Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comReal Madrid se coronó con su duodécima Champions League con un 4-1 sobre Juventus. El equipo de Zinedine Zidane enterró la ilusión de Gianluigi Buffon por llevarse su primera 'Orejona', con dos goles del indiscutible mejor jugador del torneo, Cristiano Ronaldo.

Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
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No admite discusión ni sorpresa e irónicamente eso es lo que más asombra de Real Madrid. La jerarquía con la que doblega a sus rivales entierra cualquier debate sobre su superioridad en esta Champions League, que significó hacer regular lo improbable: desarrollar un juego que con elecciones simples desde su conformación llega a ser complejo para el rival.

Juventus lo sufrió, con sus pecados que aunque pequeños no fueron admitidos en un duelo ante un equipo que luce intocable, sin grietas por donde herirlo de muerte. Si hoy hubo una diferencia entre ambos equipos en Cardiff, fue que el de Massimiliano Allegri se mostró más humano y vulnerable. Real Madrid, en cambio, lució cual equipo de artistas. La magnitud de sus grandes talentos vuelven armonioso un colectivo que no necesariamente está sobreplanificado. De hecho, el perfil de Zinedine Zidane no es el de un obsesivo como Allegri o de los técnicos más valorados del mundo. El francés no parece necesitarlo.

En ese duelo, la sapiencia de 'Zizou' le ganó al estudio de Allegri, pues con el talento de su lado el juego se hizo más simple, tanto como entender que por más esfuerzo táctico que el italiano haga por resguardar a Dani Alves, esta espalda iba a estar resuelta en cualquier momento por Marcelo, Toni Kroos e Isco. Así sucedió paulatinamente desde el primer tiempo cuando el primer aviso llegó con el gol que abrió la jornada en Gales.

Marcelo comenzó a ganarle la espalda a Dani Alves. (Foto: AFP) 

Sobre los 20', Kroos recortó desde la zona de Alves hacia la escena interior del ataque madridista; allí encontró a Cristiano Ronaldo y Dani Carvajal al acecho de la defensa juventina. Esta historia que empezó a contar el alemán tuvo como desenlace la que siempre narran los laterales de Zidane cuando se estacionan cerca al vértice de las áreas: el remate de Cristiano Ronaldo.

El portugués puso el 1-0 temprano e hizo suponer que Real Madrid haría lo de siempre cuando tiene el marcador a favor: desmoralizar al rival con una puesta en escena demoledora de sus mejores talentos. Sin embargo, Juventus no se dio tiempo para asimilar la ventaja y encontró en un tijeretazo de Mario Mandzukic la reacción rápida y perfecta para no caer en dominio madridista.

La figura del croata sobre la mediapunta fue la que más amenazó al esquema compuesto por Zidane, pues mientras Alex Sandro cargaba de manera torpe pero insistente sobre Carvajal, Mandzukic aprovechó la espalda de Modric, Casemiro y Kroos. Los tres mediocentros estuvieron ocupados neutralizando los posibles diálogos de Miralem Pjanic y Dani Alves con Paulo Dybala. Lo consiguieron y desaparecieron al argentino, además de convertir en inofensivos a sus socios.

Con Dybala sin trascender, creció la presencia de Mandzukic. (Foto: AFP) 

Ese fue y será el sistema central de Real Madrid; lo configurado entre el croata, el brasileño y el alemán le dan memoria colectiva al equipo de Zidane. Permite que sus laterales pasen y sean peligrosos; que Cristiano y Karin Benzema jueguen con cierta comodidad y que Isco sea esa nota escondida, imperceptible en ocasiones, pero importante en el ritmo del campeón de Europa.

Juventus, finalmente, ante esta suma de variantes a gran escala jugó a resistir y ese fue su gran pecado. El lado de Alves, previsto días antes y consolidado durante el encuentro como el más débil, no recibió mayor auxilio que la presencia de Andrea Barzagli. Finalmente, por allí también se gestó el segundo gol de Real Madrid que, como el primero, lo anotó gracias a un desvío: como si el destino quisiera que Gianluigi Buffon no tenga ninguna responsabilidad en esta final, aunque no sea perdón suficiente por no haberle regalado aún una 'Orejona'.

Casemiro puso el 2-1 a los 61', Juventus se entristeció y la Champions League se encantó con la camiseta de siempre, la de Real Madrid. Luego sobró casi media hora de juego. El cuadro bianconero no se calzó más el traje de finalista. Cometió un error en salida y fue vulnerado en el área como casi nunca en esta edición. Cristiano aprovechó el primer pecado de la zaga juventina y le bajó las persianas a Buffon, aunque con el 2-1 el sol ya se le había ocultado.

Cristiano Ronaldo fue la figura de la final. Celebró un título más. (Foto: AFP) 

La celebración se adelantó veinticinco minutos con el 3-1 puesto en el marcador del Millenium Stadium de Cardiff. Se escuchaba "así gana el Madrid" y nunca un cántico pasional desde la tribuna fue tan real. Así ganó Real Madrid, con una riqueza individual que le da un sinfín de variantes ofensivas, pero también con sus rasgos terrenales en Casemiro e Isco, quienes a su manera interpretan y le dan forma a los talentos cuasi perfectos que los rodean. Zidane, desde su lugar, compuso una orquesta que no necesitó de un gran director para ser bicampeona de Europa.

Fotos: AFP


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