Foto: AFPUn Perú que muchos daban ya por clasificado a Qatar 2022 cayó ante Australia en la tanda de penales tras igualar 0-0 en 120 minutos de juego. La blanquirroja, errática y poco ofensiva, estuvo lejos de repetir la noche mágica de hace un lustro ante Nueva Zelanda y quedó fuera de la Copa del Mundo.
Daniel Orrego | @dorrego1411
Redactor

Enviado especial a Al-Rayyan

Nunca se debe cantar victoria antes de tiempo, en cualquier aspecto de la vida, pues el golpe con la realidad puede ser muy duro. Una hinchada peruana que ya pensaba en el duelo ante Kylian Mbappé y compañía o en cómo se iba a resolver la revancha ante Dinamarca, se terminó golpeando con una dura pared llamada derrota en el inmenso Ahmad bin Ali.

Esa sensación generalizada de que el duelo ante el cuadro océanico era un mero trámite terminó pasándole factura a todos. Y si bien no se puede afirmar que lo mismo pasaba por la cabeza de los once elegidos por Ricardo Gareca, lo visto en el campo de juego durante casi los 120' disputados mostró un equipo que no encontraba cómo contrarrestar los obstáculos que el rival generaba.

Graham Arnold optó por dejar en el banco a Craig Goodwin, quien había iniciado acciones ante Emiratos Árabes Unidos, para reemplazarlo por Mitchell Duke. El delantero de la J2 League se encargó de presionar la salida peruana junto con Matthew Leckie, principalmente, y logró cortar el primer circuito de pases peruanos, pues la alternativa del balón largo favorecía a los espigados defensas australianos.

Lapadula encontró pocos balones limpios. Aquí es anticipado por el espigado Rowles. (Foto: AFP) 

Ante esta situación, y dada la ausencia de Yoshimar Yotún, el protagonismo debía ser asumido por Sergio Peña y Christofer Gonzales. Sin embargo, ambos se mostraton muy erráticos en los pases -sobre todo el primero- y con poca confianza para buscar ese envío filtrado que encontrara a Gianluca Lapadula suelto frente a Mathew Ryan.

La nulidad de ocasiones de peligro generadas por la blanquirroja en el tiempo regular empezaba a generar nervios en las tribunas del recinto ubicado en Al-Rayyan. Los temblores en las piernas ya no se debían solo al excesivo frío provocado por el aire acondicionado dentro del estadio, sino a los nervios por lo que pasaba dentro del campo de juego.

Las pocas alternativas en el banco -incluida la inexplicable ausencia de Gabriel Costa ante la conocida condición de André Carrillo, quien no se encontraba al 100%- pusieron en evidencia uno de los males de la era Gareca: la poca capacidad de replantear algunos partidos. Incluso el ingreso de Pedro Aquino desordenó por un momentos al equipo, por lo cual se notaron algunas recriminaciones de Renato Tapia hacia el volante del América. Todo esto derivó en un momento de confusión.

Mooy se devoró la mitad de cnacha en un partido chato. Aquí pasa el balón ante la mirada de Christofer Gonzales. (Foto: AFP)

De hecho, fue Australia el que estuvo a punto de ganar hacia el final. Los remates con poca precisión de Aziz Behich y Ajdin Hrustic en los últimos minutos terminaron de mermar la confianza de ver a los de rojo y blanco celebrando una nueva clasificación al Mundial en los 90'. En ese punto era mejor que sonara el pitazo final y ponerse a pensar en el suplementario.

Fue solo tras el término del tiempo regular que se vio una reacción de Perú. Ataques desde la banda izquierda que culminaron en tiros desviados y un cabezazo de Édison Flores que dio en el parante izquierdo del arco de los 'Socceroos' denotaron un intento desesperado por no llegar a los penales. No obstante, parecía que nada evitaría esa instancia final.

Ya en la tanda, parecía que todo podía quedar atrás, pues la balanza se inclinó rápidamente del lado peruano tras la atajada de Pedro Gallese ante Martin Boyle, que fue celebrada como el gol que no se había podido gritar durante las dos horas previas. La confianza en el triunfo no era la misma, pero parecía que revivía de a pocos.

La acción clave para decidir la tanda de penales: el ingreso del pintoresco portero Redmayne para sustituir a Ryan. (Foto: AFP) 

Pero la sensación no duró mucho. El remate de Luis Advíncula que rebotó en el palo y el posterior fallo de Álex Valera desataron la celebración del lado contrario. La postal final la generó Andrew Redmayne -ingresado para la tanda, con evidente propósito de distraer al rival con sus histriónicos desplazamientos sobre la línea de meta- con los brazos en los muslos y una sonrisa inmensa tras lograr su cometido ante las caras de desconsuelo que se veían por casi todo el estadio.

Para un país que ya había planificado sus siguientes meses alrededor de una clasificación que todavía no estaba asegurada, esta es una lección de que la confianza en demasía puede explotar en la cara. La derrota duele porque las probabilidades eran favorables, pero no se pudieron plasmar en un resultado positivo. La moraleja aprendida en un caluroso junio en Qatar: no se puede comer un pan que todavía no sale del horno.

Fotos: AFP


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La ficha del Australia 0(5) - Perú 0(4)