Foto: Aldo Ramírez / DeChalaca.com, enviado especial a CuricóArgentina no convenció en su debut en el Sudamericano Sub-20. La albiceleste solo rindió un primer tiempo aceptable, y dejó que Paraguay rescatara el 1-1 gracias a un excelente lanzamiento de falta de Marcelino Ñamandú. Ambos tienen mucho por mejorar, pero cada vez menos chances para hacerlo.

Víctor Trejo | @victoraul80
Redactor

El Capo: Marcelino, pan y vino

Marcelino Ñamandú fue uno de los siete cambios que hizo el DT Gustavo Morínigo para enfrentar a Argentina. Aunque el volante de contención no mostró sus cualidades hasta antes del cierre de la primera mitad, a los 45‘ lanzó un soberbio tiro libre que puso el 1-1, que a la postre no se movería. En el complemento, aparte de obstaculizar los ataques argentinos, se dio maña para regalar algunas jugadas de fantasía y ratificó la calidad mostrada en el lanzamiento de falta.

El Cambiazo: Otro equipo

Ante la goleada sufrida contra Ecuador por 3-0, el DT paraguayo Gustavo Morínigo hizo cirugía mayor en su escuadra. De los once jugadores que enfrentaron al seleccionado ecuatoriano, solo Cristhian Candia (lateral derecho), Roberto Fernández, Alexis Duarte (los dos centrales) y el punta Fernando Romero comenzaron ante Argentina: La reforma le confirió mayor lucidez -y lucha- a su escuadra, aunque aún queda mucho por trabajar.

Por su parte, Fernando Batista alineó un 4-3-3, en el que el enganche fue Manuel Insaurralde y como extremos fueron Julián Álvarez y Thiago Almada. El uso de aleros bien abiertos resultó en la primera fracción, sobre todo en el flanco derecho: Álvarez hizo dupla con el lateral Facundo Mura, y juntos fueron lo más resaltante de los albicelestes en la primera fracción.

El Duelo: Solo un round

Maximiliano Romero conecta de cabeza y vence a Diego Huesca. (Foto: Aldo Ramírez / DeChalaca.com, enviado especial a Curicó) 

El extremo derecho argentino Julian Álvarez -campeón de la Copa Libertadores 2018 con River Plate- tuvo un duelo corto con el lateral izquierdo guaraní Marcelo Rolón. El argentino mostró picardía y movilidad en los primeros 45'; además, sus arremetidas fueron acompañadas con lanzamientos precisos al centrodelantero Maximiliano Romero. Rolón no supo cómo controlar a Álvarez, ni tampoco recibió ayuda de sus compañeros. La disputa no se prolongó en la segunda fracción, pues ambos tiraron la toalla.

La Cancha: Variopinto

La selección argentina salió al Bicentenario La Granja con el apoyo desde las gradas del presidente de la AFA, Claudio ‘Chiqui‘ Tapia. Al mandamás se lo pudo ver hablando por teléfono en una tribuna preferencial. Además, el aliento también recaía sobre el golero albiceleste Manuel Roffo: amigos suyos sostenían una bandera que llevaba su nombre. Por otro lado, los guaraníes combatían los 32°  de calor de Curicó tapándose del sol con las palmas de sus manos, mientras alentaban sin cesar a su seleccionado.

La Joyita: Una pincelada

Cuando el primer tiempo moría, Ñamandú regaló una mágica definición de tiro libre. El futbolista de Cerro Porteño se paró delante del balón, marcó distancia y mandó el esférico a la parte inferior izquierda del pórtico defendido por el argentino Roffo. El guardavallas se estiró como un gimnasta, pero el remate ya era gol antes de patearlo. Igual, la foto quedó hermosa.

El Tapadón: Salvavidas

Facundo Medina disputa el balón con Blas Armoa. (Foto: Aldo Ramírez / DeChalaca.com, enviado especial a Curicó) 

A pocos minutos del final, el creativo albiceleste Carlos Insaurralde cedió un pase preciso al recién ingresado  Adolfo Gaich, quien no dudó en lanzar un potente remate cruzado al arco de Diego Huesca. El segundo parecía fijo, pero el arquero paraguayo se lanzó como un felino, desvío el esférico y selló el empate.

La Calamidad: Se le chispoteó

A los 83', el recién ingresado Pedro de La Vega cabalgaba por la banda izquierda del ataque albiceleste, solo y sin marca cercana: con todo el tiempo del mundo como para comprarse una bebida refrescante, pensar a quién centrar, o perfilarse al área rival y anotar él mismo. Pero en vez de impactar el esférico, remató al aire: el balón se le pasó por entre sus piernas y salió rodando fuera de la cancha. Después de su desliz, el hombre de Lanús regresó a su zaga mirando al cielo en busca de una explicación.

Kazuki Ito: Dos caras distintas   

El árbitro venezolano Alexis Herrera tuvo una primera fracción adecuada, en la que anduvo siempre cerca de las jugadas de peligro y dejando que el juego fluya. Por el contrario, en el complemento ya no mostró la misma movilidad -quizás le pasó factura el inclemente clima de Curicó- y, lo que fue peor, dio carta libre al juego brusco de ambos bandos. El cartón amarillo debió aparecer en más ocasiones.  .

Fotos: Aldo Ramírez / DeChalaca.com, enviado especial a Curicó


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