Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comSe cumplen cuatro décadas de una hazaña con pocos parangones en el fútbol argentino. En el año del primer título mundial albiceleste y un título más de Boca Juniors en la Libertadores -y en plena dictadura militar-, un club chico del Sur del Gran Buenos Aires dio la única vuelta olímpica de su historia viniendo de atrás: el Quilmes del 'Piojo' José Yudica.

Daniel Reátegui | @danielreateguiw
Redactor

El año 1978 fue uno convulsionado en Argentina, no solo en el plano deportivo con ocasión de la Copa del Mundo de la FIFA, sino en el aspecto político por los primeros años de la dictadura militar. En ese contexto se desarrollaba la temporada futbolística con dos torneos organizados por la AFA: el Metropolitano y el Nacional. En el primero de ellos, participaban 21 equipos directamente afiliados, casi todos de la Provincia de Buenos Aires: comenzó el 3 de marzo y acabó el 29 de octubre, con detención por el Mundial entre el 21 de mayo y el 2 de julio.

Uno de esos participantes era el Quilmes Atlético Club, de fecha de fundación controvertida pero sí uno de los equipos sin duda más antiguos del fútbol gaucho. Acostumbrado a las subidas y bajadas, había pasado la primera mitad de los setenta en Primera B, y desde su retorno a la élite su objetivo era sostener la categoría. Con esa mira tenía un comando técnico de filosofía defensiva, encarnada en la dupla conformada por Oscar López y Oscar Cavallero, aquella que en 1989 llegaría a Sporting Cristal y que había llegado al también elenco cervecero luego de que la dirigencia no le renovara el contrato a José ‘Piojo’ Yudica, bajo cuya conducción se había eludido el descenso en la temporada anterior. 

Arranque sin lúpulo

Si bien el Metropolitano se inició el 3 de marzo con el empate 1-1 entre All Boys y Huracán, en el Viejo Gasómetro, el futuro campeón recién debutó el domingo 5 precisamente en esa misma cancha, en condición de visita ante San Lorenzo, y le ganó 1-2 con doblete de Luis Andreuchi. El siguiente domingo, Quilmes debutó en su cancha ante All Boys, y le ganó 1-0 con anotación de Héctor Rando.

Luis Andreuchi se cansó de hacer goles en Quilmes. (Foto: Goal) 

En las siguientes tres fechas la ilusión del buen inicio parecía desvanecerse rápidamente. Primero Quilmes cayó 3-1 ante Unión de Santa Fe en cancha de Newell’s Old Boys; luego, en un partido trabado y sin ocasiones de gol, cedió un 0-0 en casa ante Gimnasia y Esgrima La Plata. Y las cosas se tornaron críticas para los dirigidos por López y Cavallero cuando en la quinta jornada visitaron el 'Cilindro' de Avellaneda y recibieron una estrepitosa goleada por 4-1 a manos de Racing Club.

Un dilema grande

En la sexta y sétima fecha, Quilmes debió afrontar un doble reto, pues primero recibiría a River Plate mientras que a la semana siguiente debía visitar a Boca Juniors en 'La Bombonera'. Ante los millonarios empataron 1-1 con gol de Andreuchi, y ante Boca, aun ajustadamente, cayeron por 2-1. El camino se presentaba sinuoso para el 'Cervecero', tanto así que en la octava fecha recibieron al ‘Bohemio’ de Villa Crespo, Atlanta, al que derrotaron ajustadamente por 3-2.

'El Piojo' Yudica llegó a Quilmes para sacarlo campeón. (Foto: revista El Gráfico)La alegría aquella soleada tarde fue importante en el Sur del Gran Buenos Aires, pues habían vuelto al triunfo luego de seis fechas. Sin embargo, en la siguiente jornada Quilmes visitó a Estudiantes de Buenos Aires en cancha de Chacarita Juniors, y la derrota por 2-1 significó caer en zona de descenso. Esa gota derramó el vaso de cerveza y condujo a la destitución de la dupla López - Cavallero y al esperado regreso de José Yudica.

Para el 'Piojo' el reto fue inmediato: debía retornar nada menos que ante Newell’s Old Boys, el equipo en el cual se hizo un nombre como jugador por en los años cincuenta. La máxima de que técnico que debuta, gana se cumplió en cancha de Quilmes: fue 2-1 con doblete de Andreuchi, penal incluido, para que nuevos vientos empezaran a soplar para los colores blanco y azul, aunque jamás se imaginó que tan a favor.

La receta del 'Piojo'

Yudica, conocido por su fuerte personalidad, reconstruyó la intimidad del plantel y formó un grupo sólido. Con el triunfo ante Newell's, inició y encarriló una racha invicta de once partidos. Primero venció a Vélez Sarsfield de visita y a Argentinos Juniors en casa; luego visitó el ‘Cementerio de los Elefantes’ para enfrentar a Colón, y le sacó un espectacular 3-3. La racha prosiguió en la fecha 14, con triunfo nuevamente en Quilmes ante Estudiantes de la Plata, por 1-0.

