Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comUn soso derbi madrileño tuvo un desenlace inesperado: no por el resultado, sino porque la postal del Cristiano héroe con un hat trick lapidario para el Atlético no se condijo con un trámite discreto. Solo el entusiasmo de dos revulsivos del Real Madrid, Marco Asensio y Lucas Vázquez, dinamizó el partido y decantó el 3-0 merengue.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Hay quienes dicen que un partido entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, viejos vecinos y mejores rivales, nunca luce pero siempre emociona. Los absolutismos en general no son válidos, pero esta vez se quedaron cortos, porque la ida de la primera semifinal de Champions League fue un tanto intragable.

Resultó así porque la emotividad propia de estos clásicos no se dejó traslucir siquiera en el toma y daca, en la lucha uno a uno. Fue un partido soso, de escasas ocasiones y sobre todo predecible. Porque su destino quedó enrumbado desde muy temprano, en esa aparición de Cristiano Ronaldo como delantero de área, como '9' puro. Se discutió sobremanera en redes sociales sobre la posición fuera de juego del astro portugués, y lo cierto es que fue el asistente Stephen Child quien manejó el tiempo de una acción ambigua. Es cierto que Ronaldo no llega a intervenir en la acción previa antes del despeje de Stefan Savic, pero sí tuvo la intención de hacerlo y por ende se movió; si el banderín hubiera sido alzado, en realidad no habría existido mayor error porque podría haber quedado a interpretación de Child que el portugués ya estaba siendo parte de la jugada. Pero como no lo levantó y Ronaldo, pese a su intención, no llegó a influir sobre Savic, tampoco hubo error de intepretación.

Lo cierto es que fue la polémica del gol la que entretuvo a medio planeta porque, por lo demás, las llegadas escasearon y la poca claridad predominó. Antoine Griezmann, más que un llanero solitario, se constituyó en un peón de la nada: la pelota le llegó muy poco y por tanto corrió más hacia el arco propio -en procura de agenciárselas- que hacia el rival. Para colmo estuvo muy mal acompañado por un Kevin Gameiro bastante ido del partido, un tanto desganado y que hizo pedir a gritos a Fernando Torres, quien cuando ingresó no hizo demasiado más pero al menos hizo mejor acto de presencia.

Cristiano Ronaldo estuvo letal frente a Oblak. (Foto: AFP) 

Por lo demás, Atlético fue un equipo poco combativo, muy timorato para estándares simeonistas. A lo sumo Koke, en su intento constante de ir del centro a la raya para tapar las subidas de Cristiano, le puso algo de vértigo al encuentro. En el local, en cambio, Isco -reemplazante del lesionado Gareth Bale- y Ronaldo intercambiaban puntas con frecuencia, pero tampoco conseguían transformar el claro dominio territorial merengue en ocasiones reales. El más destacado era uno que viene haciendo bien las cosas hace rato: Dani Carvajal, el incisivo lateral que estuvo tan en todas que acabó lesionándose en una disputa aérea con Saúl Ñíguez.

Fue la salida de Carvajal del campo la que comenzó a decantar el rol de Capo del partido a Cristiano. Aunque esto terminó de sojuzgarse solo con dos movidas de piezas efectuadas por Zinedine Zidane, con correcta lectura del partido y, una vez más, respaldo de las consecuencias pese a sus muchos detractores. Le tiró los dados al dúo Lucas Vázquez - Marco Asensio y ambos, con entusiasmo y denuedo, se encargaron de alegrar el que hasta el minuto 70 era un encuentro, está dicho, apático e intragable.

Así fue como los dos habituales revulsivos aprovecharon la chance de tener minutos en una semifinal de Champions y la explotaron al extremo. Principalmente Asensio, quien a sus 21 años necesita estos espacios para ganarse un lugar en la selección española y en la titularidad. En un equipo acostumbrado a ganarlo todo, un ultratriunfador como 'Zizou' encontró el margen para gente que con auténtica necesidad, en efecto, de ganar ese todo y que por ende tiene genuina ambición de hacerlo.

Aunque apareció por momentos, esta vez Griezmann no fue la solución del Atlético. (Foto: AFP) 

En solo 20', entre Asensio y Vázquez generaron cinco ocasiones de gol. De resolver dos de ellas, nuevamente con ubicación letal y precisa en el corazón del área, se encargó Cristiano, ese ser humano monstruoso por lo avasallador que ya no necesita lucirse para brillar; le basta con ser letal, con llevarse todo lo que encuentra por delante. Los lujos están para otro tiempo: hoy 'CR7' es el mejor y encamina a su equipo a serlo porque factura goles con cifras multiplicables de un partido a otro, como si de añadirle ceros a su cuenta bancaria se tratara.

En suma, los dos actores de reparto volvieron más figura todavía al principal. De esa manera se consumó una goleada más vistosa que lo previsible a la luz del anodino trámite vivido en Madrid, aquella ciudad que una noche europea de mayo vio recorrerse tres veces los 6 minutos de distancia a pie que separan a la Fuente de Neptuno de la de Cibeles. Y que aun al cabo de esos trayectos podría encontrar a un pequeño llamado Antoine buscando la pelota y a un gigante que, en buen Cristiano, las ha escondido todas para devorárselas en forma de goles.

Los Goles

Fotos: AFP

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La ficha del Real Madrid 3 - Atlético 0

 

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