Foto: Prensa FPFAlianza Lima goleó 4-1 a un débil Ayacucho a partir de una clara superioridad basada en el protagonismo con balón. Con Barcos como motor del ataque, los íntimos sacaron desde el saque credenciales de aspirantes a pelear por el cetro de la Fase 2.
Jimmy Balarezo | @jbalarezo_
Redactor

En el retorno de la Liga1, Villa el Salvador volvía a ser escenario de un cotejo de Alianza Lima desde que empatara 2-2 frente a la Universidad César Vallejo. En aquella oportunidad, los íntimos dieron la sensación de que contaban con un poderío ofensivo por explotar si es que era bien trabajado, pero a la vez dejaron traslucir que controlar los encuentros les iba a resultar muy costoso. Y efectivamente, esa fue la cara que terminó dejando la campaña blanquiazul en la Fase 1.

En esta ocasión, sin embargo, se dio un lavado de cara importante. Si bien el Ayacucho FC de Walter Fiori ofreció un buen inicio de partido con el madrugador gol de Pablo Lavandeira, que además trajo consigo una muy buena jugada colectiva previa a la acción individual del volante uruguayo, la tónica del partido fue cambiando. El 4-1-4-1 de los zorros funcionó durante los primeros 20 minutos de juego no solo en términos de generación de fútbol, sino también para contener al rival. La inclusión de José Antonio Parodi como hombre ancla por delante de la defensa había sido clave, por ejemplo. Pero esa estructura se fue desmoronando.

Y ningún equipo de fútbol en el mundo se desmorona por arte de magia, sino por razones futbolísticas, tal como sucedió en el Iván Elías Moreno. Es verdad: en el momento del empate aliancista, obra de Pablo Míguez, el conjunto de Carlos Bustos no había hecho mayores méritos. Pero a partir de ese punto de quiebre, el cuadro victoriano empezó a justificar el resultado que sobrevendría.

Barcos otra vez fue desequilibrante sin necesidad de anotar. Aquí disputa el balón con Quina. (Foto: Prensa FPF) 

De hecho, transcurrieron tan solo 4 minutos entre el empate y la remontada. Tras el tanto de Míguez de cabeza, a servicio de un Hernán Barcos iluminado sobre todo en tareas como asistidor, llegó una nueva aparición del '9' argentino, esta vez para asistir a Jairo Concha. El volante leyó muy bien el espacio vacío, giró de perfil con el balón y definió al primer palo de un Ítalo Espinoza de muy triste tarde.

Para el segundo tiempo la ráfaga blanquiazul acentuaría la tónica. Tras un balón detenido que la incrédula defensa libertadora no pudo detener a pesar de que la jugada se ensuciara, Marco Aldair Rodríguez -quien debutaba en el equipo- anotó el 3-1. Dicho sea de paso, el atacante recién llegado desde el América de Cali ya venía cumpliendo con un buen cotejo, más allá de que anotara o no.

Pocos minutos después, el exatacante de Deportivo Binacional salió sentido por notorio efecto de la falta de fútbol, pues en Colombia no gozó de demasiada continuidad. Pero sería para darle entrada a otro delantero de nivel, paradójicamente cafetero y tocayo de apellido del saliente: Arley Rodríguez. Y este, tras una nueva asistencia de Barcos -quien selló así un triplete de asistencias, en demostración de que en el fútbol los delanteros no están solo para hacer goles sino para aportar ofensivamente a sus equipos de la forma que fuere- tras desmarcarse a la derecha del ataque para haer una buena entrada al área, aprovechó el pase para convertir el 4-1 y cerrar así el marcador.

El ingreso de Arley Rodríguez potenció el ataque aliancista. En la escena, el colombiano anticipa a Parodi. (Foto: Prensa FPF) 

Alianza Lima no fue precisamente un vendaval, pero al fin consiguió convincentemente ganar a partir de sus formas. Por supuesto, además, lo consiguió a partir de la presencia de un '9' de la categoría del que tiene. Y con razón antes que corazón, el cuadro íntimo goleó en el inicio de una nueva campaña.

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La ficha del Alianza Lima 4 - Ayacucho 1

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