Aurich, San José, Copa Libertadores, Luis TejadaAurich venció cómodamente 2-0 a un San José muy débil en defensa. Sin embargo, el equipo de Mosquera no convence por su forma y ha perdido buena parte de su sello.

El equipo entonado y letal del primer semestre de 2014 apareció de nuevo durante los primeros minutos ante San José de Oruro el último jueves 5 de marzo en el Elías Aguirre. El campeón del Apertura del año pasado se asomó ante un débil equipo boliviano y eso le alcanzó para marcar diferencias, pero sin convencer. En un grupo con Tigres y River, pues, se necesita algo más que ganas, buenas intenciones y ambición. Se necesita juego eficiente y regular. Por ello, el tercer lugar de Aurich, dos puntos por encima de River Plate, no es de modo alguno sentencia de superioridad sobre el equipo millonario, su próximo rival.

Factor Vílchez

Si hay un futbolista importante para que Juan Aurich pueda llamarse colectivo ese es Óscar Vílchez. Un mil oficios dentro de la cancha. Mantiene el orden cuando Rojas sale apresurado por el atacar el balón. Releva por las bandas. Conecta las líneas cuando la salida tiene poca opción de pase. Apoya desde atrás cuando el balón se ahoga entre tanto atacante y tan pocas ideas. Aparece para solucionar y desatar con pases. Vílchez hizo mucho de esto ante San José, de nuevo, en un equipo que gusta de saltar líneas y que el balón llegue a como de lugar a su línea de atacantes. Vílchez le da la prolijidad al 'Ciclón' toda la prolijidad puede conseguir.

El costo alto

Las canchas sintéticas se han convertido en obstáculos para el torneo local. Ver un buen partido de fútbol parece imposible, y quizá califique uno de rugby por el bote del balón. Esta razón parece pesar en la propuesta chiclayana de local.

La forma en que bota el balón en la cancha sintética del Elías Aguirre tiene mucho que ver con el juego de Aurich. (Foto: diario La Industria de Chiclayo) 

¿Eso debe influir tanto? Quizá Mosquera se resignó. Poner a cuatro delanteros casi fijados en el frente de ataque puede ser suicidio colectivo ante equipos mejor preparados -no es el caso de San José, claramente-. Aunque de igual manera supo complicar a Aurich por las bandas. Los recorridos de Rojas y Vílchez no alcanzan a ser efectivo para apoyar a los laterales, y menos los de Valoyes y Pacheco, por vocación y función. Entonces, desamparado el trabajo de transición en bandas, se observan traslados largos que hacen el ataque previsible y denotan inferioridad para defender o evitar ataques a profundidad. Así, a Aurich le queda esperar la ineficacia rival antes que la eficiencia de su sistema defensivo. ¿Es exclusivo este problema en la propuesta como local? No, porque en México ante Tigres sufrió de lo mismo. Equipo largo e inferior para achicar en el medio.

Identidad desconocida

En Mosquera se suele identificar una propuesta de juego. Luego de tiempo en un equipo suyo se hace difusa esta idea. Los pelotazos se confunden con los intentos de asociación escasos o la amplitud dependiente de lo que Céspedes y Cuba puedan hacer. El juego ha pasado a segundo plano, además, por los problemas que jugadores y club pasaron en tres meses, incluida la final del Descentralizado 2014. No solo hay una idea confusa dentro de la cancha, también en las oficinas. La percepción es que sin Edwin Oviedo a la cabeza se perdió, más que rumbo, un orden establecido que cuesta retomar. Así también será difícil reencontrarlo dentro del césped sintético del Elías Aguirre. 

Fotos: diario La Industria de Chiclayo


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