Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl singular paso de 2020 a 2021 encuentra a nuestra marca en un momento de fortalecimiento, con ganas constantes de pensar en el presente y seguir haciendo frente a los retos creativos que la pandemia impone al fútbol.


Hace exactamente un año, en DeChalaca decidimos descontinuar una tradición de todos los primeros de enero de nuestra historia: la de escribir una carta a nuestros lectores en la que resumíamos nuestros compromisos para los siguientes 365 días. Era un sano ejercicio de mirada hacia delante, de ánimo futurista; nos gustaba sinceramente acometerlo porque enrrutaba los planes que llevaríamos a cabo.

También con sinceridad, debemos decir que nunca supimos bien por qué optamos por cortar la tradición. Quizá en parte porque cambiábamos de década, porque estábamos en un momento de recambio generacional en nuestra organización y creíamos más preciso postergar el editorial para cuando todas las sucesiones estuvieran consumadas o simplemente porque teníamos muchos artículos por publicar al final de 2019: todo complotó para que nunca se escribiera DeChalaca hacia 2020. Y una vez más, como en tantas ocasiones a lo largo de estos trece años y medio, nos pasó por algo.

Para muchísima gente, 2020 ha sido un año a fuerza olvidable. Sería imposible, casi inhumano para quienes conformamos DeChalaca ser insensibles ante las obvias situaciones que fuerzan tal premisa; pero sí debemos, nuevamente con sinceridad, confesar que estamos una vez más lejos del coro común. Nos ha tocado en esta temporada vivir momentos de importante desafío profesional, cuota de alta responsabilidad, exigencia de creatividad e innovación y, en suma, intenso día a día. De hacer periodismo con el ánimo de construir -sostener- un mejor fútbol peruano, esa misión en la que creemos a rajatabla.

El aprendizaje, pues, ha sido invalorable y se resume en una nueva premisa: a veces toca más vivir el presente. Ese que hoy nos exige navegar en constante amague a las circunstancias más cambiantes, como esos partidos impredecibles en los que ante todo se busca conservar el cero en el arco y cuando se puede, en algún rapto de descuido rival, anotar un golcito que sume. Nos ha ido bien así y la muestra palpable es que a partir de la pandemia conseguimos sacar adelante ciertos proyectos significativos:

 

 

- En DeChalaca teníamos varios años pensando cómo rendir tributo a las bodas de oro de México 1970, no solo el Mundial más determinante de la historia del fútbol sino un hito para la selección peruana. La paralización global del fútbol nos permitió sumergirnos a plenitud en la historia y regalar a nuestro público una de esas locuras que nos gustan: revivir en tiempo real todos y cada uno de los partidos del torneo, simulando hasta la célebre línea de 24 horas de 'Pocho' Rospigliosi. Calificar a los monstruos que construyeron muchas de las leyendas que explican esta pasión y descubrir que el promedio de Jairzinho podía ser mejor que el de Pelé; cerrar la aventura con una saga de entrevistas con invitados internacionales de distinguidas credenciales para ofrecer un producto de elevada calidad.

 

 

- También teníamos pendiente recuperar un programa como otros que tuvimos años atrás en el que pudiéramos discutir en profundidad diferentes temas de actualidad futbolística, sin la presión que la continuidad de partidos ejerce sobre nuestras labores. La coyuntura permitió que lanzáramos Fútbol versus Pandemia, un espacio creado para analizar los retos que la Covid-19 fue imponiendo a nuestra industria y que sirvió, sobre todo, para poner en agenda experiencias que otros países fueron acumulando para aplicarlas localmente. Quienes nos han pedido que siga vigente -empezando por la propia realidad- tendrán novedades pronto.

 

 

- Y sin duda, la mayor exigencia tenía que ver con acompañar de la mejor forma posible el retorno del fútbol peruano. Nos cupo el alto honor de cumplir el encargo de sostener el contenido gráfico de la Liga de Fútbol Profesional y como hace más de una década, estuvimos en todas y cada una de las canchas que vieron disputarse los torneos que más nos apasionan: los nuestros, los locales. A la par, decidimos fortalecer la apuesta por la transición a lo audiovisual y después de cada día de fútbol, emitimos el After Party de la jornada, un espacio para echar rienda a nuestro análisis puro del juego. En esa elección, y ante la catarata ininterrumpida de partidos jugados entre agosto y diciembre, priorizamos también salvaguardar el contenido estadístico, el sello histórico de nuestra marca, y sacrificar la publicación en tiempo real de muchas de nuestras habituales crónicas de partidos; pero como todo en DeChalaca, están escritas y durante enero de 2020 pasarán a formar parte de nuestro vasto archivo en línea.

Aquí estamos, pues, a la vera de 2021 y sin muchos compromisos más que seguir haciendo lo que corresponda en función de aquello en lo que creemos. El presente dicta que a lo largo de enero nuestra marca se dedicará únicamente a resumir lo sucedido durante el año que se fue, aunque podemos anticipar que nuestro tradicional contenido de anuario-resumen contará con una grata novedad de formato que estamos seguros agradará a nuestros más fieles lectores de mucho tiempo. Las únicas excepciones las constituirán las coberturas de los diez partidos que restan en los torneos internacionales que cubrimos (Copas Libertadores y Sudamericana), mientras nos preparamos para diseñar algunos recambios de propuestas en nuestras diversas plataformas de cara al inicio de una nueva temporada en febrero.

Que el año que empieza sea el mejor posible y que ustedes, la razón principal por la que sumamos catorce temporadas en la cancha, sigan siempre allí, en el día a día, en el grito de cada uno de esos goles DeChalaca que nos esforzamos por anotar. (EL DIRECTOR)

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com


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