Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl Real Madrid fue el equipo que más sonó a mitad de año por sus movimientos en el mercado de pases. Sumó grandes jugadores pero perdió a otros que, después de la derrota contra la Real Sociedad, parecen haber dejado un vacío imposible de llenar.


No acababa el Mundial y ya se sabía quién había sido el mejor. Le negaron el Balón de Oro pero este igual lleva su nombre. James Rodríguez deslumbró al mundo entero cargando la mochila de una selección que necesitaba reconciliarse con su historia. No le dieron el premio pero no importó. Se fue como goleador y como genio con la pelota en los pies. El reconocimiento ideal fue su millonario fichaje al Real Madrid. Pero no fue el único. Otro de los mejores en Brasil, pieza clave en el Bayern que arrasó en la Bundesliga, fue seducido hasta Madrid. Toni Kroos firmó para confirmar que el Real volvía a formar ese equipo galáctico que bailaba en la cancha. Aunque lo que nadie esperó fue que no fuera así.

La llegada de dos astros tuvo como consecuencia la salida, casi recíproca, de otros dos. Ángel de María partió para intentar salvarle la vida al Manchester United que Van Gaal quiere resurgir y Xabi Alonso fue a cubrir en el equipo de Guardiola la ausencia de Kroos. En cierto modo, se dio el típico cambio de ‘hombre por hombre’. La similitud en el juego de Kroos debía apaciguar la molestia por la partida del volante español, así como la habilidad y polivalencia de James debía ser suficiente para sustituir al argentino. Zurdo por zurdo, armador por armador. Atlético de Madrid fue el primero en desmentirlo. Real Sociedad se lo restregó en la cara.
James Rodríguez, pese a todo el marco publicitario, tiene mucho por hacer para convencer a la hinchada de Real Madrid (Foto: AP)
La aprobación del hincha nunca llegó. O bien viró hacia el descontento al ver que, si bien llegaban dos jugadores de élite, se iban dos que, sin haber brillado en el Mundial ni estar en la boca de todos, son irreemplazables en el juego del equipo. Se ha escuchado que ha sido un error grosero querer suplantar a Alonso con Kroos, jugador que posee el mismo toque fino y la misma inteligencia para manejar los tiempos y mover al equipo, pero que carece del ímpetu del primero en la marca. Lo cierto es que si bien el alemán era la primera pieza en el armado de juego en Bayern, no se complementa con Modric de la misma manera que el ‘6’ español. Son dos que manejan, avanzan y distribuyen, pero al croata se le hace difícil sin el apoyo de Alonso a sus espaldas.

Entre Rodríguez y Di María sí existen diferencias más notorias. Una de las armas más importantes del equipo de Ancelotti ha sido el despliegue y la explosión por la banda izquierda que el argentino dominaba a la perfección. La sustitución de un jugador vertiginoso y velocista por otro más tocador y, a comparación del primero, más estático, le quita agresividad al momento de atacar. Si de alguna manera ha sido efectivo el Real Madrid ha sido en los despliegues veloces de contragolpe que en tres toques llevaban la pelota de un área a la otra. Con James se llenan de jugadores de toque y posesión en la mitad de la cancha, haciendo un poco abultado el movimiento por el centro y ahora sin la capacidad de descargue por los carriles. El retroceso de los extremos para suplir esa carencia le quita volumen ofensivo en los últimos metros.
La derrota ante Real Sociedad desnudó varios problemas (Foto: diario AS)
La Supercopa no es más que un partido que entrega un trofeo. No es el resultado del trabajo continuo en un torneo de largo aliento. Perderla no es suficiente para botar el plan al tacho ni para empezar con esos absurdos de las maldiciones. Sí es, sin embargo, un indicador de cómo responde un equipo a las transformaciones veraniegas. Y si la imagen del Real frente al Atlético fue, en muchos aspectos, negativa, la que deja contra la Real Sociedad sí que es preocupante. El esquema de Ancelotti ha sufrido más de lo que calculó con el cambio de dos jugadores que, con su ausencia, han demostrado tener mayor valor del que se les dio. La Liga es larga y un par de partidos no definen lo que será después de 38, pero sí deja serias dudas que un rival de muchísimo menor capacidad le de vuelta con cuatro goles a un partido que debió acabar al revés. Se le escapó el partido de las manos a un equipo que sumó jugadores para lograr precisamente eso que hoy no tuvo. Faltó conexión y, sobre todo, efectividad. Hay camino por recorrer pero sin Alonso y Di María se descubre que hay en frente una trocha empinada. Está en las manos del técnico volver a engranar la maquinaria que hace unos meses logró la décima orejona, y en las del hincha tener la paciencia para afrontar el resultado del desequilibrio.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Foto: diario AS, AP

 

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