Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comLo que DeChalaca piensa sobre los 20 clubes en Liga 1 para el año 2020: cuáles son los riesgos, cuáles las oportunidades y por qué la Liga 2 debe ser sensata en impedir que su propia exigencia acabe jugando como un búmeran para sus propios intereses competitivos.

Se ha consumado la participación de veinte clubes para la temporada 2020 en la Liga 1 del fútbol peruano. El tema es delicado porque las corrientes de opinión al respecto, si bien coinciden en calificar de excesiva la cantidad fijada y abundan en críticas, en general se quedan en el árbol -la cifra- y no observan el bosque -qué impacto tiene tal número sobre el resto del sistema-.

En DeChalaca no tenemos prejuicios sobre el tema, a diferencia de otros aspectos organizativos en los que es conocida nuestra posición -por citar dos ejemplos, la oposición estructural a la existencia de torneos cortos o a la existencia de promedios para el descenso-. Sí tenemos algunas ideas formadas, en cambio, a partir de la situación actual y la decisión tomada, que creemos necesario compartir.

VEINTE CLUBES EN LA MÁXIMA CATEGORÍA, EN SÍ, NO ES UN MAL NÚMERO. Es mejor que dieciséis, para empezar. Porque permite generar un calendario más ordenado y no deja margen a la necesidad de alterar sistemas para completar una cantidad de semanas al año. En realidad, dieciséis clubes era una cantidad antitécnica, que forzaba calendarios como el de 44 fechas. ¿Que dieciocho ya era suficiente cambio? Puede ser, pero no es lo mismo copar la temporada regular con 34 semanas -que exigen que un torneo como la Copa Bicentenario, que por su naturaleza debería ser paralelo al sistema de ligas, ocupe fines de semana- que con 38. En realidad, buenos números son doce o veinte, por lo menos en la teoría.

Alianza Universidad, salvo en la primera jornada de la Liga 1, no ha ajustado sus horarios de juego al interés colectivo. (Foto: Mijaíl Úrsula / DeChalaca.com)

VEINTE CLUBES EN LA MÁXIMA CATEGORÍA PARA EL FÚTBOL PERUANO DE HOY SÍ ES MUCHO. Por varios factores. Parza empezar, porque ya con dieciocho equipos a la Liga 1 le sigue costando lidiar con la imperfecciones del sistema: tiene un club como Alianza Universidad con el que la televisión no ha logrado terminar su negociación individual y eso distorsiona la estructura de programación. En esa línea, mientras los contratos televisivos de los clubes sigan siendo individuales y no parte de un paquete, la existencia de más clubes puede implicar que lo que se ofrezca a los equipos ascendidos sea un monto inferior a los de los contratos de los equipos que llevan más años en la categoría, dado que no existen mayores incentivos para que la TV incremente sus presupuestos -los eventuales ascendidos no son clubes que disparen la aguja del rating-.

Lo anterior puede conducir a un escenario en que existan clubes que a partir de 2020 -como ya está ocurriendo este 2019- reciban menos por concepto televisivo que otros, lo que potencialmente sería capaz de generar desequilibrios presupuestales parecidos a los que existen en otras ligas del mundo. La brecha entre los equipos grandes y los demás, por ende, podría ahondarse, algo que no contribuiría a la competitividad de un sistema que, con todas sus taras, si algo ha ganado para bien en la última década es que no necesariamente sean Alianza, Sporting Cristal y Universitario los clubes que monopolicen los títulos y las clasificaciones internacionales.

Un aspecto en el que esto especialmente podría tener un impacto negativo es en el de infraestructura. En el Perú hay suficientes estadios construidos para veinte clubes de Liga 1, sí; pero no hay suficientes estadios acondicionados para esos estándares. Con clubes sin márgenes presupuestales para invertir en estadios que, encima, no son de su propiedad, el riesgo de que acabe jugándose en canchas no adecuadas se hace más grande.

El nivel de los jugadores de la Liga 2 no debería distar demasiado del de la Liga 1 en un escenario ideal: habrían de fungir como piezas intercambiables. (Foto: Larry Jalk / DeChalaca.com)

EL PROBLEMA PRINCIPAL NO ES EL UNIVERSO DE JUGADORES. Se habla con insistencia de que no existen suficientes jugadores para un torneo de Liga 1 con tantos equipos, y ese más bien no nos parece un punto con mucho asidero. En realidad, si existe una cantidad de clubes profesionales en Liga 2 que se complementa con la de Liga 1, todos los futbolistas profesionales pertenecientes a ese ecosistema deberían estar en condiciones de pasar de una a otra categoría sin generar grandes distorsiones competitivas. Es necesario, en ese sentido, que la Liga 2 como concepto se equipare en la mayor medida posible a la Liga 1; más allá de la brecha económica natural, que existan condiciones de organización similares y exigencias parecidas en términos de licencias es un buen paso, al menos en el papel, para que esa élite profesional de alrededor de treinta clubes se fortifique como columna vertebral del fútbol profesional en el país.

EL PROBLEMA PRINCIPAL ES EL EMPODERAMIENTO DE LA LIGA 2. Y en ese sentido, los veinte clubes en Liga 1 inciden, más que sobre esta categoría, sobre el atractivo y la competitividad de la Liga 2. Esta tiene en 2019 como positivo punto de partida la participación de hasta ocho clubes -de doce participantes- con pasado en la máxima categoría, de los cuales hasta cinco (Alianza Atlético, Atlético Grau, Cienciano, Juan Aurich y Unión Huaral) pueden ser considerados clubes auténticamente grandes del interior en la historia del fútbol peruano. Pero si en 2020 quizá hasta tres de esos clubes pasen a la Liga 1, y de esta los que desciendan no sean necesariamente clubes de similar arrastre -según cómo se vienen moviendo las posiciones en el Apertura-, ¿no se minará el propio atractivo de la Liga 2 en 2020? ¿Con qué clubes de Copa Perú podrá nutrirse esta para volver a completar doce equipos en la temporada venidera?