Luego se produjo el paréntesis por el Mundial. El Metropolitano se reanudó el 2 de julio y el ‘Cervecero’ prolongó su buen momento en la recta final de la prinera rueda. Empezó ganándole en casa por 1-0 a Huracán, con gol de Omar ‘Indio’ Gómez; después de descansar una jornada, igualó 1-1 ante Platense en Vicente López; después venció 1-0 a Banfield, también 2-3 a Chacarita Juniors y empató 0-0 en casa ante Rosario Central.

La stuación del equipo de Yudica era expectante, pues de estar en la fecha 9 en puesto de descenso pasó a colocarse en el segundo lugar al final de la primera rueda, detrás de Boca Juniors. Si bien en Quilmes destacaban nítidamente los goles de Luis Andreuchi, quien cerró la primera rueda con 10 anotaciones, el equipo era muy sólido desde el arco custodiado por Bernabé Palacios, la zaga central con Horacio Antonio Milozzi y Alberto Fanesi, la volante con Horacio Héctor Bianchini y Jorge Osvaldo Gáspari, y adelante el ‘Indio’ Omar Hugo Gómez, quien era el acompañante ideal del goleador Andreuchi.

En el inicio de la rueda de revanchas, se cortó abruptamente la racha invicta del 'Cervecero', pues sucumbió ante San Lorenzo 0-1. Pero de inmediato el ‘Decano’ volvió a enlazar otra racha de siete partidos sin perder. Así, en la fecha 24 venció a Unión, de local, por 1-0; luego empató 1-1 en La Plata ante Gimnasia. Luego llegó su rush contra los grandes: derrotó 2-1 a Racing y le empató 1-1 en el 'Monumental' de Núñez a River.

Cara a cara

En la fecha 28 llegó la cita máxima: recibió a Boca, partido para el cual Quilmes llegaba con 32 unidades mientras que los xeneizes sumaban 36. El ‘Cervecero’ jugó en gran nivel pero no pudo pasar del empate sin goles. La racha invicta se cerró con dos victorias en las fechas 29 y 30, ante Atlanta de visita por 0-1 y ante Estudiantes de Buenos Aires en casa por 1-0. Luego llegó el traspié: ante Newell's, en el Parque Independencia, Quilmes cayó por 2-1.

Sin embargo, el elenco de Yudica no se amilanó y pretendió seguir cobrando protagonismo. En la siguiente jornada derrotó 1-0 a Vélez Sarsfield con gol de Andreuchi. Luego, ya en la fecha 33, visitó el Viejo Gasómetro para jugar ante Argentinos Juniors; para esa altura del torneo, la prensa y la afición centraron su atención en el duelo entre Andreuchi y Diego Armando Maradona, pues ambos llegaron empatados en la tabla de goleadores con 14 tantos, como escoltas de Norberto Outes, máximo anotador de Independiente y del torneo con 19 tantos hasta aquel momento. El choque acabó 1-1, pero el duelo directo lo ganó el 'Diez': marcó el gol para los ‘Bichos’ de La Paternal, mientras que el empate cervecero lo hizo Bianchini.

Sin embargo, Andreuchi tenía claro que en una competencia goleadora todos los tantos valen lo mismo, independientemente del rival. En la siguiente jornada marcó para derrotar 1-0 a Colón; luego volvió a hacerlo, junto a Miguel Filardo, para sellar el triunfo por 1-2 sobre Estudiantes en la propia La Plata. Ese buen momento se prolongó con un triunfo por 1-0 sobre Independiente, con gol de Juan Carlos Merlo.

Quilmes y Boca llegaron a la recta final con chances de pelear por el título. (Foto: Historia de Boca) 

En esa parte del torneo, desde la fecha 32 hasta la 36, el ‘Cervecero’ sumó 9 puntos contra los 4 puntos que en ese mismo tramo sumó Boca. Para la fecha 31, el elenco xeneize lideraba el torneo con 41 puntos, mientras que Quilmes sumaba 36; cinco jornadas luego, ambos estaban igualados en la cima del torneo con 45 puntos. La mala producción xeneize entre setiembre y octubre de 1978 obedeció a que en esos meses los dirigidos por Juan Carlos ‘Toto’ Lorenzo afrontaban el triangular por las semifinales de la Copa Libertadores, fase a la que habían clasificado directamente por ser los campeones del año anterior.

A las puertas de la gloria

Sin embargo, la fecha 37 significó un duro golpe para el ‘Cervecero’, pues en su visita al Palacio Tomás A. Ducó perdió 3-1 ante Huracán. La derrota ante el ‘Globo’ de Parque Patricios dolió aún más porque en paralelo Boca venció en 'La Bombonera' por 3-2 a Racing, con lo cual quedaba como solitario líder con 47 puntos. La situación amenazaba con tornarse más adversa para Quilmes, pues en la fecha 38 debía descansar, pero el Boca de Lorenzo no sacó provecho de esta circunstancia: cayó ante River 1-0 en un Superclásico en el que ambos equipos no enviaron a los habituales titulares, pues apenas dos días despues debían volver a chocar por la Libertadores, partido que sí ganaron los xeneizes.

