Composición fotográfica: Alexander Macazana / DeChalaca.comEn lo que ha sido el partido más emocionante del Mundial mexicano, el estadio Azteca fue testigo de un inolvidable triunfo italiano por 4-3 sobre Alemania Federal. El encuentro se fue hasta el alargue, y fueron los dirigidos por Ferruccio Valcareggi quienes lograron el retorno a una final tras 32 años.
{autor_manolo_nunez}

Las credenciales de ambos equipos eran muy auspiciosas. El último campeón europeo frente al último subcampeón del mundo. En la previa era de lo mejor que podía ofrecer el menú del torneo. En un caluroso verano mexicano, Italia había dejado buenas muestras frente al anfitrión luego de superar una fase de grupos dejando algunas dudas tras su única victoria en el debut ante Suecia. Por su parte, el equipo dirigido por Helmut Schön venía de un rendimiento más parejo, aunque había tenido que pasar por el desgaste de jugar tiempo extra en su particular revancha sobre Inglaterra en cuartos de final.

Ese desgaste, precisamente, hizo que los germanos tuvieran que hacer modificaciones respecto a los que jugaron ante los ingleses. Así, Schön cambió a casi toda la línea defensiva: colocó a Berti Vogts de lateral derecho, a Karl-Heinz Schnellinger y Will Schulz en la zaga central, y a Bernd Patzke en el lateral izquierdo. Franz Beckenbauer pasó a la línea de volantes, donde se encontró con Wolfgang Overath. Pero también hubo cambios arriba, con el ingreso de Jürgen Grabowski -de grato aporte ante Inglaterra- por Stan Libuda.

Por el lado azzurro no hubo cambios de quienes venían de golear a México en cuartos. Si algo había caracterizado a los campeones de Europa era su estilo calculador y poco arriesgado; le cayó, entonces, de perlas el temprano gol de Roberto Boninsegna mediante un fuerte disparo de fuera del área. Fue el primer gol del delantero del Inter en la Copa del Mundo. Pero Alemania Federal estaba más que acostumbrada a comenzar perdiendo: le había sucedido en tres de sus cuatro partidos previos en el Mundial. No obstante, Italia no se replegó inmediatamente y trató de controlar la pelota con el juego de Sandro Mazzola en el medio. El '15' impidió que los teutones pudieran volcarse al ataque de inmediato, a la vez que Roberto Rosato empleaba un marcaje al hombre al movedizo Gerd Müller.

El peruano Yamasaki apeló a las nuevas tarjetas pero no pudo controlar la violencia. Acá le muestra una al golero Albertosi. (Foto: Pinterest) 

Poco pasó en el primer tiempo, con una Alemania Federal obligada al remate de larga distancia y a los intentos de desborde de Grabowski por derecha. También comenzaron a llegar las faltas, que el peruano Arturo Yamasaki no supo manejar desde un inicio. Pese a las infracciones y las reiteraciones, el réferi mostró amarillas que en ningún caso parecían tener intención de ser convertidas en rojas, en una tendencia general del arbitraje durante el Mundial ante la novedad de los cartones de colores. Vale también añadir que pese a que en más de un momento se ha consignado que la nacionalidad de Yamasaki es mexicana, es necesario aclarar que él nunca se ha nacionalizado, aunque sí representa a México al estar arbitrando con el certificado de la Federación Mexicana de Fútbol -que lo inscribió para el torneo-.

Con una Italia ordenada tras el descanso, ingresó Gianni Rivera por Mazzola. El cambió sorprendió por cómo había estado dominando el medio campo el jugador del Inter, pero sin dudas por la cabeza de Valcareggi habrá atravesado el recuerdo fresco de cómo Rivera cambió el partido ante México. Lo cierto es que los germanos salieron con una actitud más ofensiva: Grabowski pasó a jugar por banda derecha para pelearle el mano a mano a Tarcisio Burgnich, luego de que no le fuera tan bien ante el capitán Giacinto Facchetti. Creció también la figura de Overath como conductor.

