Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comHace 20 años, el sueño más grande de Franco Navarro era anotar un gol con el equipo de sus amores: Alianza Lima, ante el que ahora tiene el nuevo sueño de volver a ser campeón. Aquella vez lo llegó a conseguir, y encima el día de su cumpleaños.

 

A inicios de agosto de 1995, Franco Enrique Navarro Monteyro (Aguaytía, 10 de noviembre de 1961) estaba en el ocaso de su carrera futbolística. Tras descender como piloto de ataque del Mannucci de 1994, vivía una etapa de semirretiro que lo había impulsado a volver a Argentina, país de su esposa y donde crecía su pequeño Franco Jr., a radicarse unos meses. Había comenzado a entrenar con Temperley, equipo que por entonces militaba en Primera C, y la entonces presidenta del club, Edith Pecorelli, prácticamente lo había convencido para que jugara un semestre con el cuadro gasolero antes de colgar definitivamente los botines.

En eso, una llamada desde Lima lo sorprendió. La directiva de Alianza Lima, preocupada por tener un golpe de efecto luego de la partida de Iván Brzic al Real Oviedo de España, le proponía cumplir un sueño que en el ambiente del fútbol se sabía tenía Franco a lo largo de toda su carrera. Porque si bien Navarro había nacido y crecido en Deportivo Municipal y había logrado también campeonar y ser figura con Sporting Cristal, su corazón era aliancista, y él jamás había podido vestir la camiseta blanquiazul.

Realizándose

La decisión no demoró en tomarse y menos de una semana luego de la propuesta íntima, Franco ya estaba en Matute entrenando junto a Darío Muchotrigo, Jorge 'Loverita' Ramírez y Waldir Sáenz, sus nuevos compañeros de ataque. Debutó el 20 de agosto de 1995 ante Deportivo Sipesa, al ingresar por Gustavo Tempone. Y si bien nunca se buscó que fuera titular, porque se sabía que el aspecto físico -amenguado por las duras lesiones que sufrió en su carrera- le jugaba en contra, sí se trató de que Franco tuviera un espacio preferencial en cada partido. En Matute había un enorme respeto por su respetable trayectoria goleadora, y conocido el cariño que Franco tenía por el club, se le dispensó de inmediato trato de ídolo.
Franco Navarro ya se había calzado la blanquiazul en otros partidos, como ante Independiente en el amistoso luego de la tragedia de Ventanilla (Recorte: diario La Crónica)
Sin embargo, Franco sabía que más allá del objetivo de Alianza -no perder el campeonato, cosa que finalmente ocurrió de la mano de Julio César Uribe- él tenía uno muy personal que cumplir: gritar un gol con camiseta blanquiazul. Y el momento llegó en la fecha más precisa posible. Nada menos que el 10 de noviembre de 1995: un miércoles en que él cumplía 34 años de edad. Se jugaba la quinta fecha del octogonal y San Agustín era "local" en Matute ante Alianza Lima, en épocas en que el reglamento lo permitía. El 'Colorado' Ernesto Zapata puso arriba a los canarios, y 15 minutos luego igualó 'Loverita' Ramírez para los íntimos. Casi al instante, un violento planchazo de Waldir Sáenz produjo doble fractura de tibia y peroné al 'Chino' Carlos Ibarra, quien casi debió retirarse del fútbol por esa acción, por lo que los ánimos se tornaron caldeados y difíciles de controlar para el juez César Córdova.

En el segundo tiempo, los escasos 2,486 espectadores que esa tarde llegaron al Alejandro Villanueva fueron testigos del momento cumbre. En el inicio del complemento, Julio César Uribe, compañero de tantas batallas, envió a Franco al campo en vez de Frank Ruiz, con el objeto de jugarse el todo por el todo ya que a la misma hora, en el entonces San Martín, Cristal derrotaba a Sipesa y no se podía perderle pisada. Y el goleador respondió. A los 51', un centro desde la izquierda llegó limpio y franco para Franco: Navarro metió el cabezazo recto, a su mejor estilo, que se coló esquinado de modo inatajable para el uruguayo Leonel Rocco. El sueño estaba cumplido.
El remate de cabeza de Franco Navarro envió el balón directo hacia el arco custodiado por Leonel Rocco (Recorte: diario El Bocón)
Navarro, con la ilusión de un muchachito, corrió directo hacia la tribuna Sur. La gente que allí estaba bajó corriendo las gradas, como se estilaba en la época, y se encontró con él en el alambrado. De inmediato se produjo algo inusitado: la hinchada íntima comenzó a cantarle el Happy Birthday al goleador. Un instante emotivo de esos que así nomás no se viven en el fútbol. Y que opacó por completo la goleada 1-4 que luego sobrevino con tantos de Sáenz y César Rosales.

Aquel fue el último gol de la carrera de Franco. El único que marcó con Alianza, y quien sabe si el más especial. Porque coincidentemente, días luego una lesión en los entrenamientos le impidió volver a jugar, y cuando se recuperó, al cierre de la temporada, solo volvió a salir en el banco de suplentes. Así, ese partido con San Agustín, en el día de su cumpleaños, fue el último de la carrera de uno de los goleadores más brillantes de la historia del fútbol peruano, quien puede decir que bajó la persiana cumpliendo un sueño, aun cuando dos décadas luego el deseo pueda ser distinto.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Recortes: diarios La Crónica y El Bocón


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