Así, puede que la posición de exigencia de los clubes que hoy integran la Liga 2 de que se respeten los ascensos prestablecidos para 2018 y 2019 acabe siendo un búmeran que mine su propio interés el año que viene. En los propios clubes, para variar, se está pensando demasiado en la foto del presente y no en la sostenibilidad de un sistema que, quiérase o no, no puede tener a todos los equipos en Liga 1; mejor les vendría preocuparse, más bien, porque el ecosistema que en conjunto forman la Liga 1 y la Liga 2 sea más poderoso y así la migración de una a otra categoría sea cada vez menos traumática.

El rol central de los clubes de la Liga 2 debe pasar por fortalecer un certamen que a nadie más que a ellos mismos les conviene empoderar. (Foto: Prensa ADFP-SD)

EL DEBATE, EN REALIDAD, ES EXTEMPORÁNEO. Debió darse cuando la anterior administración de la FPF dispuso -en parte en procura de imitar estándares de las principales ligas del mundo, en parte por razones políticas obvias- que el número de clubes en la naciente Liga 1 se incrementaría hasta veinte. Y si luego se dio marcha atrás y se anunció que se mantendrían los dieciocho clubes -esto a finales del año pasado-, pues fue en aquel momento que los clubes que se sentían afectados por los ascensos prometidos debieron poner el tema sobre la mesa. Hecho esto hoy, más parece una posición oportunista ante la coyuntura débil por la que atraviesa la FPF.

APLAUDIR GREMIALISMOS ESTÁ DE MÁS. Hay mucho halago por estos días de algunos sectores a la fortaleza conjunta de los clubes de la Liga 2 hasta conseguir que se respetara un derecho comprometido. Es sin duda cierto e ineludible que en el Perú no existe tradición institucional, y que no era correcto que la actual administración de la FPF se manifieste ajena a un compromismo adquirido por su antecesora; pero también es verdad que no todo debate puede partir del "esto ya me lo prometieron" sin atender a las consecuencias y los efectos colaterales.

Por eso, acá lo importante no es que "los clubes se hayan hecho respetar"; lo importante es que con un nuevo escenario planteado, esos clubes sean partícipes responsables de la evolución de un sistema que los necesita cada día menos en desfasado rol de asambleístas y más en moderno papel de licenciatarios. El crecimiento exponencial que durante la última década experimentó la ADFP-SD -bastante más notorio y ordenado que el de sus pares de la ADFP, por cierto- se basó en buena medida en el convencimiento de esos clubes de ascenso de diferenciarse del resto de un sistema amateur. La Liga 2, pues, es un paso valiosísimo para la jerarquización de sus propias instituciones, al que nadie más que a ellos mismos les conviene apoyar.

Desde 1996 no se juega un torneo de máxima categoría todos contra todos en dos ruedas en el Perú: ¿se podrá en 2020 dar el giro hacia ese formato convencional? (Foto: diario Ojo)

YA CON 20 CLUBES, NO HAY MÁS EXCUSAS PARA NO HACER UNA LIGA 1 CONVENCIONAL EN 2020. Y esto es dos ruedas de todos contra todos, en ida y vuelta, como en las sociedades futbolísticamente civilizadas. Los campeonatos Descentralizados más recordados y mejor jugados (años setenta e inicios de los noventa) fueron los que tuvieron ese sistema, contra el que la cantidad de clubes había complotado en las últimas dos décadas. Pues bien, es momento de someter la premisa a prueba ácida y que quienes argumentan que en el Perú se pierde expectativa cuando un club se dispara en la tabla -algo harto cuestionable- comprueben que si se juega por suficientes premios como clasificaciones y otros beneficios en la temporada, ningún sistema es mejor que el que con mayor simpleza comprende el aficionado.

La cancha está pintada y lo mejor, dados para 2020 los veinte clubes en Liga 1, es que posiblemente pueda haber doce en Liga 2. Quizá de esa forma pueda probarse, en paralelo, la competitividad de los dos sistemas más mentados (el de dos ruedas de todos contra todos y el de dos torneos Apertura y Clausura de dos ruedas cada uno) de forma de ir perfilando en cuál de las categorías conviene cada uno de cara a mantener una estructura estable en el tiempo. En cualquier caso, el año que viene apunta a ser de quiebre, y a quienes formamos parte constructiva de la sociedad futbolística nos corresponde seguir enriqueciendo la discusión con nuevas ideas.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: diario Ojo; Prensa ADFP - SD; Larry Jalk y Mijaíl Úrsula / DeChalaca.com


Comentarios (2)add
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escrito por Gonzalo , mayo 14, 2019
Hola! Comparto con su punto de vista, pero les faltó hablar de la Copa Perú, soy de la idea que ese torneo sea nuestra tan esperada Liga3 sin dar ascenso directo a la Liga1, qué opinan?.
Saludos!
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escrito por Jose Alejandro , mayo 14, 2019
En el torneo del 2020, 4 deben descender, y 4 ascender( 3 de la segunda y 1 de la copa Peru), lo mas justo, como en las grandes ligas o sino la copa Peru debe convertirse en la tercera division.
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