Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comTras la salida de Rodolfo ‘El Vasco’ Arruabarrena, Boca entra en una nueva era al mando de Guillermo Barros Schelotto, otro DT que, en su etapa como jugador, tuvo una gran influencia de Carlos Bianchi. ¿Cuánto ha cambiado Boca desde ‘El Virrey’ hasta ‘El Mellizo’?

 

Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
Editor

Durante el siglo XXI, Boca Juniors ha vivido su etapa más exitosa desde su creación: ha coleccionado 20 titulos oficiales, entre nacionales e internacionales. Los cimientos los construyó Carlos Bianchi desde su llegada en 1998, pero con un pico de rendimiento que alcanzó llegado el nuevo milenio. Los principios tácticos que utilizó ‘El Virrey’ fueron replicados durante los últimos 16 años.

La base del rombo

El año 2000 fue el punto de inicio de la era dorada de Boca Juniors al mando de Carlos Bianchi y su 4-rombo-2, el sistema base de dos Copa Intercontinental y tres Copa Libertadores que ganó entre 2000 y 2003, lapso interrumpido en 2002 por Óscar Tabárez. La etapa del Virrey culminó en 2004 tras caer en la final de la Libertadores ante Once Caldas. Tras el paso de Bianchi, Boca vivió un año caótico en cuanto a técnicos que concluyó en 4 interinatos, uno de ellos más extendido, el de Jorge Benítez, quien heredó la dirección técnica de Miguel Ángel Brindisi, y alzó la primera Copa Sudamericana (2004) del cuadro xeneize.

En julio de 2005, llegó Alfio ‘Coco’ Basile, quien ganó todo campeonato que enfrentó al mando de Boca en su primera etapa (Apertura 2005, Clausura 2006; Recopa Sudamericana 2005 y 2006; Copa Sudamericana 2005), quien también tuvo como sistema predominante el 4-rombo-2. Basile le dijo adiós a Boca para tomar a la selección de fútbol de Argentina. En su reemplazo llegó Ricardo Lavolpe y en 3 meses puso en riesgo el Apertura 2006 que había dejado en bandeja Basile hasta perderlo ante Estudiantes de La Plata en un partido de definición.

Luego del fracaso de Lavolpe, Boca volvía a la Copa Libertadores en 2007, para disputarla confió a Miguel Ángel Russo el equipo y trajo de regreso a Juan Román Riquelme. Russo repitió el sistema exitoso de Bianchi a favor del ‘10’ (4-rombo-2) y obtuvo la sexta Copa Libertadores en la historia del club. Luego de la salida de Riquelme, Russo lo reemplazó con Leandro Gracián, aunque también rotó con el 4-trapecio-2.

Entre la salida de Basile en 2007 y el regreso de Bianchi en 2013, pasaron 8 técnicos por Boca, pero solo dos de ellos trascendieron. El primero, Carlos Ischia, nacido en el bianchismo, ganó la Recopa Sudamericana 2008 y el Apertura del mismo año. Con el tercer regreso de Riquelme a l club, Ischia mantuvo como esquema el 4-rombo-2. El segundo técnico que trascendió fue Julio César Falcioni, quien en dos años llegó a una final de Copa Libertadores (2012), ganó el Apertura 2011 y la Copa Argentina 2012. Falcioni estuvo más cerca del 4-trapecio-2 que del 4-rombo-2, exclusivo solo con la presencia de Riquelme en la cancha.

Luego de la salida de Falcioni y el regreso catastrófico de Bianchi en 2013, Boca buscó un nuevo rumbo con la salida, además, de su máximo ídolo, Juan Román Riquelme. Para ello llegó, en 2014, Rodolfo Arruabarrena. El ‘Vasco’ rompió los esquemas y empezó con un 4-3-3 que solo cambió con la llegada de Carlos Tévez para el segundo semestre del 2015, pues allí pasó a un 4-rombo-2, con Tévez como enlace o segundo delantero.

El Topo y el Virrey

El 4-rombo-2 clásico de Carlos Bianchi tuvo a Óscar Córdoba en el arco; Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Walter Samuel y Rodolfo Arruabarrena en defensa; Mauricio Serna como contención más retrasado; Sebastián Battaglia y José Basualdo eran los medios mixtos; finalmente, el enlace fue Juan Román Riquelme, quien tuvo delante suyo a Martín Palermo y un segundo delantero, posición que se repartieron Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado.

