Cobresol pudo de una buena vez marcar un punto de partida para su salvación en el Descentralizado; sin embargo, perder un punto de manera inocente lo sepulta en el fondo.

 

El esfuerzo desplegado por el equipo moqueguano para conseguir el empate acabó en nada por no saber cuidarse en los últimos minutos (Foto: Diario de Chimbote)El nada bonito rótulo de colero absoluto nadie se lo va a quitar, al menos, por dos fechas más. Por encuentros como éste es que Cobresol permanece en el sótano de la tabla, cuando una semana atrás todo parecía indicar que la vida le sonreía gracias al dinero fresco proveniente de una casa universitaria y al triunfo por la mínima diferencia ante el cuadro rimense.

En honor a la verdad, Gálvez tuvo todo a favor: la localía, la ubicación en la tabla, el 5-2 del Torneo de Promoción y Reservas, etc. La ventaja de los chimbotanos llegó rápido, aunque faltaron los demás goles. Hasta allí, Cobresol pareció expuesto al vejamen; sin embargo, el fútbol te da la posibilidad de -sin merecerlo- obtener un premio. Carrillo pitó el penal en contra de la 'Boa' Serrano que él mismo se encargó de transformarlo en el 1-1.

La chamba para los moqueguanos era cuidar con uñas y dientes el empate, inmerecidamente conseguido o no, pero la suerte del colero (algo así como la que sufre Sport Boys) es así. Inocentemente, Omar Zegarra le cometió penal a Jersson Vásquez tres minutos después de haber conseguido el empate. El lateral lo cambió por gol y todo volvió a su cauce natural, más aún con Edward Campos en otra frecuencia al dejar con diez jugadores a su equipo. Lamentablemente, Cobresol no supo hacer negocio y como bien se dice que existe "la suerte del campeón", ¿no aplicaría para otros equipos "la mala suerte del colero"?

Foto: Diario de Chimbote

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