Ilustración: Lenin Auris / DeChalaca.com

Su pierna en el cruce oportuno para neutralizar a Ángelo Henríquez y cuántas, cuántas cosas cruzando por su cabeza. Porque en ese arco Sur de la UNSA se le revolvían con seguridad las postales a John William Narváez Arroyo (Esmeraldas, Ecuador, 12 de junio de 1991). Las de hace ocho años en la misma cancha, cuando por primera vez se puso la camiseta de su selección nacional, en el Sudamericano Sub-20, y logró al pie del Misti la clasificación al Mundial de la categoría nada menos que frente a Chile. Y también las de una noche de 2015 en Ñuñoa, en la inauguración de la Copa América, cuando desde el banco de suplentes de su selección mayor miraba de reojo al mismo Henríquez sentado en el banquillo opuesto y celebrando la victoria de Chile por 2-0 sobre el tricolor ecuatoriano.

Pero para Narváez, más allá del resultado, estar allí era ya una revancha: un año antes había quedado a última hora fuera de la nómina para jugar la Copa del Mundo de Brasil, a despecho de ser tricampeón de su país con Emelec. Tanto se enrevesó su futuro que una complicación con una transferencia lo acabó relegando al Rocafuerte de la Segunda Categoría (tercer nivel) ecuatoriana, y solo un periplo en LDU le permitió alzar la cara para ser llamado desde allí donde había empezado todo lo bueno para él: desde la Arequipa a la que regresó cual peregrino fatigado y con el corazón cansado de buscar felicidad. Esa que en un buen primer año y un mejor comienzo de segundo está encontrando cada vez que se pone la sangre y luto y se vuelve un 'Charco' impasable para los rivales en el fondo de la zaga dominó.

El Gol en DeChalaca Radio

Relato: Aldo Ramírez
Comentarios: Manolo Núñez

Ilustración: Lenin Auris / DeChalaca.com


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