Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comA mediados de los años noventa, eran pocas las sonrisas en el futbol peruano. Sin embargo, por ese entonces, se obtuvo la última satisfacción en Lima ante Ecuador, un rival que nos amarga desde hace mucho, y que sirvió para volver a creer en la bicolor.

 

Para el 17 de agosto de 1994, habían pasado 14 meses y 13 partidos sin que la selección peruana supiera de triunfos. El último resultado favorable logrado había sido el 24 de junio de 1993, ante Chile, al que se le derrotó por 1-0 y con lo que se consiguió la clasificación a los cuartos de final de la Copa América de Ecuador. Y justamente ante Ecuador es que Perú saldría de una insoportable racha de 13 enfrentamientos sin victorias en los que apenas se consiguieron dos empates: un 2-2 ante Paraguay en Lima por Eliminatorias y un 0-0 amistoso frente a Bolivia en Santa Cruz. Los ánimos de la afición y su confianza en la selección se hallaban bastante depreciados y se necesitaba de un golpe anímico que reavivara el vínculo entre los hinchas y el equipo. Este iba a llegar ante los norteños, un equipo con el que Perú ya había aprendido a complicarse y que, lamentablemente, seguiría haciéndolo después. Pero esa noche fue diferente.

Los once jugadores que se presentaron en busca de un triunfo ante Ecuador: Solano, José Soto, Ubillús, Dulanto, Pizarro; Jorge Soto, Sáenz, Jayo, Carranza, Palacios y Muchotrigo (Recorte: revista Estadio)El técnico Miguel Company dispuso un equipo muy limeño, conformado por jugadores exclusivamente de los tres grandes: Alianza Lima, Sporting Cristal y Universitario. Se alineó de la siguiente manera: Francisco Pizarro, en el arco; la defensa fue representada por Jorge Soto, Alfonso Dulanto, José Soto y Alexis Ubillús; Juan Jayo, José Carranza, Nolberto Solano y Roberto Palacios desarmaban y armaban respectivamente en el mediocampo; y, dos potrillos corrían por el frente de ataque: Darío Muchotrigo y Wadir Sáenz. Ellos y Julio Rivera y Frank Palomino, quienes ingresaron con el andar de los minutos, fueron los responsables de que renaciera la confianza del aficionado en su selección gracias a un triunfo que iría a ser el último logrado contra Ecuador, en Lima, hasta el día de hoy.

El primer festejo de la selección peruana fue luego de la anotación de Roberto Palacios, quien aquí es acompañado por Alexis Ubllús, Juan Jayo, José Carranza y Alfonso Dulanto (Recorte: revista Estadio)Fue un partido de absoluto dominio local. Al menos, según las crónicas, lo fue en lo futbolístico ya que el marcador terminó solo 2-0; un score algo escueto para la distancia técnica y táctica mostrada esa noche en el Estadio Nacional. Lo que no resultó escueto, sino más bien un verdadero golazo, fue el que consiguió Roberto Palacios; fue uno de los tantos “chorrigolazos” que logró para Perú, uno de los tantos que logró ante Ecuador. Fue una anotación tardía esa que abrió la cuenta, la otra llegó aún después para acercar un poco más a la justicia el resultado final; esta fue obra de Waldir Sáenz a poco del final y que celebró abrazado con el ‘Puma’ Carranza y con el ‘Chorri’ Palacios. Así fue como el atacante sacudió un poco su pálida performance de aquella noche en la que junto con su socio, Muchotrigo, se presentó como el punto menos destacado de la selección. Pizarro mostró un mejor nivel que en su club; los centrales estuvieron sobrios y seguros; las laterales se mostraron con ideas en sus proyecciones; Jayo acostumbraba a que se le vea como el gran recuperador del equipo al lado de un Carranza que corría y marcaba y que no golpeaba como hacía en Universitario; más adelante, Solano y Palacios conformaron una dupla creativa que invitaba al optimismo.

El balón va directo al arco luego del remate de Waldir Sáenz que resultó imposible de desviar para el arquero Jacinto Espinoza (Recorte: revista Estadio)Se trató de un partido que le permitió a la afición volver a creer en el equipo. Hoy la situación es diferente pero sí se puede hallar una similitud: en caso de ganar, se volverá a creer en una clasificación al Mundial. Perú estaba muerto al iniciar la segunda ronda, pero una combinación de resultados propios y ajenos lo llevó no a la vida pero sí a cuidados intensivos. En caso de lograr los tres puntos podría trasladársele a una sala de cuidados regulares y con todo el optimismo para conseguir la salud de otros buenos resultados. Ya estando sano, ¿por qué no pensar en ir a Brasil?

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: revista Estadio

Comentarios (1)add
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escrito por Ricardo C , junio 09, 2013
de los pocos goles de waldir en la seleccion
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