Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comTras una corta mala racha, Carlos Bustos fue cesado como técnico de Alianza Lima a pesar de tener mejores números que cualquier otro DT íntimo campeón nacional en su año postítulo. En Matute se presentan dos opciones en un momento clave y lleno de cuestionamientos: o una nueva purga o empezar a formar una base sólida para el mediano plazo.

 

Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

La intempestiva salida de Carlos Bustos como técnico de Alianza Lima luego del empate 0-0 ante Cantolao ha sorprendido a muchos, ya que a poco de culminar la temporada, el equipo íntimo aún mantiene chances de pelear el torneo nacional. ¿Qué ha llevado, entonces, a su salida? Podría empezarse por analizar los números que ha dejado el técnico argentino en este tiempo, aunque es probable que en ellos no radique la explicación.

Solo te pido que ganes

Si se ve de manera estrictamente numérica el rendimiento del cuadro blanquiazul bajo el mando de Bustos, el saldo es ampliamente positivo. En 62 partidos, consiguió 32 victorias, 16 empates y perdió solo 14 veces. Obtuvo el 60.2% de puntos en disputa, rendimiento que aumenta a 66.1% si deciden contarse solo los duelos válidos por el torneo local.

De estos datos se pueden extraer, además, otros aspectos importantes. Jugando en Lima por Liga 1, solo perdió cuatro veces: tres de ellas ante Sporting Cristal y una en el reciente clásico ante Universitario. Precisamente por ahí puede venir parte del problema.

Carlos Bustos fue víctima del fantasma de la noche de Núñez ante el River de su otrora compañero Marcelo Gallardo. (Foto: AFP) 

Hay que señalar, sin embargo, que los principales cuestionamientos a Bustos durante los últimos meses han partido de otros motivos. El primero de ellos es la derrota por 8-1 ante River Plate en la Libertadores, la más abultada de la historia íntima en competiciones internacionales. El otro es la falta de efectividad que tuvo su equipo en plazas de altura: este año, Alianza Lima no pudo robar puntos en Huancayo, Juliaca ni Arequipa, y apenas empató en Tarma y Cajamarca.

Todo esto, sin embargo, no quita que el paso del técnico cordobés por el equipo victoriano haya tenido puntos altos y que se recordarán por mucho tiempo, sobre todo si se considera que se lo contrató para disputar la Liga2. El absolutamente inesperado título de 2021 y la gran goleada por 1-4 ante Universitario en el Monumental son dos gratos momentos que dejó el proceso de Bustos.

Cómo me voy a olvidar

Al observar la lista de entrenadores que obtuvieron títulos nacionales (es decir, de 1966 en adelante) con Alianza Lima y empezaron al año siguiente, solo dos duraron toda la temporada: Gustavo Costas, que obtuvo el bicampeonato en 2004 y al cabo de eso dejó el club, y Pablo Bengoechea, que fue subcampeón en 2018 y también cerró entonces una etapa en filas íntimas.

(Infografía: Diego Manuel Morales / DeChalaca.com) 

Así, solo existen otros tres casos similares al de Bustos: entrenadores que tras ser campeones nacionales con los íntimos dejaron el club durante el curso del año siguiente. Como se puede apreciar en la gráfica precedente, el rendimiento del argentino en el certamen local ha sido superior al de los otros tres, entre los que además se cuenta a Jorge Luis Pinto en 1998 y Gerardo Pelusso en 2007, cuyos ceses no fueron intempestivos sino que se dieron al finalizar los Torneos Apertura de dichos años.

De esa manera, en estricto la única situación similar a la de Bustos es la de Marcos Calderón, quien obtuvo el campeonato de 1975 con los íntimos y se fue de Matute en setiembre de 1976. Sin embargo, hay que recordar que la salida del ‘Oso’ se dio de modo puntual por la legendaria pelea que sostuvo en un entrenamiento con José Velásquez, cuando los blanquiazules peleaban los primeros lugares de la tabla. Por todo ello, el cese de Bustos, con las circunstancias en las que ha ocurrido, constituye un caso inédito y pueda explicarse tal vez por otras razones.

Ohhh, que se vayan todos

Bustos fue contratado por la gerencia deportiva de Alianza Lima como un entrenador para disputar la Liga2 y fue visto como alguien para comandar una etapa de reconstrucción que se dio mucho más rápido de lo esperado. Es bastante evidente que no se había pensado en él para el mediano plazo, pero todo lo conseguido con él en 2021 hizo que tomar la decisión de cambiar repentinamente de timón fuera más difícil.

Pablo Bengoechea se fue después de un clásico tras romperse la confianza entre él y quienes gestionan las decisiones en Alianza Lima. (Foto: Fabricio Escate / DeChalaca.com) 

Es un caso que recuerda a lo que ocurrió con Pablo Bengoechea entre 2018 y 2019, a quien se cuestionó poco por resultados, pero que nunca parecía ser lo suficientemente convincente para quienes tomaban las decisiones en tienda victoriana. Luego de que el uruguayo decidiera no continuar se contrató a Miguel Ángel Russo, quien a los pocos meses dejó el club tras tener problemas con algunos futbolistas y quejas sobre las condiciones de su entorno de trabajo.

De aquel exitoso ciclo de Bengoechea, apenas cuatro años después, no se ha mantenido ningún futbolista de manera constante. Casi todos dejaron al club entre el 2019 y el 2021, con un cataclismo al medio como fue el descenso en cancha de 2020. Del reciente equipo campeón aliancista se mantuvo la base para esta temporada, pero hoy desde la tribuna se pide la salida de casi todos nuevamente.

Es cierto que al equipo íntimo le tocó hacer una reconstrucción forzada y veloz, pero tal vez ya sea hora de pensar en sostener jugadores identificados y formar una base sólida que vaya incluso más allá del técnico. Y que quien llegue sepa trabajar con un grupo ya consolidado. Sino que volteen a ver hacia el Misti y el Rímac para comprobar que eso es lo funciona, mucho mejor que las tan reclamadas purgas.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Infografía: Diego Manuel Morales / DeChalaca.com
Fotos: Fabricio Escate / DeChalaca.com; AFP


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