Composición Fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comEl punto de partida de aquella Eliminatoria fue redonda con el 2-0 ante Paraguay, con uno de los últimos 'Chorrigolazos' y el penal atajado a Chilavert como colofón. Quién imaginaría que ese "sueño" mundialista terminaría en pesadilla.

 

Aquel miércoles 29 de marzo se hizo esperar largamente. Eran épocas de cambio para la selección: Francisco Maturana ya llevaba meses al frente de la blanquirroja y, con su verborragia, en cierto modo asolapó el fin del ciclo de Juan Carlos Oblitas, quien continuaba siendo vapuleado por un amplio sector de la prensa de manera inmisericorde. Tampoco estaba más Juan Reynoso, el entrañable capitán que fue borrado por matar por sus compañeros en las negociaciones con los dirigentes. Y el ambiente previo al partido, quiérase o no, estaba enrarecido. Se hablaba de conflictos en la interna, que 'Chemo' del Solar no cuajaba en el plantel por haberse autoexcluido en el proceso anterior y que un debut con el pie izquierdo tranquilamente podría entorpecer la convivencia con el 'Pacho'. No obstante, si algo permanecía intacto, era la ilusión por ver una Eliminatoria que la sentía al alcance de las manos. Creía que el hecho de ver a nuestras piezas de modo superficial -como muchos lo hacen- era suficiente para pensar que Perú tenía que estar en Corea-Japón. Que con Claudio Pizarro en Bremen, Ysrael Zúñiga en Coventry, 'Ñol' Solano en Newcastle, Juan Jayo en Unión y el 'Chorri' Palacios en Tecos bastaba para tumbarnos al grueso de las selecciones. Bastante iluso, como que se inhalaba todo el humo que vendía la prensa de aquel entonces.

Aquel miércoles 29 de marzo sabía que iba a experimentar una sensación distinta durante el partido. Y es que el countdown eliminatorio lo llevaba inmerso a todas partes, al punto de quitarme la concentración en mis actividades cotidianas: en la universidad, en el entrenamiento del club al que pertenecía por ese entonces y en casa. Estaba completamente futbolizado. Quería que Horacio Elizondo pitara de una vez para, así, terminar con mi propia antesala. Hasta que llegó el plato de fondo de la jornada inaugural y los primeros 45' que se pasaron fugazmente en mi sala. No recuerdo si lo vi con compañía: estaba encerrado en mi propia burbuja. El éxtasis recién llegó en la complementaria con el gol de Solano y el archipromocionado tanto de Palacios, además del penal atajado de Ibáñez a Chilavert que, por como se observó en la transmisión, parecía que ya se había sacado el pasaporte asiático. Era difícil pedir cordura tras el 2-0, como que al día siguiente me compré todos los periódicos y revistas deportivas posibles, mientras que en la televisión ya se calentaba el venidero clásico ante Chile. Los jugadores se pusieron el traje de héroes, los sucesos extradeportivos se esfumaron por arte de magia y al 'Pacho' Maturana ya se lo pretendía catalogar como una suerte de mentor espiritual. Claro, aún estabamos soñando.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com

Comentarios (2)add
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escrito por FER , octubre 07, 2011
Parece un cuento de novela,ojala que por fin tenga un final feliz.
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escrito por Carlos , octubre 07, 2011
Me acuerdo que fui a ese partido, tenía 10 años y fui con mi papá y mi mamá. El ambiente en el estadio fue alucinante, nunca vi a mi mamá insultar a alguien con tantas ganas (cuando todo el mundo le gritaba "hijo de puta" a Chilavert).
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