Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comOtra estrategia clave para sacar adelante los partidos ante Venezuela y Argentina en 1985 la propuso Roberto Chale y también el sector más sensato del periodismo deportivo: se logró que el hincha se convirtiera en gran aliado para ganar.

 

La llegada de Roberto Chale al banquillo de la selección significó también un impulso anímico para el aficionado. Así como hoy Sergio Markarián tiene conexión con la tribuna, el 'Niño Terrible', con su carisma, logró que el hincha jugara su partido: que se convirtiera en ese aliado número 12 necesario para derrotar a Venezuela y a Argentina.

 

 

Una tribuna dispuesta a alentar e infundir ánimo a la selección, ese fue el mensaje que se buscó hacer llegar al público de parte de la prensa y el comando técnico (Recorte: diario El Comercio)El empate 0-0 ante Colombia había dejado una secuela anímica bastante negativa en el aficionado local. El hincha había llenado el Nacional y puesto su entusiasmo para una fiesta que desde la mañana comenzó con shows de la vedette Amparo Brambilla, pero que no se prolongó en la cancha.

Periodismo e hinchas, en partes iguales

El periodismo había hecho su parte. Pedro Scarneo, redactor de El Comercio, había solicitado en una columna editorial que la afición limeña, reconocida por múltiples visitantes extranjeros como una de las más imparciales y mejores del mundo, que en ocasiones acababa aplaudiendo al rival, se hiciera presente como el jugador número doce. Scarneo pedía que se ejerciera la localía como en Europa, allá donde, decía, un empate era un triunfo para el visitante ya que se enfrentaba no solo al rival, sino al aliento de su público.

El golazo de César Cueto a Venezuela, en la imagen, mereció tener un estadio Nacional lleno: el resultado ante Colombia acabó por jugar en contra del ánimo en la afición (Recorte: diario La Crónica)Sin embargo, está dicho, el ánimo decayó y para el partido con Venezuela, las populares lucieron ralas. Ese domingo 16 de junio era Día del Padre y, para colmo, el frío capitalino fue intenso, razón por la cual los jugadores salieron con buzo al campo, y solo Oriente estaba cercana a llenarse. La reventa, que estaba también en 1985 a la orden del día, fracasó rotundamente. De hecho, desde un día antes del partido se pudo comprobar la aparición de estos personajes que pululaban los exteriores del Nacional y, sobre todo, de una gruesa cantidad de aficionados –muchos de ellos venidos de provincia- que pugnaban por conseguir su entrada en el coloso de José Díaz.

El clima para el partido final en Lima fue diferente, con la selección argentina sintiendo su condición de visitante (Recorte: diario El Comercio)Era, pues, obvio que el 4-1 sobre Venezuela infundió ánimos y, sobre todo, dio crédito a Chale para conectarse de manera directa con la afición. El técnico manejó un discurso explícito a la prensa en la semana previa al partido con Argentina: había que ser locales de manera incondicional. "Todos debemos jugar para Perú", enfatizaba el 'Niño Terrible'.

La unión (del hincha) hizo la fuerza

El domingo 23, día del choque ante los albicelestes, La Crónica abrió su edición con una carta de 'Lolo' Salazar al jugador número 12, la cual estaba apoyada en una petición del propio Roberto Chale, orientada al hecho de que se necesitaba el respaldo de la afición para hacer sentir a nuestros rivales de que están jugando como visitantes.

El momento cumbre entre la selección y su público, cuando Juan Carlos Oblitas consiguió batir la resistencia del 'Pato' Fillol (Recorte: revista Ovación)La misiva de La Crónica, pues, solicitaba tener aliento general y sostenido, y que sin incurrir en excesos como los que Argentina había cometido en 'La Bombonera' en 1969, no desmayara en apoyar y ponerse fuerte si algún rival, como Daniel Passarella, se atrevía a poner pierna fuerte. En síntesis, el jugador número 12 tenía que aparecer en todo su esplendor en el estadio Nacional, con una única misión de alentar, de principio a fin, en los 90 minutos. Como es obvio, la selección tenía que sentir dicho respaldo y, sobre la base de eso, salir a avasallar a su rival.

Al final, el resultado es conocido. El hincha abarrotó el coloso de José Díaz, vibró con el gol de Oblitas y deliró con la marca de Reyna a Maradona: hizo su parte para sacar al astro del partido. Y por la noche, en las calles, hubo una celebración intensa, pero a la vez cautelosa; se sabía que era solo un paso más el que se había dado en torno del gran objetivo, que era clasificar al Mundial la semana siguiente en Buenos Aires.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: diarios El Comercio y La Crónica, revista Ovación

Comentarios (2)add
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escrito por erick , septiembre 07, 2012
ojalá cuenten la historia completa. la clasificación se perdió al final con chile en el repechaje que nos superò claramente en 2 partidos
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escrito por hector ruiz alvarez , septiembre 07, 2012
gran recuerdo,estuve en el nacional esa tarde del 23 de Junio de 1985,alfrente del gol de oblitas tenia 9 años,un recuerdo imborrable en mi vida!
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