Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comLa eliminación de la selección peruana en la peor Eliminatoria de su historia se consumó un 10 de septiembre de hace 25 años cuando perdimos 1-2 con Bolivia en Lima, una derrota simbólica que marcó un antes y un después en la consideración de Perú a nivel sudamericano.

 

Para comenzar primero es necesario ubicarse en el contexto en el que se dio el partido. En 1989 a la selección peruana aún se la tenía como a un rival de cuidado en las Eliminatorias, aún pese al mal papel que cumplió en la Copa América que ese mismo año se disputó durante julio en Brasil.

El comando técnico lo encabezaba José Macia ‘Pepe’, un respetado ex jugador brasileño que en su carrera como futbolista ganó todo lo que se le puso al frente compartiendo equipos y selecciones con Pelé, pero que también contaba con varias hojas de experiencia en su currículo como DT. Se lo contrató con la idea de emular lo hecho por sus compatriotas Didí y Tim. A su mando tenía un renovado grupo de jugadores: la nueva camada -con José del Solar y Juan Reynoso como nombres más destacados- que debía tomar la posta que dejó la generación que clasificó a tres mundiales y que se quedó ad portas de una cuarta clasificación cuatro años antes.

Nos abrieron los ojos

La ilusión del inicio se disipó muy rápido, aunque reconocer la situación tomó algunas semanas. A una derrota de 2-1 en La Paz contra Bolivia el 20 de agosto, en la que se machacó la culpa a la altura y a un mal arbitraje, siguió el debut como local ante Uruguay, que siete días después ganó por 0-2 un encuentro clave en Lima.
El gol de Andrés 'Balán' Gonzales que le valió a Perú igualar el marcador a minutos de haber iniciado el segundo tiempo. Luego vino el segundo boliviano (Recorte: diario La Crónica)
Hasta entonces aún se creía en una posible recuperación, aunque pare ello era indispensable no solo ganar el siguiente encuentro, la revancha en casa con los bolivianos, sino golear porque la diferencia de goles contaba en la tabla de posiciones en la que solo el primer lugar del grupo daba el boleto para Italia 1990. El 10 de septiembre, tras el pitazo final del árbitro paraguayo Carlos Maciel que decretó la derrota por 1-2, todo cambió en la entonces historia reciente del fútbol peruano.

Aquella jornada en el estadio Nacional fue un golpe duro de asimilar, no solo porque se había consumado una temprana eliminación (faltaba visitar a los uruguayos), sino también porque se perdió como local ante una selección a la que se tenía por entonces como inferior en el plano sudamericano y que antes, en partidos oficiales, solo había triunfado una vez en Lima, en el Campeonato Sudamericano de 1953.

Pelear hasta el final era una costumbre que quedó de lado en aquel proceso peruano en el que las culpas (para variar) las expió el técnico de turno. Buena parte del medio futbolístico vio en ‘Pepe’ a un vivo que se llevó el dinero de la Comisión seleccionadora por hacer prácticamente nada. Con el tiempo esa fue la imagen que quedó del brasileño, la misma que luego fue refrendada por algunos jugadores al opinar sobre sus métodos de trabajo. Ni las disculpas que ofreció en la conferencia de prensa con la que se despidió valieron de algo.

El eterno final

Qué había pasado era la gran pregunta que todos los entendidos se hacian por entonces. Cómo una selección que a inicios de los años ochenta estaba entre las más rankeadas del planeta había podido caer tan bajo al final de esa década. El mismo ‘Pepe’, antes de partir de regreso a su país, se encargó de dar pistas sobre los problemas que derivaron en tan grande fracaso. La inexperiencia de los jugadores a nivel internacional tuvo mucho que ver en la frustrada campaña, así como también la falta de apoyo a los juveniles y lo complicado del campeonato, con torneos que por entonces se extendían hasta los primeros meses del año siguiente a su inicio. En síntesis, eso fue lo que pasó para el ex técnico de la blanquirroja, y no estaba muy lejos de la realidad.
Acabó el partido y 'Pepe' sale del estadio por última vez como técnico de la selección peruana (Recorte: diario La Crónica)
La selección peruana sufrió una gran devaluación a partir de esa eliminación. Incluso algunos jugadores rehuían de formar parte de las convocatorias. Gran ejemplo de ello es que, para viajar a Montevideo a jugar con Uruguay, Percy Rojas, asistente de ‘Pepe’ quien asumió el puesto de técnico para ese choque, solo contó con catorce seleccionados cuando por esos tiempos, aparte de los once titulares, se podía tener a cinco suplentes en el banco. De más está decir que en el plano dirigencial no se tenía claro qué curso seguir para recuperar el prestigio de antes, y se barajaba la opción de que fueran los clubes los que tomaran las riendas de la selección, dejándole a la FPF el trabajo con los juveniles. Al final nada de eso pasó.

Los que sí pasaron fueron los años, aunque parecen no haber sido suficientes para asimilar todo lo que se hizo mal en aquellos tiempos en los que prácticamente se daba por sentado que Perú estaba para pelearle el puesto a cualquiera. Cuán equivocados estaban.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: diario La Crónica

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