Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comLa propuesta de la Superliga Europea por parte de los clubes más importantes del Viejo Continente parte de una razón que va más allá del dinero: el éxito ya no se mide a nivel doméstico y campeonar ya no es sinónimo de aplausos y extensiones de contrato. ¿Ha llegado el fin de las ligas europeas?

Juan Diego Gilardi | @jd_gr90
Columinsta editorial

Son ocho títulos de liga consecutivos para la Juventus en Italia; el Bayern, por su parte, tiene siete Bundesligas al hilo, mientras el Barcelona se ha quedado con siete de los últimos diez Scudettos. Es innegable que tres de las principales ligas europeas están, por el momento, subyugadas a un tirano de turno que gobierna con puño de hierro y no tiene intenciones de soltar la corona ni hay pronósticos que planteen esa posibilidad. Y por más que esta época de dominio sin respuesta vaya a ser vista en décadas como los años dorados de estos tres clubes, ya no son muchas las ganas de celebración cuando una vez más se llega a la meta final y se comprueba que dejaron atrás, y con diferencia, a todos los demás.

Cada año el destape del champagne emociona menos y los gritos pierden fuerza. Solo basta observar que, a pesar de haber mantenido la hegemonía sobre sus ligas locales, ni Ernesto Valverde ni Niko Kovac se han salvado de las duras críticas, mientras Massimilliano Allegri le dijo adiós al campeón italiano tras quedarse una vez más lejos de levantar la ‘Orejona’. Y ahí radica el problema: los súper proyectos construidos para reinar Europa ya no se satisfacen con tener el control de su terreno vecinal. Quieren la gloria absoluta o nada. Es innegable que mientras más años pasan, ya la victoria local no les significa igual a esos tres clubes obsesionados con el cetro de la Champions League.

Partiendo desde eso, se entiende dónde comenzaron a germinar las primeras ideas de esta Superliga Europea que plantea, de una vez por todas, acabar con las ligas locales y dejar atrás Granadas, Sassuolos y Sttutgarts para que cada fin de semana se presenten solo peleas entre titanes. Ya no interesa mucho el relato de David versus Goliat; solo quieren que Goliat se enfrente a sí mismo en cada ocasión.

Los Barcelona - Real Madrid suelen tener mejor nivel que los demás partidos de la Liga. (Foto: AFP) 

Es inocente y hasta iluso creer que el dinero no es lo que mueve más cualquier decisión futbolística que se tome en cualquier ámbito futbolístico. Pero el fútbol es de los hinchas y no de los jeques o inversores millonarios que quieren enfrentamientos de peso a cada momento. El interés por captar más espectadores no puede estar por encima de las miles de personas que acompañan a su equipo todos los fines de semana con la esperanza de un ascenso a la máxima categoría o de poder llegar a competiciones europeas y pelearse con los millonarios y poderosos.

Este deporte es maravilloso porque justamente permite esos enfrentamientos y hasta otorga las sorpresas cuando el pequeño derriba al gigante. Convertirlo en uno donde solo las élites millonarias pueden alcanzar la máxima gloria es algo que, contrariamente de lo que piensan los que están en poder, va a alejar a los espectadores. Y solo entonces, cuando les duela en el bolsillo, entenderán cuál era el problema.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Foto: AFP


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