Foto: AFPA la Vallejo no le alcanzó con estar a la altura de la exigencia en el Arena Fonte Nova donde el Bahía remató en dos descuidos que sellaron el 2-0. El cuadro poeta acabó con diez, perdió el invicto en la Sudamericana y ahora centra toda su atención a la revancha en el Mansiche.


El partido fue…

PAREJO. Dentro de lo complicado que le resulta a un equipo peruano jugar en Brasil a cualquier nivel, a la Vallejo no le pesó afrontar la dificultad, más aún porque esta vez no pudo contar con Jesús Rabanal para cubrir la banda izquierda, lesionado en el partido de vuelta ante la ‘U’ de Sucre, por lo que la idea de atacar se centró en los hombres netos de ataque, léase Andy Pando, Daniel Chávez, Ronald Quinteros y -en menor medida- Donald Millán. Soportando en su área con buenas intervenciones de Salomón Libman y destacando arriba con la presencia de un Pando que se dedicó a descargar el juego a los que lo rodeaban por la falta de espacios, el cuadro poeta mantuvo el cero hasta que llegó la expulsión de Emiliano Ciucci a los 63’. La roja fue la bisagra en el marcador, ya que Bahía aprovechó de inmediato la distracción trujillana para abrir la cuenta por medio de Titi con golpe de cabeza tras un tiro libre y luego, apelando a cierto desorden en el centro de la defensa, para estirar la cuenta a un 2-0 que no asegura ni liquida a ninguno de los rivales en esta llave.

El Capo: Leo Gago

Cuando el resultado no se le daba a Bahía, cuando más necesitaba de alguien que fuera una voz de mando en el campo, ahí apareció Leo Gago para llevar hacia adelante el juego de su equipo desde el mediocampo. Como en buena parte del partido, que por lo cerrado no dio espacios para el juego atildado, lo del ‘8’ brasileño pasó por mantener el balón lo más cerca posible del área de la Vallejo, apelando también a su buen remate de larga distancia que inquietó un par de veces el arco de Libman.

La Pizarra

Bahía se mostró como un equipo muy largo a medida que transcurrió el partido. El 4-cuadrado-2 que planteó su técnico Gilson Kleina no resultó efectivo para encontrar terreno libre para actuar, por lo que en la primera etapa Rafinha se vio obligado a retroceder mucho para tomar el balón e intentar armar jugadas de ataque, lo que también comprometió las opciones de Kieza arriba que se quedo solo frente a la defensa trujillana. Aunque Emanuel Biancucchi asumió un rol protagónico en la volante, secundado muy bien por Leo Gago desde atrás, no fue sino hasta que ingresó su hermano -Maximiliano- que el equipo brasileño copó mejor el ancho del campo, cortando toda opción de salida por los costados.

El libreto de Franco Navarro en esta Sudamericana es conocido y efectivo, apoyándose en un once base que esta vez encontró poco apoyo para descargar el juego ofensivo en las bandas. El 4-cuadrado-2 se convirtió muy rápido en un 4-2-3-1 en el que Pando trabajó casi siempre viendo su propio campo ante la exigencia de una defensa que no lo dejó girar para encarar. Pese a ello, el ‘9’ cumplió combinando el balón cuando pudo, unas veces por alto y otras por bajo. Lo que sí no le funcionó a la Vallejo fue el reordenamiento necesario tras la expulsión. Lo sintió en ambos goles y solo le encontró solución en los minutos finales luego del ingreso de Branco Serrano y el movimiento de Álvarez al centro, ya con una actitud netamente defensiva para evitar un tercer tanto.

Kazuki Ito: Carlos Amarilla

Era un encuentro de lo más tranquilo hasta que llegó la roja a Ciucci en el segundo tiempo. Aunque el nombre del árbitro paraguayo puede causar escozor en algunos casos por tener antecedentes en fallos discutidos, lo que Amarilla hizo en la expulsión fue ni más ni menos que ceñido a lo que se vio en la acción, en la que la fuerza e imprudencia del volante de la Vallejo al intentar frenar a Pará no encontró perdón al levantar la pierna a la altura del hombro del lateral brasileño.

Foto: AFP

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La ficha del Bahía - Vallejo
 


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