Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comTras la clausura de los Juegos Panamericanos se ha escuchado diversos elogios a la capacidad de organización que ha mostrado el Perú durante el evento. ¿Es posible que el país albergue acontecimientos de esta magnitud o fue un caso aislado?

Daniel Orrego | @dorrego1411
Redactor

Los Juegos Panamericanos Lima 2019 concluyeron bajo diversos comentarios positivos y una afirmación que llena de orgullo a todos los que formaron parte de la organización de "los más grandes Juegos en la historia", en palabras de Neven Illic, presidente de Panam Sports.

Tras meses de críticas respecto de si se debía llevar a cabo o no los Juegos, por la fuerte inversión que significaba ejecutarlos y la aparente falta de planificación al respecto, solo se escuchan palabras de agradecimiento de parte de los deportistas que participaron y elogios de aquellos que pudieron ser parte de la fiesta: asistentes, dirigentes y público en general.

¿Está acaso el Perú preparado para ser sede de un evento deportivo similar en un corto plazo? En febrero, la FIFA decidió quitarle la organización del Mundial Sub-17 a la Federación Peruana de Fútbol debido a incumplimientos en los plazos acordados para tener a punto la infraestructura necesaria. Sin embargo, esto no ha desalentado a la FPF en su afán de convertir al país en anfitrión de un torneo global.

Perú y Chile en el Sudamericano Sub-17. (Foto: Fabricio Escate / DeChalaca.com) 

El 31 de agosto es el plazo para que el Perú presente su propuesta para la Copa del Mundo Sub-20 2021, pues es uno de los países inscritos en este proceso de puja -junto a Brasil, Indonesia, una apuesta conjunta entre Birmania y Tailandia, y una asociación entre Bahrein, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos-.

De hecho, no es que estas actividades constituyan un negocio tangiblemente rentable. En los Panamericanos se reportó una inversión cercana a los 4 mil millones de soles, dado que muchos recintos fueron remodelados o creados desde cero; sucede que todo lo gastado supera ampliamente los ingresos por venta de entradas o lo que se haya generado al recibir a turistas y delegaciones de otras naciones. Sin duda, los retornos son de corte intangible: la satisfacción colectiva de organizar eventos de este tipo y, sobre todo, la renovación de la imagen del país ante el exterior.

Igual, en términos económicos, ni siquiera está cerca de lo que desembolsó Brasil de modo previo al Mundial de 2014 -más de 11 mil millones de dólares-, por citar un caso cercano. Para un evento de esa magnitud no solo se necesitan nuevos estadios, sino hoteles, un sistema vial que pueda soportar el traslado de los hinchas y delegaciones, etc. Más de uno ha soltado la idea de que el Perú podría presentarse para organizarlo en el futuro; aunque si Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile debieron unirse para elevar su candidatura, ¿qué hace pensar que es algo que está al alcance de los peruanos?

El estadio Nacional en el clausura de los Panamericanos. (Foto: Andina) 

El discurso parece haber cambiado tras los Juegos Panamericanos y es posible que ahora sí se cuente con el apoyo de las autoridades del gobierno para llevar a cabo el Mundial Sub-20. Quizá el aliciente del bicentenario patrio y la popularidad que parece ganar el deporte en general, sumado al posicionamiento que mantiene la selección peruana, haga esto posible. Habrá que esperar si esto no cambia en el futuro inmediato.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Fabricio Escate / DeChalaca.com, Andina


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