La 'Squadra Azzurra' decidió replegarse totalmente. Dejó de verse a Angelo Domenghini y Luigi Riva -los acompañantes en ataque de Boninsegna- y tuvo que crecer la figura de Rosato y Pierluigi Cera. En este punto el partido se tornó polémico: desde las constantes faltas de los italianos hasta dos jugadas claras de falta dentro del área, la más grave de ellas un agarrón al capitán Uwe Seeler cuando le quedaba una pelota picada y el portero Enrico Albertosi estaba en el suelo. Así, el arbitraje de Yamasaki devino en deficiente.

Schnellinger, en el suelo, celebra el agónico empate alemán que envió el partido a suplementario. (Foto: Pinterest) 

Es importante mencionar que superada la hora de partido, Schön le dio la indicación a Schnellinger de sumarse a la volante, para dejar a Schulz como único zaguero. Libuda y Sigfried Held ingresaron bien para seguir cargando el juego por la banda izquierda alemana, pero la zaga italiana se siguió imponiendo. La jugada más clara se produjo luego de que un mal saque de Albertosi diera en la espalda de Grabowski y el portero llegara por poco a sacar esa pelota de la línea cuando Müller llegaba para empujarla. El partido se acababa e Italia se veía en la final, pero ya con el tiempo cumplido, un lateral encontró al '20' libre por izquierda y su centro fue bien conectado por el liberado Schnellinger. El partido se iba a tiempo extra.

Comenzó, entonces, otro partido en el que Alemania Federal se veía más envalentonado con el gol. Símbolo de su recuperación era ver a Beckenbauer con un cabestrillo luego de lastimarse el hombro en una falta recibida dentro del área que Yamasaki marcó afuera. A Italia comenzaron a aparecerle los fantasmas, en parte también por la salida de Rosato para el ingreso de Fabrizio Poletti, quien en una distracción dentro del área se vio sorprendido por Müller a los 94', cuando el goleador alemán puso a su selección por delante por primera vez en el partido. Pese al tanto, los teutones se mantuvieron firmes en su intención de seguir atacando, pero un error en su área desencadenó el empate: un mal control de balón con el pecho de Held le sirvió la pelota a Burgnich, quien igualó las cosas.

Era un duro castigo para el esfuerzo alemán de voltear el partido, pero faltaba más. Una pérdida de balón en campo italiano de Libuda terminó en un contragolpe liderado por Rivera. La jugada acabó con un centro a media altura de Boninsegna desde la izquierda que encontró a Riva, quien amagó a Schnellinger y disparó cruzado. ¿Podría Alemania volver a recuperarse? La respuesta, increíblemente, fue que sí. Ya en el segundo suplementario, volvió a aparecer Müller, quien en su posición favorita cabeceó una asistencia de cabeza de Seeler. Pero la alegría fue efímera: al minuto apenas, un desborde por izquierda de Boninsegna encontró llegando a Rivera, quien sin marca en el punto del penal decretó el definitivo 4-3.

La postal icónica del gol de Rivera, quien salta al fondo, con Beckenbauer en cabestrillo en gesto de resignación. (Foto: Pinterest) 

Fue un partido trepidante en el que le costó a Italia poder terminar de matar a un rival que nunca se rindió, pero al que en los últimos minutos encontró físicamente desgastado y mentalmente agotado. La 'Squadra Azzurra' administró la pelota y tras 120' de batalla logró volver a una final para tentar hacerse con la propiedad del trofeo Jules Rimet. Al frente tendrá al Brasil de Pelé, Jairzinho y compañía. Pero más allá de lo que le depare el futuro a Italia, será difícil olvidar este partido ante los alemanes federales: un encuentro que esperó lo mejor para el final, en lo que seguro será el mejor suplementario de la historia por mucho tiempo.

Los Goles

Composición fotográfica: Alexander Macazana / DeChalaca.com
Fotos: Pinterest


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La ficha del Italia 4 - Alemania Federal 3

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