Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comLa condena a Mauro Camoranesi recuerda una lesión en el fútbol peruano que también llegó a los tribunales: recordemos el triunfo de Cristal sobre la ‘U’ en 1985, cuando Samuel Eugenio fracturó a Enrique Boné.

 

Doscientos mil pesos deberá pagarle el argentino Mauro Camoranesi al ex futbolista Roberto Pizzo; la justicia argentina estableció ese monto como indemnización por la lesión a la rodilla que Camoranesi (por entonces de dieciocho años) le provocó a Rizzo en un encuentro entre Aldovisi y Alvarado, por la Liga Marplatense de 1994, y que lo sacó del fútbol.

La formación que Cristal presentó ante la 'U', con Enrique Boné al centro entre los hincados (Recorte: revista Ovación)En el Perú, una lesión también llegó hasta los tribunales: ocurrió el domingo 5 de enero de 1986, en el estadio Nacional, cuando Sporting Cristal y Universitario se enfrentaron por la fecha 20 del Descentralizado 1985. Los protagonistas fueron el celeste Enrique Boné y el crema Samuel Eugenio.

Fue un partido intenso, en que Cristal, de pobre campaña y con un Héctor Chumpitaz que acababa de asumir como técnico, jugaba casi todas sus cartas para aspirar a un lugar en la liguilla; por su parte, Universitario, dirigido por Marcos Calderón, peleaba el liderazgo con UTC. Poco más de 8 mil personas fueron esa tarde al Nacional. La sorpresa llegó a los trece minutos del complemento: un desborde de Jorge ‘Koki’ Hirano por izquierda culminó con un pase hacia atrás; César Loyola recibió el balón y solo, frente a Ramón Quiroga, la mandó a guardar.

Una escena del partido en la que Javier Chirinos busca superar al mediocampo celeste (Recorte: diario El Comercio)En la ‘U’, salvo Javier Chirinos, quien se multiplicó en la volante, todos desentonaron: Fidel Suárez estuvo en una mala tarde y, por las bandas, tampoco funcionó el trabajo de Juan Carlos Oblitas y Eduardo Rey Muñoz.

A los 60’, Cristal perdió un penal: Quiroga atajó el remate de Hirano desde los doce pasos. Cinco minutos más tarde, los rimenses se quedaron con diez: fue expulsado Rodolfo Orejuela por agredir a Miguel Seminario. En tienda celeste, sobresalió el trabajo de su dupla de contención, formada por Pedro Chinchay y Alan Incháustegui, que frenaron la arremetida crema. También se lució su arquero Humberto Valdettaro, que, cerca del final, sacó dos remates a boca de jarro de Jaime Drago y el ‘Loco’ Seminario.

Aquí aparece Enrique Boné en plena disputa del balón cuando aún no se había producido la desafortunada acción (Recorte: revista Ovación)Sin embargo, la jugada que hizo que este partido pasara a la historia fue una lesión: a los 85’, Enrique Boné y Samuel Eugenio fueron a pelear un balón y ‘Chamuco’ metió la pierna con demasiada agresividad. Para unos, fue un foul artero; para otros, una imprudencia inaceptable en un profesional. El árbitro Edison Pérez no sacó ni amarilla; Boné salió en camilla, reemplazado por Francesco Manassero, y de inmediato lo trasladaron a la Clínica Javier Prado.

Fue una fractura de tibia y peroné, en la pierna izquierda. Boné tuvo que ser operado y los vaticinios eran terribles: retiro del fútbol. Los medios y canales de TV hicieron una campaña fortísima contra Eugenio; “carnicero” fue el adjetivo más sutil que le dieron. El periodista ‘Pocho’ Rospigliosi tuvo una de esas extrañas ideas que a veces se le ocurrían: generar una reconciliación entre Boné y Eugenio.

