Foto: AFPCon el repechaje a la vuelta de la esquina, Perú venció con gol de Gianluca Lapadula por 1-0 a Nueva Zelanda en el RCDE Stadium de Barcelona. La abrumadora hinchada peruana fue lo más destacado de un partido en el que ambas selecciones se guardaron mucho y la blanquirroja apenas sacó provecho del yerro del rival.
Luis Alfonso Garcés | @lgarces_01
Redactor

Enviado especial a Barcelona

Desde que se tomaba el autobús rumbo al RCDE Stadium, era posible sentir las mismas sensaciones que en el trayecto en el Metropolitano de Lima rumbo al estadio Nacional en un día de partido de la selección. Y es que fue alucinante la cantidad de hinchas peruanos que estuvieron presentes en el estadio del Espanyol. Se habla de 32,149 compatriotas, a deuda de restar uno que otro neozelandés escondido en las tribunas de la casa periquita. La cantidad de camisetas blanquirrojas, los cánticos como el "Cómo no te voy a querer…" y las canciones de Arturo Cavero y Pedro Suárez-Vértiz dieron la sensación de que Perú era local en Barcelona.

En contraste con el espectacular ambiente, el partido empezó con poca emoción, lo que generó que alguna periodista catalana se pusiera a leer un libro en pleno encuentro en el palco de prensa del estadio de Cornellà-El Prat. Y no cabe culparla. La primera situación de gol llegó recién a los 24', cuando Marcos López sacó un centro desde la banda izquierda que se le terminó complicando a Oli Sail, quien mandó el esférico al tiro de esquina. Desde este lugar, de manera instantánea, llegó la segunda ocasión tras una jugada preparada entre Christian Cueva y Yoshimar Yotún, quien sacó un remate desde la medialuna que impactó en el travesaño kiwi.

Esta ocasión doble animó aún más a la afición, que empezó a cantar y apoyar con mayor intensidad. A pesar del aliento desde la banca, en el campo las cosas no cambiaban. Los dirigidos por Ricardo Gareca intentaron profundizar el juego en búsqueda de Gianluca Lapadula, quien se desmarcaba entre los centrales rivales para pedir el balón, pero no se tuvo éxito con dicha fórmula. La línea de cinco y el juego brusco planteado por Nueva Zelanda complicó a su rival y el descanso llegó sin mayores incidencias, además del susto generado por López luego de acusar un golpe.

La titularidad de López fue importante como recurso diferenciado por toda la banda izquierda. Aquí el carrilero supera a Bell. (Foto: Prensa FPF) 

El libreto cambió un poco en los primeros minutos de la segunda mitad. Los All Whites, que no se habían aproximado al arco de Pedro Gallese en los primeros 45’, comenzaron a acercase mediante el juego directo, aunque ninguna llegada terminó en una ocasión clara de gol gracias a las oportunas anticipaciones de Carlos Zambrano y Alexander Callens. Luego de esto, la bicolor volvió a hacerse del control del esférico, aunque nuevamente con poca profundidad.

Nueva Zelanda, por su parte, proseguía cometiendo constantes faltas. Ellas incomodaron a los jugadores peruanos, en especial a Yoshimar Yotún, quien se ganó la amarilla tras un intercambio de palabras y alguno que otro empujón con Clayton Lewis, quien también fue amonestado por Ishmael Barbara. Otro que se enojó por la agresividad del rival fue Cueva, quien le expresó su molestia al juez principal ya que este dejó pegar en exceso y pasó por alto más de una falta sobre el '10' peruano.

La presión del conjunto de Gareca, faceta que complicó las salidas del rival y obligó a este -o no- a buscar en largo a Chris Wood, provocó que Sail controlara mal un pase. Lapadula, atento como de costumbre, aprovechó la barbaridad para mandar el balón al fondo de la red. La celebración fue muy efusiva por parte de jugadores y estuvo repleta de abrazos al ítalo-peruano, lo que contagió a un hincha que no dudó en burlar a la seguridad para unirse al abrazo con el querido 'Lapagol'; este, también sin dudarlo, abrazó de vuelta al aficionado con una sonrisa en el rostro.

Lapadula grita su gol junto a Yotún. El ítalo-peruano sacó provecho del yerro del guardameta Sail. (Foto: Prensa FPF) 

Todo hacía indicar que luego del primer tanto los jugadores tomarían confianza y llegarían con mayor facilidad a la portería neozelandesa. En especial porque unos instantes luego del gol, llegó un disparo del recién ingresado Christofer Gonzales que se desvío en un jugador rival y terminó chocando en el palo. Minutos después de esta acción se retiraron con una lluvia de aplausos los hombres más queridos por los aficionados: Cueva y Lapadula. Gareca ejecutó tres cambios y el 4-3-2-1 inicial se mantuvo, ya que todos fueron hombre por hombre, aunque la mitad de los nombres no había iniciado el encuentro y el funcionamiento no era el mismo.

El técnico neozelandés Hay también movió el banquillo, enviando al césped a jugadores ofensivos como Ben Waine o Michael Boxell. La idea era conseguir el empate con centros o en la menor cantidad de toques posibles. Y, de hecho, la igualdad llegó con el gol Niko Korwan, aunque el tanto fue correctamente anulado por indicación del asistente Roberto Vella. La selección peruana retrocedió entonces unos metros antes la ofensiva rival para poder mantener la ventaja en el marcador, y así pudieron destacarse algunas actuación en materia defensiva, en especial la de Pedro Aquino, quien tuvo un notable desempeño y causó que no se extrañara a un jugador fundamental como Renato Tapia.

El pitazo final llegó y la anotación de Lapadula fue suficiente para que Perú derrotara a Nueva Zelanda en un partido que ambos jugaron a media máquina, por no decir menos. El término del partido no significó la culminación de la fiesta, ya que los peruanos continuaron cantando en las tribunas por largos minutos y luego lo siguieron haciendo en los bares que rodeaban el estadio, mientras libaban una caña para celebrar la victoria.

La efusividad de la hinchada peruana, una vez más, se expuso a los ojos del mundo, ahora en Barcelona. (Foto: AFP) 

Lo cierto es que tanto la selección peruana como la neozelandesa quedaron listas para afrontar los 90 minutos que decidirán si forman parte de las 32 selecciones que llegarán a Qatar o se regresan a sus respectivos países con las manos vacías. Para la blanqirroja, el encuentro sirve sobre todo para conocer a un rival que tiene un estilo similar a un posible adversario como Australia para el próximo 13 de junio. Nueva Zelanda podrá revisar lo sucedido, por su parte, para mejorar de cara al partido contra Costa Rica el 14 de junio y, muy posiblemente, pensar mejor cuándo jugarle el balón hacia atrás a su portero.

Fotos: AFP; Prensa FPF


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La ficha del Perú 1 - Nueva Zelanda 0

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