Foto: AFPLuego de comenzar arriba en el marcador, Perú no encontró la manera de defender la ventaja que había alcanzado vía Diether Vásquez. Colombia consiguió el empate y posterior victoria de la mano de un iluminado Óscar Cortés, protagonista de un 1-2 que complica la situación de la blanquirrojita.
Emilio Carranza | @Emilio260601
Redactor

La vida está llena de decisiones, las cuales vienen precedidas por un carácter relevante: la valentía. Todos alguna vez han tenido que apelar a ella para para afrontar distintas situaciones complicadas, pero es menester sostenerla para no desfallecer en el intento. Un escenario así se le presentó a la selección peruana Sub-20 en su segunda presentación en el Pascual Guerrero: los dirigidos por Jaime Serna tomaron la iniciativa para encarar y anotarle a Colombia, el anfitrión del Sudamericano. Y a pesar de que el cuadro cafetero era superior en todo aspecto, la blanquirrojita tomó la decisión de ser valiente y arriesgar para saber qué podía suceder.

Sucede que el juego por abajo y asociado propuesto por la bicolor no estaba funcionando. Y si no se puede de una forma, se buscan alternativas. Ellas se hallaron en tres momentos claves que sirvieron para que Perú pusiera el primer tanto: el balón largo de Sebastián Amasifuén, el momento preciso para asistir de Catriel Cabellos y la confianza de acompañar la jugada para golpear y abrir el marcador de Diether Vásquez. Sí pues: Colombia era más, pero el fútbol es de goles y el marcador decía que la visita estaba ganando con la valentía de haber hallado otros caminos.

Pero líneas más arriba se había indicado que lo más difícil sobrevenía después: sostener la valentía o, en este caso, el marcador. Tocaba no desfallecer, no bajar los brazos. Luego del gol, seguir en pie de guerra era la principal misión del equipo de Serna. Y lo estaba logrando, porque incluso mejoró luego del primer tanto: encontró el balón y comenzó a generar combinaciones frecuentes. Pero el fútbol -como cualquier otro deporte- es también constancia, y allí radicó la deuda nacional.

Sánchez la pasó mal en varios momentos de la noche, como acá ante la marca de Cabezas. (Foto: AFP) 

Entonces, Colombia -cual animal esperando que su presa se distrajera- atacó y golpeó duro. Minutos después de la muestra de valentía peruana, Óscar Cortés puso el empate tras una falta de decisión y convicción blanquirroja para cortar juego y, sobre todo, falta de oficio para defender, con una zaga en la que Anderson Villacorta -reemplazante del lesionado Matías Lazo- y Arón Sánchez no parecieron entenderse demasiado. Fue pecado de inocencia, quizás de relajo por estar arriba, y el anfitrión retrotrajo la realidad a minutos de terminar el primer tiempo.

¿Habría sido distinto el desenlace si se llegaba a vestuarios arriba en el marcador? Quién sabe: el fútbol es también un constante "qué habría pasado si" en el que es mejor no caer porque se opina y comenta sobre lo que se ve. Lo concreto es que el complemento comenzó con ambos conjuntos empatados en el tablero, pero desequilibrados en materia de juego. Colombia continuaba siendo superior ante un Perú que -con el ingreso de Kluiverth Aguilar por Nicolás Amasifuén para ocupar atípicamente el carril izquierdo- empezó a limitarse a defender, como tantas otras veces.

Los anfitriones seguían insistiendo con búsquedas constantes hacia Isaac Zuleta; en esas condiciones era evidente que algún gol más iba a caer, por demasiados ánimos blanquirrojos que hubiera en contra. Lo cierto era que el tiempo corría y Colombia no desfallecía: fruto de esa constancia cayó el segundo tanto cafetero. En un tiro de esquina, otra vez Cortés se elevó y quitó de un plumazo todo lo valiente que Perú había sido para poner el primero, pero no para sostenerlo.

Cortés fue el gran protagonista de la noche. Acá celebra a rabiar el segundo tanto. (Foto: AFP) 

Faltaba poco para la culminación del encuentro, pero la blanquirrojita no encontraba la manera. No había solidez defensiva en un equipo que cuando tenía el balón -por algunos minutos- tampoco lograba combinar con éxito; peor aún si se cortaban las jugadas como si se estuviera pidiendo permiso al rival para que cediera el balón. En fin: los desaciertos ya exhibidos frente a Brasil otra vez pasaron factura a una selección a la que le faltaron vías para sostener el resultado, casi como si el primer gol hubiera generado susto en lugar de insuflar mayor confianza. De hecho, que nunca se sumara un segundo punta -Bruno Portugal entró por Sebastien Pineau y Juan Pablo Goicochea se quedó en el banco- tuvo que ver con ello.

Lo cierto es que Perú sumó su segunda derrota en este Sudamericano Sub-20. Las estadísticas rezan que en dos partidos se suman cero puntos, cinco goles en contra y tan solo uno a favor. Algo está al debe en los aspectos defensivo y físico; sin priorizar esas correcciones, el encuentro ante Paraguay será un trámite y no del carácter más agradable, sino para sellar pasaportes de regreso.

La Caleta

Fotos: AFP


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La ficha del Perú 1 - Colombia 2

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