Composición fotográfica: Alexander Macazana / DeChalaca.comBrasil pegó en los momentos justos, y con grandes actuaciones de Jairzinho y Pelé, derrotó 1-3 a Uruguay para así vengarse del 'Maracanazo' de veinte años atrás. El 'Scratch' selló su pase a la final de la Copa del Mundo para buscar la conquista en definitiva de la Jules Rimet.
Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

Cuando un equipo derrota a un rival que lo venció anteriormente en una instancia similar, suele hablarse de revanchas. Pero lo que ocurriría en el estadio Jalisco entre Brasil y Uruguay, veinte años después del imborrable recuerdo del Maracanazo, fue una venganza. La revancha ocurrió ya en 1958 y 1962, cuando el ‘Scratch’ consiguió por fin consagrarse como campeón del mundo. Pero todavía había una cuenta por saldar.

Brasil llegó al esperado encuentro como favorito si se tomaba en cuenta la campaña de ambos equipos en el torneo hasta ahora. La victoria por 4-2 contra Perú fue sin duda más convincente que el triunfo de los charrúas por 0-1 ante la Unión Soviética -con un gol que debió ser anulado, para colmo-. Las actuaciones del cuarteto ofensivo brasileño conformado por Jairzinho, Tostão, Pelé y Roberto Rivelino fueron el foco de atención de la prensa internacional en los días previos.

Uruguay, por su parte, no se vio nada contento con el cambio de sede del DF a Guadalajara, por la larga distancia en el traslado y por ser esta última la ciudad en la que Brasil fue prácticamente local durante la fase de grupos. Esta molestia, mezclada con el estilo de juego aguerrido del equipo dirigido por Juan Eduardo Hohberg, se llegó a transmitir en la cancha desde el inicio del partido.

El tiro cruzado de Cubilla sorprende a Félix y decreta la apertura del marcador en el Jalisco. (Foto: Pinterest) 

Las acciones tomaron cuerpo y Brasil fue el que decidió tomar el protagonismo del encuentro, aunque con mucha dificultad. Manejó la pelota durante los primeros 15’, aunque con un Clodoaldo impreciso en la mitad del campo, un Pelé absolutamente parecido y un Jairzinho que parecía podría ser quien tuviera la llave para abrir el partido. Uruguay logró neutralizar bien tanto a Pelé como a Tostão, pero sufría por las bandas, y se vio obligado a empezar a jugar fuerte. El puntero derecho Dagoberto Fontes le entró muy duro a Everaldo, pero el juez español José Ortiz de Mendíbil comenzó a permitir esa agresividad.

Con un Brasil que se fue saliendo un poco del partido, antes de los 20' llegó el primer gol del encuentro. Un buen pase de Julio Morales encontró cerca al borde derecho del área a Luis Cubilla, quien controló el balón con el muslo y, de forma algo extraña, logró poner en ventaja a la celeste. El débil remate del 'Negro' -quien antes del partido había discutido el triunfalismo de Brasil levantado por los medios- se le escurrió a un mal parado Félix y se coló por el segundo palo.

En este momento, era inevitable, sin duda, remontarse a lo que había ocurrido el 16 de julio de 1950 en Río de Janeiro. Pero en esta ocasión Brasil, al mismo tiempo, tenía un reto más grande para demostrar todo lo que se había visto en las fases previas, y para reivindicar su historia. No parecía, sin embargo, que ello podría llegar de modo tan sencillo: el tanto uruguayo llenó de nervios al equipo de Mário Zagallo. Rivelino estaba desaparecido, Pelé reclamaba un penal inexistente: la desesperación de los brasileños era evidente, lo que sumado a la solidez defensiva de Roberto Matosas y Atilio Ancheta, invitaba a una inminente repetición del pasado.

Clodoaldo, con coraje, decretó así el empate para Brasil. (Foto: Pinterest) 

Pero poco a poco, el ‘Scratch’ comenzó a intentar y a darse cuenta de que, con algo más de tranquilidad, podía generar problemas a los charrúas. Rivelino comenzó a ganar protagonismo, y Jairzinho ya no se veía tan solo en los esfuerzos en ofensiva, pues Carlos Alberto -por banda derecha- se comenzó a proyectar constantemente. Casi terminando el primer tiempo, Tostão remató de zurda afuera y parecía que así se irían al descanso; pero muy rápidamente llegó el premio. Clodoaldo, quien poco a poco había ido creciendo en el encuentro, ensayó una gran pared con Rivelino por la banda izquierda y se metió al área como una lanza para definir fuerte y derrotar, en la última acción del periodo inicial, al portero Ladislao Mazurkiewicz.

El gol llegó en el momento justo para Brasil, que supo dejar atrás los nervios ante un Uruguay que se había dejado estar. Ya en la segunda mitad, llegó el momento de Pelé, quien se encargó de demostrar su condición de crack mundial con una gran exhibición. Con un Brasil cada vez más suelto gracias al importantísimo empate, el astro del Santos ensayó una espectacular corrida casi desde la media cancha, pero fue derribado por Ancheta al borde del área. Él mismo ejecutó el tiro libre y lo envió a la tribuna, pero era el presagio de lo que vendría después.

Al otro lado, Cubilla siguió siendo siempre el hombre más peligroso de Uruguay, y logró encontrar algunas chances. Precisamente, tras un ataque de los celestes a falta de un cuarto de hora para que culminara el duelo, Jairzinho lo entendió todo: arrancó desde su campo sabiendo cómo quería terminar su jugada. Le dio el balón a Pelé, este jugó para Tostão y finalmente la pelota volvió a Jairzinho, que corrió a toda velocidad para desmarcarse y luego vencer a Mazurkiewicz. Era el segundo tanto que ponía a todo Brasil a celebrar.

Pelé y su acción de antología ante Mazurkiewicz: estuvo a nada de rubricar la goleada de modo inmejorable. (Foto: Pinterest) 

Ya con el marcador a favor por fin, el 'Scratch' pasó a dominar absolutamente el encuentro, con una tranquilidad que le permitía demostrar que era el mejor equipo en la cancha con claridad. Uruguay se lanzó al ataque y de todos modos un cabezazo de Cubilla estuvo cerca de vencer a Félix, pero este respondió bien. Ya a poco del final, en otro veloz contraataque, le tocó a Rivelino sellar el 3-1: un potente zurdazo tras una buena pausa de Pelé sentenció la victoria y consumó la vingança.

Pelé, sin embargo, pudo darle al resultado un final de antología apenas un minuto después, cuando tras un pase de Tostão dibujó una jugada inédita: engañó a Mazurkiewicz con una finta impresionante en la que utilizó únicamente el movimiento su cuerpo. El balón pasó por su izquierda, pero Pelé por su derecha. El autopase de ‘O Rei’ pudo haber terminado en un gol increíble si tenía más calma. Incluso pudo haberse metido con la pelota al arco.

Solo 20 segundos después, el juez pitó el final del partido. La figura fue Jairzinho, por su constancia durante todos los 90’. Pero las cámaras enfocaron a ‘O Rei’, a quien todos buscaron para pedirle su camiseta. La última imagen del partido fue la suya dejando en ridículo al país con el que se tenía que saldar una deuda. Brasil lo logró y quedó listo para tratar de quedarse con la Jules Rimet en propiedad definitiva en la final ante Italia, que va por el mismo objetivo.

Los Goles

Composición fotográfica: Alexander Macazana / DeChalaca.com
Fotos: Pinterest


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La ficha del Uruguay 1 - Brasil 3

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