Se puede apreciar a Boné en camilla luego de ser operado de la fractura y al doctor que realizó la intervención (Recorte: diario El Comercio)Las cámaras de Gigante Deportivo llegaron a la Clínica Javier Prado el domingo 12 de enero, solo una semana después del incidente. ‘Pocho’ y Boné dialogaron amablemente; de pronto, Rospigliosi anunció que había traido a Eugenio para dialogar. “Disculpe, don Alfonso, yo no sigo. Con usted, lo que desee; con ese señor, no”, se negó Boné.

Pero ‘Pocho’ no se iba a dar por vencido. En su revista Ovación, dio detalles del encuentro; algunos, con un dramatismo exagerado. Sostuvo, por ejemplo, que los familiares de Boné le tapaban los ojos a sus hijos para que no vieran a Eugenio en la televisión y que fue una llamada telefónica de Héctor Chumpitaz lo que convenció a Boné y dio humo blanco al reencuentro.

Y aquí el momento que, se suponía, marcaba el fin de la historia: 'Pocho' Rospigliosi en entrevista a Enrique Boné mientras Samuel Eugenio solo mira cabizbajo (Recorte: revista Ovación)Ciertamente, el reencuentro se produjo. En medio de una cantidad de souvenirs del mundial México ’86 (toallas, polos, almanaques) que el periodista llevó como regalo al lesionado, Eugenio, visiblemente incómodo (‘Pocho’ afirmó haberlo convencido casi a gritos), daba sus disculpas y afirmaba que el golpe había sido casual; Boné, según Rospigliosi, repitió las palabras que Chumpitaz le había dicho por teléfono: “Si Dios perdonó, cómo no va a perdonar Boné”. ‘Pocho’ les pidió estrecharse las manos y, en su revista, cerró la nota con un literal “Colorín Colorado”.

Literal pero inexacto, porque allí no acabó el asunto. Boné cambió de opinión y le entabló un juicio a Eugenio que duró casi dos años y del cual el defensa crema fue absuelto. Boné regresó al fútbol en 1989, jugó algunos partidos por Cristal, pero no recuperó el nivel de años anteriores: se retiró un año después en el Octavio Espinosa de Ica; Eugenio lo hizo en 1991 en Sport Boys.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: diario El Comercio, revista Ovación

Comentarios (3)add
...
escrito por Willy , septiembre 20, 2012
Pizzo tiene que agradecer, gracias a eso es abogado. Era malisimo Como jugador, a 26 anos todavia jugaba en una liga amateur.... Esta es la justicia argentina, asi estamos, pero arriva hay un dios y se va a acordar.
...
escrito por Arnaldo , septiembre 20, 2012
Si en nuestro pais fueran siquiera la mitad de rigurosos con este tipo de actos delincuenciales, eugenio, puma carranza, picapiedra wilmar valencia, arsenio toledo, cuto guadalupe, etc, deberian estar purgando condena en lurigancho, no solo por las lesiones arteras que han cosechado en sus carreras, sino las estafas que ha protagonizado, hasta contra clubes del extranjero (lease venta al independiente argentino del cuto, con videos de esidio). Pero bueno, la impunidad es nuesto sello pais.

Saludos, no a la violencia ni al juego desleal y artero!!!!
...
escrito por Claudio Fernández , enero 05, 2017
Estuve en el estadio ese día. Eugenio siempre fue un jugador limitado y "malero". Increíblemente ese día por esa acción no recibió ni amarilla (algo criticable en el árbitro). En la tribuna, mientras la hinchada celeste reclamaba esa bestialidad de Samuel Eugenio, otros enfermos mentales de la barra U Oriente aplaudían al defensa. Con razón posteriormente hicieron ídolo a un limitado y "malero" como Carranza. Qué daño le hacen al fútbol jugadores como ese que creen que la matonería es bravura y que jugar toda su vida en el equipo del que se es hincha lo hace un grande. Carranza es un ídolo de barro que encaja en el perfil del que se cree barra brava. Como hincha de Cristal no me corresponde decirle a un hincha de U quien debe ser su referente, pero sí quien no lo debería ser. Samuel Eugenio se perdió en el tiempo como uno más del montón y su fama mal ganada fue por acciones como la realizada contra Boné. Qué generoso es el fútbol peruano.
Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote

busy