Como dato curioso de la recta decisiva del Metropolitano 1978 aflora el hecho que si Quilmes descansó en la fecha 38, Boca debió hacerlo en la fecha 39. Y si los xeneizes no aprovecharon la ocasión para alargar la ventaja, el equipo de Yudica sí hizo los deberes y derrotó categóricamente a Platense por 3-1 con dos goles de Héctor Milano y uno de Andreuchi, con lo cual alcanzó nuevamente en la cima a Boca, con 47 puntos.

Quilmes desataría su alegría de visita, ante Rosario Central. (Foto: Crónica) 

Las tres últimas fechas del torneo fueron de infarto, más aún cuando en la fecha 40, ambos equipos obtuvieron sendas victorias: Boca derrotó ajustadamente 3-2 a Atlanta, mientras que Quilmes derrotó 0-1 de visita a Banfield con tanto de Milozzi. Luego, la fecha 41 se jugó entre el 24 y 25 de octubre e influyó decisivamente en el desenlace del torneo: Quilmes, jugando en cancha de Banfield, venció 2-1 a Chacarita con goles de Filardo y Andreucchi, mientras que Boca no pasó del 0-0 ante Estudiantes de Buenos Aires en cancha de Chacarita Juniors -todo un golpe a la cátedra, ya que el cuadro de Caseros descendería en la jornada siguiente-.

El cielo con las manos

Quilmes llegó, así, a la fecha final un punto encima de Boca. Por circunstancias del fixture, ambos debían enfrentar a los colosos rosarinos: el 'Cervecero' la tenía mucho más difícil, pues debía viajar a Rosario para enfrentar a Central mientras que Boca recibiría en La Bombonera a Newell's. Una multitud recorrió los 331 kilómetros que separan Quilmes del Gigante de Arroyito, y copó buena parte de las 23,984 vendidas.

Ese 29 de octubre de 1978, el 'Cervecero' saltó al césped del estadio mundialista con Palacios en el arco; Zárate, Milozzi, Fanesi y Gaño en defensa; Bianchini, Gáspari y Salinas en el medio; y Filardo, Andreuchi y Milano como tridente de ataque. Bajo la dirección de Arturo Iturralde, el partido se vivió en ambiente de fiesta pero también de tensión: sobre la media hora de juego, Central se puso adelante en el marcador con gol de Guillermo Trama, pero 5 minutos después llegó el empate de Andreuchi de penal, con disparo fuerte al ángulo superior derecho de Ricardo Ferrero.

 

   

 

Para la segunda mitad, a los 47’ Iturralde sancionó otro penal, pero esta vez a favor de Central, y Félix Orte se encargó de adelantar otra vez a los canallas. Pero un minuto después, luego de un ataque de Quilmes, se produjo una falta en el área rosarina e Iturralde sancionó el tercer penal de la jornada. Tomó la pelota el goleador Andreuchi, quien puso el empate nuevamente, volviendo a pegarle al mismo sector del arco, arriba en una esquina. Con dicho gol, el ariete alcanzó los 21 goles en el torneo, con lo cual se coronó como máximo goleador en empate con Maradona.

No obstante, el empate no le servía a Quilmes, pues desde Buenos Aires llegaban noticias de que Boca ya le ganaba 1-0 a Newell's con gol, también de penal, de Roberto Mouzo. Por eso el ‘Decano’ se fue encima del arco del 'Oso' Ferrero, en procura de la victoria. En una de esas incursiones en campo canalla, Jorge Osvaldo Gáspari, volante central que apenas había marcado un gol en el torneo, sacó un antológico zurdazo desde 25 metros que se clavó en el ángulo superior izquierdo del pórtico canalla, cuando corrían 52’. Luego de eso, Central cargó buscando igualar y evitar la alegría cervecera; pero todo Quilmes, en la cancha, en la tribuna y en el Sur del Gran Buenos Aires, aguantó hasta el minuto 90’.

El pitazo final de Iturralde vio a una multitud invadir la cancha para, junto a sus héroes, dar la vuelta olímpica ante el aplauso y el reconocimiento de la parcialidad local. No era para menos: se trataba de la alegría de un barrio entero, en un contexto muy complicado y de pocas alegrías para una sociedad argentina marcada por la cruenta dictadura militar, solo maquilladas por aquel título mundial controvertido del equipo de Menotti. Muy distinto de lo incuestionable que había sido el logro del equipo de Yudica: un club chico que, en la era pregrondonista en la que todo en Argentina era de los grandes, había dado la vuelta olímpica tras ganarle un mano a mano nada menos que a Boca, que en ese mismo año acabó consagrándose campeón de América.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Goal, El Gráfico, Historia de Boca, Crónica


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