Foto: Prensa FPFPese a que fue superior, Melgar se complicó solo sobre el final y tuvo que bregar para vencer 1-2 a Mannucci. Una genialidad de Kevin Quevedo, quien marcó un golazo de chalaca, desniveló el marcador y vuelve a poner al 'Dominó' en la pelea por la punta.
Daniel Reátegui | @danielreateguiw
Redactor

La historia del fútbol regala momentos memorables para repasar: victorias épicas, grandes goles y demostraciones de coraje para sobreponerse ante la adversidad. Esta tarde en el Alberto Gallardo, en el único partido sabatino de la fecha 8 de la Fase 2, se presentaron esos momentos que siempre quedaran en la memoria colectiva.

Primero que nada, el espectacular gol de Kevin Quevedo. Otra vez de chalaca, como contra Academia Cantolao en 2020; otra vez para poner adelante a su equipo como aquella vez con camiseta de Alianza Lima. Tras el partido, Quevedo reconoció que su objetivo es ser titular en Melgar, que extrañaba la sensación de gritar un gol propio y que su sueño es volver a vestir la blanquirroja, y aseguró que trabaja con ahínco para lograr esas metas. Al menos esta vez se reencontró con el gol y seguramente le agregó un "problema" más a Néstor Lorenzo, quien no se puede quejar porque lo que más le sobra en su plantel es atacantes con gol.

Segundo, el coraje de Horacio Benincasa para jugar con un problema en el brazo izquierdo: no lo podía estirar y por ello hizo un hueco en su camiseta e introdujo el pulgar, de modo que el brazo quedó como dentro de un cabestrillo. Aquella imagen de Benincasa, con evidentes signos de dolor, rememoró postales como el ímpetu de Jorge Luis 'Tata' Brown antes de levantar la Copa del Mundo en México 1986, cuando jugó así gran parte de la final ante Alemania Federal, o el brazo vendado de Franz Beckenbauer en el 'Partido del Siglo' entre Italia y Alemania Federal en México 1970 -como si por algo al zaguero de Mannucci lo apodaran 'Beninkaiser'-.

Quevedo celebra su tanto, que rememoró sus mejores momentos en Alianza Lima. (Foto: Prensa FPF) 

No pasará desapercibido tampoco que Bruno Pérez cambió de botines en pleno partido, al mismo estilo de los jugadores que miran el botín cuando le pegan mal a la pelota, como responsabilizando al zapato de su impericia con el balón. Ah, y minutos después el juez mostró problemas con los audífonos. Lo importante, eso sí, es que el mediático réferi no tuvo problemas para dirigir, salvo un forcejeo en área carlista entre Javier Núñez y Jhonny Vidales que terminó con el rojinegro en el suelo y que dio la impresión de ser penal.

El partido se salvó de la dictadura del olvido precisamente por todas esas situaciones, porque en realidad ambos equipos mostraron muy poco y estuvieron lejos de la expectativa que en la previa despertó el match. Pablo Peirano volvió a apostar por jugar con doble '9' y también por lanzar el balón largo para que arriba lo ganaran Mauro Guevgeozián o José Carlos Fernández, de modo de que quien quedara suelto junto con Rely Fernández prosiguieran la jugada rumbo al arco contrario. La estratagema funcionó una sola vez, a los 43', cuando 'Zlatan' le ganó arriba a Alec Denemoustier y en el rebote, José Luján empujó a Guevgeozián: Pérez sancionó el penal y Felipe Rodríguez lo canjeó por gol.

Antes y después de ello, no le funcionó la apuesta a Peirano. Solo sobre el final, el uruguayo cambió el esquema cuando sacó a 'Zlatan' Fernández, para pasar a jugar 4-2-3-1, con Javier Núñez, Rely Fernández y 'Felucho' Rodríguez detrás de Guevgeozián. En el caso de Núñez, corrigió el error de haberlo recolocado para el segundo tiempo como lateral derecho, pues una de sus carencias es la marca y precisamente por ese sector cargó Melgar el ataque en el arranque del complemento. Tras darse cuenta de ello, movió al lateral a Lucas Rodríguez, quien había empezado de volante en primera línea en el 4-trapecio-2 inicial, mientras Núñez iba al medio.

Arias controla el balón ante Lutiger. El 'Chaca' siempre es relevante en la medular rojinegra. (Foto: Prensa FPF)

En el caso de Néstor Lorenzo, el 4-3-3 le aporta poder en ataque por la permanente movilidad del medio y de la delantera. Walter Tandazo fue el eje en el medio: el tumbesino cortó juegó y entregó balones bien, mientras que Alexis Arias -El Capo no solo por sus dos asistencias sino porque desequilibró por derecha, al juntarse con Cristian Bordacahar en el primer tiempo y con Quevedo en el complemento. Por izquierda, sin tanto sacrificio, Mariano Vázquez siempre habilitó Vidales. Precisamente, este, junto al 'Chapu' y Luis Iberico -autor del primer tanto tras adelantarse de cabeza a Manuel Heredia- desequilibraron con sus permanentes movimientos, saliendo y entrando al área, con lo cual dificultaron la labor de los zagueros tricolores.

El abrazo de los rojinegros al final mostró lo laborioso que les resultó el triunfo y la ansiedad que tenían por lograrlo tras los dos tropiezos recientes. Como si le hubieran transferido a Mannucci esa sensación de que, cuando se tiene que dar un golpe de autoridad, falta poner el puño fuerte sobre la mesa.

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La ficha del Mannucci 1 - Melgar 2

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