Foto: EFEEl factor físico, los escasos recursos nominales y el cambio táctico tras la lesión de Alberto Rodríguez le pasaron factura a Perú. En Lucerna, la blanquirroja cayó 2-0 ante una Suiza que careció de fortaleza ofensiva, pero que le bastó ganar para llegar motivada a Brasil 2014.

 

Fue, sin duda, una mejor expresión colectiva que la que se apreció hace cuatro días en Londres. Perú, a diferencia del partido ante Inglaterra en Wembley, decidió mostrar un rol más atrevido ante Suiza en el Swissporarena. Y esto, obviamente, obedeció -se entiende- a un cambio de chip necesario de parte de Pablo Bengoechea. Si ante los ingleses se discutió mucho de que jugar con cinco atrás, muy a la defensiva, terminó dejando sinsabores que servían de poco para el análisis o para sacar conclusiones positivas, lo que hizo la blanquirroja en la tarde de Lucerna, amén a la derrota, fue hasta cierto punto inteligente, aunque los eternos factores que siempre juegan en nuestra contra desdibujaron la presentación en el país helvético.

Para esta ocasión, y como ya se sabía en los días previos, Perú iba a saltar con un esquema más ofensivo; es decir, con un 4-3-3 en el que Cristian Benavente, quien reapareció tras su lesión que le impidió jugar ante Inglaterra, iba a estar rodeado de los dos atacantes, André Carrillo y Paolo Hurtado, aunque este último, en reiteradas ocasiones, rotó posiciones con Luis Advíncula. Desde luego, en función ofensiva, hubo una idea articulada de desequilibrar por los extremos -cosa que se logró, pero sin fortuna en el remate final-, relativamente mejor soportada con las actuaciones de Rinaldo Cruzado, Josepmir Ballón y Luis Ramírez, aunque sus principales obstáculos eran los hombres mixtos de la vereda de enfrente, Valon Behrami y Gokham Inler, los más finos en el plantel de Ottmar Hitzfeld que, pese a hilar con relativo éxito, no encontraron en su día a Granit Zhaka y Josip Drmic, quienes fueron controlados con éxito por el bloque posterior visitante.
El juego aéreo le volvió a costar goles a Perú, como aquí que Stephan Lichtsteiner le gana por alto a Rinaldo Cruzado (Foto: AFP)
Y si se habla de la defensa visitante, es necesario hacer hincapié en las sobresaliente actuación de Alberto Rodríguez, que esta vez salió de capitán, pero que increíblemente se volvió a lesionar y parece que el karma de toda su trayectoria futbolística lo va a acompañar para siempre, y también la de Alexander Callens, el central de la Real Sociedad B que hizo un partido de regular para arriba y demostró que, pese a jugar en la Segunda B española, es muy importante emigrar para agarrar otro roce y formación. Lo concreto del asunto es que Perú, para tristeza de sus detractores, respondió en la etapa inicial, aunque con serias carencias ofensivas de cara al gol (sus hombres más importantes en esa función no estuvieron, solo los que pusieron la cara y el pecho). Acaso la más importante fue la de Paolo Hurtado, que hizo suspirar a la fanaticada bicolor si es que Diego Benaglio no desviaba su tiro con los uñas.

Lo que ocurrió en la etapa complementaria fue más de lo mismo en esta clase de compromisos, en el que por momentos hubo pierna fuerte de manera desmedida y, sin duda, sacó a más de un suizo de sus casillas por la proximidad con el Mundial (que lo digan Behrami y Lichtsteiner). Por el caso de los dueños de casa, las variantes que generaron de manera progresiva le otorgaron mayor jerarquía (sobre todo la presencia de Shaqiri), mientras que en Perú el aporte de los relevos fue desapercibido y, por correrse un riesgo, terminó dañando la primera línea defensiva. Tras la lesión de Alberto Rodríguez, Bengoechea envió a la cancha a Christian Ramos y, a los minutos, se la jugó por Gianmarco Gambeta (por Paolo Hurtado), por lo que plasmó una línea de tres atrás que fue fácil de penetrar.

A partir de la variante nominal en defensa, pues, a Perú le costó estabilizarse. Y los goles, casi por demolición, llegaron uno tras otro. Primero vía Lichtsteiner, quien no tuvo obstáculos en el salto con Rinaldo Cruzado y venció fácil a George Forsyth, y el segundo con una gran definición de Shaqiri, quien recibió un pase en profundidad y definió por entre las piernas del portero de Alianza Lima. El saldo de la historia en Lucerna, desde luego, es negativo. Pero si dejó algunas lecciones. ¿Qué es lo más importante en estos momentos? Seguir teniendo roce ante rivales de esta índole, ganar jerarquía, fortalecer a los que se matan por la camiseta y defender el proceso. Por nuestra condición de equipo chico no estamos para dilapidar a nadie.

Fotos: EFE, AFP

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