Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comTras un inicio irregular, Real Madrid impuso su casta y clasificó a cuartos de la Champions. Gracias a Sergio Ramos, autor de un doblete de cabeza, los merengues superaron 1-3 a un Nápoli que en algún momento dio indicios de estar a la altura de las circunstancias, pero no más que eso.

 

    Kenny Romero | @kenny_romero
    Director Periodístico

El 3-1 de la ida no resolvió, de manera alguna, la llave en el San Paolo. Real Madrid arribó a territorio italiano con la tranquilidad que le otorgó la ventaja en el Bernabéu, pero no subestimó a un Nápoli que, de la mano de Dries Mertens, llegó en un tramo del partido a poner contra las cuerdas a la oncena merengue y, de paso, le metió suspenso a la resolución de la llave.

Lo afirmado, de hecho, se ajustó al trámite del primer tiempo. Maurizio Sarri priorizó la posesión y plasmó un 4-3-3 en el que Amadou Diawara, Allan y Marek Hamsik fueron los principales encargados de alimentar a sus atacantes y, a la vez, de ejecutar una circulación que complicó la propuesta ofensiva del Real Madrid. Bajo esa premisa Nápoli tuvo más llegada al pórtico de Keylor Navas y le dio protagonismo a Mertens, uno de los que más insinuó en el pórtico visitante.

De hecho, una proyección del belga por izquierda desencadenó la apertura del marcador, la cual se condecía con lo visto hasta ese momento en el San Paolo. Es más: en la primera fracción la diferencia se pudo haber ampliado si el mismo Mertens conectaba con mayor precisión un disparo que se terminó estrellando en el poste de Navas. De entonces en más, siempre quedó la sensación de que el dueño de casa estaba a la altura de las circunstancias y podía dar el gran golpe en esta llave de Champions.

Durante la primera parte del partido, el Nápoli parecía tener recursos para emparejar la serie ante el Real Madrid. Sin embargo, la verdad se vio después. (Foto: AFP) 

No obstante, en el segundo tiempo se trastocaron las funciones. A Nápoli le costó mantener la posesión y, conforme pasaron los minutos, los hombres de Zinedine Zidane se fueron adueñando de las acciones. Hasta que llegó el instante de gloria. La aparición de un tocado madridista que arruinó la probabilidad de fiesta en la ciudad en la que existe un dios del fútbol y que se ilusionaba con desbarrancar de la Champions a un histórico. Sergio Ramos se elevó dos veces en el área, lo justo y necesario para conectar sendos cabezazos, y alterar la llave en un lapso de seis minutos.

Con el segundo tanto, para el Real Madrid el compromiso tomó otro vuelo. Otros actores, como Cristiano Ronaldo, Toni Kroos y el ingresado Álvaro Morata cobraron protagonismo. Precisamente este último, a los 91'+, sentenció la historia con un golazo a la carrera para liquidar una serie que, por lo visto y contra lo inicialmente pensado, sí había estado preescrita. El 1-3 no solo puso las cosas en su sitio, sino también demostró, una vez más, que en esta clase de instancias siempre está por encima la jerarquía.

Los goles

Fotos: Reuters, AFP


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La ficha del Nápoli 1 - Real Madrid 3

 

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