Un nuevo príncipe

La llegada de Carlos Tévez cambió el formato táctico de Bianchi, quien mantuvo la línea de 4 al fondo y los tres medios, pero en ataque combinó a Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado con Tévez, para formar un 4-3-3 que, según el movimiento de sus tres versátiles atacantes podía convertirse en un 4-rombo-2. El equipo, pues, formana con Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Rolando Schiavi, Luis Amaranto Perea, Clemente Rodríguez; Raúl Cascini, Diego Cagna, Sebastián Battaglia; Marcelo Delgado, Carlos Tévez y Guillermo Barros Schelotto.

No se rompe el ‘Coco’

Alfio Basile no movió sobremanera los cimientos xeneizes, aunque sí le devolvió un ‘10’ clásico con Federico Insúa y un rombo mucho más agresivo en ataque. Así formó el ‘Coco’: Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Rolando Schiavi, Daniel Díaz, Juan Krupoviesa; Fernando Gago; Pablo Ledesma, Daniel Bilos; Federico Insúa; Rodrigo Palacio y Martín Palermo. Terminó su ciclo con Claudio Morel como lateral izquierdo.

El ida y vuelta de Riquelme

El regreso de Riquelme y la llegada de Russo dejaron el panorama claro en Boca, sin que el equipo jugase un solo amistoso. El 4-rombo-2 era el sistema ideal para el ‘10’ y así lo reflejó Russo en el campo, conformando uno de los mejores tridentes ofensivos que se recuerda en los últimos 16 años. Boca en 2007 tuvo la siguiente base: Mauricio Caranta; Hugo Ibarra, Daniel Díaz, Claudio Morel y Clemente Rodríguez; Éver Banega; Pablo Ledesma, Nery Cardozo; Juan Román Riquelme; Rodrigo Palacio y Martín Palermo. Luego de conseguir la Libertadores 2007, llegó al club Leandro Gracián, quien suplió a Riquelme durante el segundo semestre.

La mano derecha del Virrey

Carlos Ischia, exasistente de Bianchi, mantuvo el 4-rombo-2, pero con cambios sustanciales en los nombres. Se mantuvo Caranta en el arco; José Calvo, Facundo Roncaglia, Gabriel Paletta y Claudio Morel en defensa; Fabián Vargas, Sebastián Battaglia, Nery Cardozo y Riquelme en la volante; Palacio y Palermo en ataque. Aunque en la era Ischia aparecieron Pablo Mouche, Lucas Viatri y Ricardo Noir como alternativas en ataque; además, se mantuvo Gracián como reemplazo directo de Riquelme.

Choque de emperadores

La era de Julio César Falcioni estuvo marcada por sus constantes desencuentros con Juan Román Riquelme. El exportero, sin embargo, acomodó un lugar para el ‘10’ en su propuesta, aunque también supo dejarlo de lado con lo que ello significó. El Boca de Falcioni con Riquelme formaba con Agustín Orión; Facundo Roncaglia, Rolando Schiavi, Federico Insaurralde, Clemente Rodríguez; Leandro Somoza, Diego Rivero, Walter Erviti y Román Riquelme; en ataque, dos ex Banfield, Darío Cvitanich y Santiago Silva. Falcioni intentó un 4-trapecio-2 con Riquelme por una banda, pero no duró mucho para que desista de darle obligaciones defensivas al ídolo xeneize.

Vasco rebelde

Pese a destacarse en el bianchismo como futbolista, el ‘Vasco’ Arruabarrena fue el primero que rompió la hegemonía del 4-rombo-2 y su propuesta tuvo como sistema base el 4-3-3. En el arco mantuvo a Agustín Orión; en defensa, Gino Peruzzi, Fernando Tobio, Daniel Díaz, Nicolás Colazo; Pablo Perez, Cristian Erbes, Fernando Gago en el medio; Sebastián Palacios, Daniel Osvaldo y Andrés Chávez en ataque. La llegada de Tévez, sin embargo, hizo que Arruabarrena disponga de un sistema distinto con el ‘Apache’ como enlace y dos delanteros, Carrizo y Chávez. Así, pues, el ‘Vasco’ volvió al 4-rombo-2.

Misterio de mellizo

Guillermo Barros Schelotto mantendría el 4-rombo-2 como símbolo táctico de Boca. El arco tendrá como dueño a Agustín Orión; el lateral derecho sería Leonardo Jara y el izquierdo Jonathan Silva; los centrales, Díaz e Insaurralde; en el mediocampo, Betancur, Gago y Pérez; el enlace sería Nicolás Lodeiro; en ataque, Carlos Tévez y Daniel Osvaldo. Queda claro, pues, que en Boca pueden pasar los nombres en la cancha y el comando técnico, pero la huella de Bianchi no se borra y eso se refleja en su 4-rombo-2.

Composición fotográfica: Junior Chuquillanqui / DeChalaca.com


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