Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comLos árbitros están en el ojo de la tormenta por sus cuestionables actuaciones en la Liga 1, pero lo que no se está viendo es la poca transparencia en los criterios de la Conar para programarlos.

Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

Es verdad que, en el torneo local, los árbitros siempre se han equivocado. Nunca han faltado las críticas provenientes de muchísimos clubes justificando derrotas alegando intervención directa de los jueces. En estas últimas semanas, sin embargo, es innegable que los errores sí han venido siendo muy recurrentes y hasta groseros, y los árbitros están siendo determinantes en muchos resultados. Algunos han salido a hablar de mafias, mientras otros aluden a que siempre se está beneficiando a los mismos equipos. Lo cierto es que, ante falta de pruebas, lo responsable es ceñirse a lo objetivo y comprobable y, a partir de las pocas certezas que existen, plantear preguntas acerca de qué es lo que puede estar pasando.

Es cierto que se trata de un problema que involucra a los mismos árbitros, pero no se trata de una responsabilidad exclusivamente de ellos. Hay que ver también quiénes son los que los están programando, y es en este punto que entra a tallar la Conar, que cambió de cabeza a inicios de este año, lo que ha derivado en un gran cambio en cuanto a los criterios para programar los arbitrajes fecha a fecha.

Si se comparan, por ejemplo, las cifras con las de años anteriores, son notoris ciertos cambios. En 2016 y 2017 fueron programados 31 y 32 árbitros respectivamente, y en 2017 apenas cinco de ellos estuvieron en menos de cinco encuentros. Esto demuestra que hubo una gran constancia en cuanto a los nombres que se repetían semana a semana. En 2018, por otro lado, si bien hubo cuarenta árbitros, dieciséis de ellos estuvieron en menos de cinco encuentros, por lo que el grupo más recurrente estuvo compuesto nuevamente por pocos árbitros.

Santiváñez es el árbitro que más dirigió a lo largo de 2019. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

En 2019, pese a que hay más partidos, han arbitrado ya 31 árbitros (prácticamente igual que en todo el 2016 y 2017), aunque con una particularidad mayor: quien más arbitró hasta ahora fue Miguel Santiváñez, con apenas ¡doce encuentros!, cifra bajísima para las 26 fechas que se han disputado en la Liga 1. ¿Qué quiere decir eso? Que los árbitros claramente no están siendo programados todas las semanas, y que hay una amplia rotación.

Esto puede traer aspectos positivos, como por ejemplo una mayor descentralización en el sistema. Pero la cantidad de errores en este último tiempo es injustificable, y eso puede deberse quizá a que no están arbitrando los mejores. Se está alternando mucho a los jueces (y ni hablar de los asistentes) fecha a fecha, lo que lleva a plantear la cuestión: ¿Puede que se le esté dando la chance a cualquiera para priorizar esta rotación? ¿Cuál es el interés real o el criterio por rotar tanto a los árbitros?

Y hay más preguntas. ¿Quién debe dirigir? ¿Por qué no están arbitrando los más capacitados o experimentados? Hace exactamente una rueda, en el Huancayo - Pirata del Apertura, justo después de que asumiera la nueva Conar -esto es, después de la renuncia masiva de las comisiones de la FPF-, se programó a Alejandro Villanueva después de ¡ocho años! inactivo en la órbita profesional. Curiosamente, el mismo juez volvió a dirigir el último fin de semana a los mismos rivales, y fue protagonista de una polémica decisión al cobrar un penal aparentemente inexistente sobre la hora a favor de Huancayo. Nadie puede prohibirle a Villanueva el derecho de volver a la élite del arbitraje, pero -comparando- si un futbolista regresara a la actividad tras una para tan larga tendría que ser realmente un fuera de serie. ¿Es el caso?

Alejandro Villanueva regresó este año a Primera División luego de ocho temporadas. (Foto: Juan Aquino / DeChalaca.com)

Hoy los árbitros están en el ojo de la tormenta con justa razón, ya que evidentemente se están equivocando de forma determinante. Decir que estos errores son direccionados y acusar así es infundado e inaceptable por falta de pruebas,; pero lo que sí se puede hacer es pedir más transparencia a la Conar en materia de la programación de jueces, y explicar por qué se ha venido la intensificando esta rotación. Porque lo que queremos todos es que haya menos errores; y si se programa a los mejores, hay menos probabilidades de que ellos se produzcan.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Pedro Monteverde y Juan Aquino / DeChalaca.com


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