Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comUna tarde soleada de 1997 vio a Perú irse eliminado del Mundial de Francia pero aplaudido por su afición tras derrotar a Paraguay, aun a pesar de algún gol gritado que no fue.

 

1997 fue un año grato y, simultáneamente, extraño, en el que me acostumbré, por primera vez, a ver ganar a mi selección con cierta regularidad. Hacia ese 16 de noviembre, cuatro circunstancias ya eran lo suficientemente insólitas: Perú, con un equipo alterno, había logrado un cuarto puesto en Copa América; Cristal había logrado el subcampeonato de la Copa Libertadores; la ‘U’, con un cuadro sin mayores pergaminos, había peleado instancias decisivas de la Copa Conmebol; y Alianza Lima había sido campeón después de 18 largos años de espera.

Creer en lo imposible parecía tener cierto sustento: habíamos sido vapuleados, futbolística y moralmente, en Santiago de Chile, la infausta noche del 12 de octubre, y cualquiera hubiera esperado que Perú, virtualmente eliminado por la diferencia de goles, se rindiera de antemano. Pero esa tarde de domingo en el Estadio Nacional, más soleada que otras tardes de aquella inolvidable Eliminatoria, la selección salió a entregar el alma frente al pundonoroso y ya clasificado Paraguay; los hinchas, mientras tanto, entregamos el oído a la radio, esperando el milagro de Bolivia. Algún bromista -algún iluso- gritó un gol y desató una euforia tristemente pasajera en el estadio: Chile, y no Bolivia, había adelantado el tanteador en el Nacional de Santiago.

Aún así, los peruanos nos dimos el gusto de gritar un gol, nuestro gol: un zapatazo seco de Jorge Soto vulneró con facilidad al arquero guaraní -que no fue su recurrente víctima Chilavert, sino Rubén Ruiz Díaz-. En el segundo tiempo Perú controló el duelo y la tristeza creció conforme se escuchaban los otros dos goles chilenos. Terminó el encuentro con triunfo 1-0 para nuestra selección; la gente se paró de sus asientos, y aplaudió con fervor, y agradeció 20 meses de alegrías y emociones, y se esperanzó con un futuro que quedó trunco, como aquel gol de Bolivia que nunca fue.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com

Comentarios (3)add
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escrito por Eduardo , octubre 07, 2011
Recuerdo bien esa eliminatoria y lo ilusionado que estuve porque después del golazo del Chorri Palacios contra Uruguay y de Carthy para el 2 a 1 sumado a la derrota de Chile a manos de Argentina sentí que el sueño de mundial estaba ahí, luego llego la triste goleada en Santiago, recuerdo como al día siguiente no quise ir al colegio, sabia que estábamos ya eliminados, lo que s no sabia a mis 16 años es que iban a pasar 14 años mas sin que aun desde mi nacimiento no pueda ver a Perú en un mundial, ojala esta vez podamos conseguirlo y que las historias de mundial no sean de exclusividad de nuestros padres o abuelos.
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escrito por alex , octubre 11, 2011
Yo tengo recuerdos breves de esa eliminatoria porque tenia 4 años en ese entonces pero recuerdo que el partido con Chile m habia puesto mi camiseta de figuras geometricas para ver a peru en mi cuarto. Fue horrible cada gol chileno, fue como una puñalada en mi corazón corazón Cada gol me tapaba con las sabanas. Ahora que veo a mi selección jugar bien y con una confianza inmensa basada en el buen trabajo espero que mantengamos la regularidad y que vayamos al mundial.
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escrito por Luis Romero Untiveros , noviembre 14, 2015
Estuve en el estadio, en Oriente. Recuerdo la broma cruel del gol boliviano. Fue el último partido del 'Puma' Carranza en la selección; creo que no debió pasar desapercibido, pues con sus limitaciones puso su característica garra cuando le tocó alternar. La clasificación la perdimos cuando empatamos con Ecuador en Lima. Los causantes: Pablo Zegarra y Alex Aguinaga, en ese orden.
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