Foto: Emilio RuizJoao Villamarín fusiló sobre el final a Erick Delgado y le dio el triunfo a Unión Comercio por 1-0 sobre Juan Aurich, que sufrió a Cristian Bogado en una buena tarde. Los de Nueva Cajamarca se metieron en la pelea por el Clausura.


El partido fue...

DESLUCIDO. El terrible césped del IPD de Moyobamba es el principal obstáculo para la fluidez de cualquier partido. Pedir prolijidad puede ser desproporcionado en una cancha en pésimo estado. Unión Comercio, por ejemplo, tuvo buenas triangulaciones por izquierda aunque en contadas ocasiones, pues la irregularidad del campo no permitía a Velarde, Chávez y Trauco hacer el juego que les favorece. La cancha fue un enemigo íntimo del cuadro de Walter Aristizábal, que tampoco fue un mar de buenas decisiones o claridad para explotar en ataque. La visita, mientras tanto, no parecía tener claro donde acomodarse en la cancha. Reyes y Carranza no fueron puntos de transición precisos y Aurich sufrió ello con el abandono de Pacheco.

Las Fotos

El Capo: Rolando Bogado

A Rolando Bogado le sobra voluntad para hacer de cada balón ahogado un ataque sobreviviente. Lo demostró en más de una ocasión, incluso ante la incredulidad de sus compañeros cuando ganaba por la fuerza en el desborde y lanzaba el centro que encontró a nadie. Pero como a Bogado le sobra voluntad continuó creando balones paño a paño con gotas de sudor en el calor moyobambino. Así al minuto 91'+, recibió por enésima vez de espaldas,  ganó dos metros a su marca y giró como si tuviera la elasticidad de un jugador de físico más menudo, como el de Villamarín quien, por el contrario, definición con la ferocidad de un jugador más robusto. Era la victoria en una cancha que invita a la lucha más que al juego.

La Pizarra

Walter Aristizábal mandó un 4-2-3-1 con Guevara de enganche, mientras que Velarde y Chávez quedaban por fuera aunque naturalmente con mucho movimiento interior que dejaba los carriles a Trauco y Donayre. El primero con explosión y criterio; el segundo, predecible. Finalmente, como único nueve quedó Bogado, quien con diagonales cortas trataba de cooperar en distracciones para los volantes que rompían líneas.

Roberto Mosquera alineó un 4-3-3 con salidas constantes de Céspedes y Estrada para equilibrar el equipo en posesión, pues Deyair Reyes y Segundo Acevedo posicionalmente eran salida y tránsito, aunque Reyes no tuvo una tarea tan clara como la de Acevedo. En ataque, Bazán y Pacheco eran extremos con poca vuelta según la propuesta. Más preocupados en desequilibrar y jugar con los movimientos del centrodelantero, Osnar Noronha, quien estuvo en una tarde floja con el balón, pese a haber participado mucho.

Kazuki Ito: Fredy Arellanos

Freddy Arellanos dirigió con la tranquilidad que suele caracterizarle e impuso respeto sin necesidad de ser vehemente en sus formas. Aunque tuvo algunas faltas que dejó pasar como un brazo de Ramos en la cara de Chávez que, si bien no fue agresión, era una infracción muy clara. El partido no exigió mucho, porque los futbolistas tampoco exageraron en reclamos constantes. No es novedad que el estilo de Arellanos maneje mejor los ánimos de los futbolistas, que es una tarea también del árbitro, como tampoco es noticia nueva que le sigan programando mayormente partidos sin tensión o con una exigencia acorde a lo que demuestra.

Foto: Emilio Ruiz


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La ficha del Comercio - Aurich
 

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