO

Como era su costumbre, América se coronó campeón colombiano de 1985 (cuarto campeonato consecutivo) y aseguró su participación en la Copa Libertadores de 1986 con la disposición de cobrarse la revancha. Después de una excelente primera fase, en la que doblegó a los chilenos Cobresal y Universidad Católica y al Deportivo Cali, se enfrentó en semifinales al Olimpia y al Bolívar de La Paz (que tenía en sus filas al peruano Jorge Hirano, quien llegó a anotarle dos goles al América). Los venció también y llegó a su segunda final consecutiva.

Otra vez, a los escarlatas les volvió a tocar tener al frente una escuadra argentina, que hasta entonces cargaba con el estigma de haber llegado a las dos finales de Libertadores disputadas en años terminados en seis (1966 y 1976) sin poderla ganar. River Plate, sin embargo, trasladó la maldición al América y prácticamente aseguró la final al ganar 1-2 en Cali (ver video 2). La ‘Banda’ selló la victoria en Buenos Aires al vencer 1-0 con recordada anotación del desaparecido Juan Gilberto Funes.

La final de 1986 era la segunda oportunidad consecutiva del América para entrar en la leyenda de la Libertadores, la cual nuevamente se quedó en tierras platenses. Ese año solo dio consuelo a los ‘Diablos Rojos’ por su quinto título nacional consecutivo; qué no hubiera dado Gabriel Ochoa Uribe por cambiar esos cinco campeonatos por solo uno continental.
 

JALADO EN LA TRICA

El paraguayo Battaglia, pieza clave del ataque americanista en el trienio glorioso (Foto: copamustang.com)Anthony de Ávila, un hombre plenamente identificado con los colores americanistas (Foto: copamustang.com)Convencidos de que a la tercera sería la vencida, a comienzos de 1987 los americanistas contrataron los servicios de Julio César Uribe, por entonces figura excluyente del fútbol peruano, para afrontar la Copa Libertadores.

El inicio, acostumbradamente, fue deslumbrante: América derrotó a los bolivianos de Oriente Petrolero y The Strongest y también a sus clásicos rivales caleños del Deportivo -club donde jugaba Jorge Olaechea-, con quienes disputaron un tercer partido de definición por el primer lugar del grupo. Tras el empate a cero, América ganó 4-2 en penales, definición en la que Uribe y Olaechea anotaron por sus respectivos equipos. Luego, los escarlatas jugaron las semifinales con Cobreloa de Calama y Barcelona de Guayaquil, de los que también se deshicieron.

El rival de la final fue el Peñarol de Montevideo. Algo empezaba bien para los caleños: no se trataba de un argentino. Y los buenos presagios se acrecentaron cuando América derrotó al Peñarol en el Pascual Guerrero por 2-0, con goles de Cabañas y Battaglia.

En la vuelta, en Montevideo, los ‘Diablos Rojos’ salieron a jugar de igual a igual y a no dejar escapar nuevamente el campeonato que habían perdido los dos años anteriores. A los 19’, Cabañas enmudecía el Centenario poniendo el 0-1. El empate de Peñarol llegó a los 67’ minutos de juego por obra del goleador Diego Aguirre (quien el año pasado fuera técnico de Alianza Lima). Con el empate el América era campeón, pero a tres minutos del final llegó el gol que hizo soltar las lágrimas a todo el pueblo colombiano: el 2-1 de Peñarol anotado por Villar, que forzaba un partido extra.

El partido de definición se jugó en Santiago de Chile. Según el reglamento vigente hasta 1987 en la Libertadores, si bien la diferencia de goles no contaba en los dos primeros partidosJulio César Falcioni, garantía en el arco americanista (Foto: dimayor.com.co)Roberto Cabañas, otra importación de lujo hecha desde Paraguay por el América (Foto: dimayor.com.co), sí lo hacía si es que el empate subsistía tras la prórroga del tercer partido, por lo que a América le bastaba sacar un punto del Nacional de Nuñoa. El objetivo se venía consiguiendo hasta el final del tiempo reglamentario, pero otra vez apareció Aguirre para encajar el balón en las redes de Falcioni y apagar la pachanga en Cali.

Ese 1-0 fue el colmo de un equipo perseguido por la desventura y que hasta el día de hoy no ha podido conseguir el ansiado título (obtuvo un nuevo subcampeonato en 1996 al caer nuevamente ante River Plate en la final). De un equipo que, pese a no ser recompensado por la historia, se inscribió en esta como uno que supo hacer vibrar a todo un continente.

Fotos: dimayor.com.co, copamustang.com, elpais.com.co
Videos: You Tube / Usuario: AsmodeoXIII

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