Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl Espanyol, archirrival del Barcelona y uno de los clubes más emblemáticos de la Liga Española, se fue al descenso tras veintisiete años en la temporada en que contaba con el presupuesto más alto de su historia. Acá, razones que explican el fracaso deportivo del proyecto empresarial del chino Chen Yansheng en la entidad periquita.

Gianni Rivera | @gianni_rc
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Tras caer derrotado por la mínima diferencia en el derbi catalán ante el FC Barcelona, el RCD Espanyol consumó su descenso a la Segunda División española después de veintisiete años. Luego de una magnífica campaña en la que consiguió clasificarse a la Europa League, todo parecía indicar que esta temporada sería la de la consolidación futbolística del cuadro perico; sin embargo, una serie de factores tanto institucionales como netamente futbolísticos determinaron que un habitualmente sólido protagonista de la Liga acabara en el fondo de la tabla y sumido en crisis.

¿Y la planificación?

El Espanyol vive una situación paradójica. Al mismo tiempo de encontrarse en una de las mejores situaciones económicas de su historia-, está a punto de concluir la peor temporada futbolística de su larga vida institucional. Con el mayor presupuesto anual del que ha logrado disponer alguna vez, la pésima temporada del club perico se explica desde la falta de un proyecto deportivo.

En primer lugar, el reto de enfrentar no solo la Liga y la Copa del Rey sino en simultáneo la Europa League, exigía al cuadro perico abocarse detenidamente a la planificación deportiva de la temporada. No obstante, este fue el punto en el que más flaqueó el elenco catalán. Una pretemporada excesivamente larga, sumada a una construcción de plantilla sin un criterio futbolístico claro, erigió la base de la pesadilla que vivió esta campaña.

Calleri fue una de las grandes apuestas pericas para la campaña. Sin embargo, el ex Boca Juniors y Sao Paulo jamás cuajó en tienda blanquiazul. (Foto: La Vanguardia) 

En efecto, con el respaldo del mayor presupuesto histórico del club (131 millones de euros), lo lógico habría sido potenciar la estructura existente con fichajes que afianzaran el modelo de juego del entrenador Rubí. Sin embargo, este último salió por cuenta propia al Betis; además, Mario Hermoso y Borja Iglesias, pilares del cuadro blanquiazul en la temporada pasada, fueron vendidos y, quienes estaban llamados a ser sus reemplazantes, Fernando Calero y Jonathan Calleri, no pudieron suplir eficientemente el lugar de ambos. Además, fichajes como los de Matías ‘Monito’ Vargas y Facundo Ferreyra no lograron cuajar del todo.

Los vaivenes

Esta irregularidad futbolística de un equipo que nunca logró explotar colectivamente tiene que ver también con las constantes modificaciones en el banquillo. Luego de dejar ir a Rubí, se decidió darle el primer equipo a David Gallego, un entrenador identificado con el Espanyol y que tenía años en el equipo filial. Sin embargo, solo duró en el cargo tres meses, ya que, a pesar de la aceptable campaña en la Europa League, en la Liga marchaba en la penúltima posición, con apenas 5 puntos de 24 posibles. Tras su destitución, se eligió a Pablo Machín, ex director técnico del Sevilla, para que con una propuesta de juego simple pero eficaz buscara sacar del fondo a la institución blanquiazul. Sin embargo, solo se mantuvo por  77 días en el banquillo pues, al mismo tiempo de nunca encontrar un once fijo ni un modelo de juego idóneo para la plantilla, logró solo cuatro puntos en LaLiga.

Tras el receso por vacaciones, Machín fue cesado. En su lugar llegó Abelardo Fernández, un histórico del archirrival Barcelona que arribó junto con una serie de refuerzos valorizados en 40 millones de dólares: se esperaba que Raúl de Tomás, Embarba y Leandro Cabrera comandaran la remontada perica. Lamentablemente, al entrenador asturiano le tocó enfrentar la crisis del coronavirus y, tras unas derrotas luego del reinicio del fútbol en España, fue destituido por decisión del  director deportivo Rufete. Y justamente el exmediocampista, quien se ha convertido en uno de los hombres de máxima confianza para Chen Yansheng -propietario del club-, se sentó finalmente en el banquillo y asumió dos funciones en principio incompatibles: la de entrenador y director deportivo.

La llegada de Abelardo, un emblema del Barcelona, fue controvertida en filas espanyolistas. El exzaguero no duró mucho. (Foto: El Periódico) 

En otras palabras, pasaron por Cornellà-El Prat cuatro entrenadores con propuestas de juego particulares y sin relación entre sí, lo cual revela qué punto nunca se entendió exactamente qué se buscaba en términos futbolísticos. A la par, se debe resaltar la inestabilidad manifestada en el área directiva, pues fueron destituidos también, a lo largo de la temporada, el director general corporativo Roger Guasch, el director deportivo Óscar Perarnau, el director comercial Agustín Filomeno y también Franc Navarro, jefe del fútbol base. Tras esa ola de ceses, prácticamente todo el poder ha recaído en Josep María Durán (director general) y el ya mencionado Rufete.

Gobernar por Zoom

El descenso a Segunda ha acrecentado los ataques dialécticos en Cataluña a Chen Yansheng y a su empresa Rastar Group. Si bien su relación con el entorno perico no llega al punto de tensión como la de Peter Slim con el Valencia, por ejemplo, sí han surgido cuestionamientos sobre su modelo de gestión. Mr. Chen, como lo llaman en España, salvó al club de la debacle económica y ha conseguido su saneamiento patrimonial; sin embargo, esto no se ha compaginado con un proyecto deportivo sólido ni mucho menos con una búsqueda de identidad futbolística a la altura de la historia del elenco blanquiazul.

De hecho, al mismo tiempo de ejercer su rol de presidente del Espanyol desde China, en lo que va de la temporada Yansheng solo ha brindado tres mensajes públicos sobre la situación del equipo, lo cual ha generado una profunda incomodidad por parte de la afición periquita. De hecho, como apunta Alberto Martínez, periodista del diario As en una nota publicada el año pasado, “uno de los reclamos de los accionistas fue la poca presencia del presidente en Barcelona, teniendo en cuenta de que sola habla con los aficionados una vez al año y se comunica por videoconferencia”.

El estilo de Chen Yansheng: los mensajes por videoconferencia a la afición perica. El propietario, igual, asumió la responsabilidad del fracaso. (Foto: El Desmarque) 

Ni ser el sétimo máximo inversor de la Liga (59.5 millones de euros) ni noveno con el mayor tope salarial (86.1 millones de euros), significó un crecimiento futbolístico para el RCD Espanyol. Yansheng, quien ha pedido disculpas a la hinchada y ha manifestado su compromiso con la institución blanquiazul, sostuvo desde su llegada en 2016 que buscaba dirigir al equipo como una multinacional y que su objetivo era llegar a Champions League en tres años. Ahora, con el que tiene todo zanjado para ser el mayor presupuesto en la historia de la Segunda División española, el objetivo será conseguir el retorno lo más rápido posible, aunque ha quedado claro que la salud económica no significa -ni siquiera en tiempos de emergencia sanitaria- bonanza deportiva.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: La Vanguardia; El Periódico; El Desmarque


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