Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comDe cómo 2011 podría haber experimentado un giro radical si tres situaciones hubieran tomado rumbos distintos: el penal errado por Radamel Falcao García ante Perú, el Boys - Huancayo que nunca se jugó y la eliminación de Minsa de Madre de Dios de la Copa Perú.

 

Cuando un año se termina, el "qué habría pasado si" es un giro reflexivo que naturalmente viene a la mente del común de la gente al repasar los 365 días que se van. El fútbol no es ajeno a ello y basta notar que acciones muy concretas podrían haber torcido la historia de lo bueno, lo malo y lo feo del año.

Lo bueno: Desfalcados

Los rostros de Rodríguez y García lo dicen todo: la historia podría haber sido muy distinta. (Foto: Reuters)Sábado 16 de julio, atardecer en Córdoba, La Docta ciudad argentina. A los 65 minutos de juego, el árbitro mexicano Francisco Chacón cobra penal para Colombia en contra de Perú por evidente jalón de Alberto Rodríguez a Dayro Moreno. No hay reclamos: la falta es clarísima. Radamel Falcao García, manos a la cintura, se para con estampa de goleador frente a Raúl Fernández. Uno, dos pasos: el derechazo sale cruzado, colocado a la izquierda de Fernández, con el golero a la derecha. Colombia ratifica su favoritismo y pasa a ganar 1-0 en el estadio Mario Alberto Kempes el primer partido de los cuartos de final de la Copa América.

Si el penal de García (Radamel y Falcao son sus nombres) hubiera ido a la izquierda y no a la derecha de Fernández, como finalmente ocurrió, Colombia se habría enrumbado hacia las semifinales de la Copa América. Allí se habría topado con un Uruguay potente y que, posiblemente, lo habría eliminado con cierta facilidad. Por ello, las principales consecuencias de un penal convertido habrían sido para Perú, al que el tercer lugar en la Copa América acabó confiriéndole un envión anímico trascendental luego de una Eliminatoria nefasta en la que la blanquirroja culminó en el último puesto, de la mano de José del Solar.

Markarián habría tenido un final de año más complicado que el que vivió en Quito de haber sido otro el resultado ante Colombia en la Copa América. (Foto: Reuters)El partido con Colombia fue, sin duda, la alegría futbolística más grande del año para el país, incluso por encima del hat-trick de Paolo Guerrero una semana después frente a Venezuela. Fue, como en algún momento dijo Sergio Markarián, el momento en que el fútbol peruano recuperó jerarquía y respeto continentales; fue, o podría constituir a la larga en todo caso, un auténtico punto de quiebre. Pero por encima de ello incluso, es el partido que ha permitido sostener sin mayor barullo mediático el proceso de Markarián; la variable explicativa principal de su noventaitantos por ciento de aprobación en una sociedad que así nomás no respalda unánimemente a nadie.

Si el penal no se hubiera errado, pues, Guerrero no habría sido el goleador de la Copa América. Habría habido mucho menos paciencia con la lentitud de Vargas y sus recurrentes malcriadeces habrían sido más fustigadas -y menos celebradas- durante el resto del año, puesto que no quedaría en la retina su zurdazo letal del final del suplementario que nos enloqueció a todos. Se habría tenido menos paciencia con los empates con Bolivia antes de las Eliminatorias, el primero de los cuales no habría ameritado un Nacional lleno. Las derrotas en Santiago y Quito habrían dejado el año cuesta abajo y se habría remarcado que la única utilidad de la Copa América habría sido vencer con dudas a un equipo mexicano juvenil. En suma, casi todo lo bueno del año se habría ido al traste si a Radamel Falcao se le hubiera ocurrido enfocar bien el arco de Fernández.

Lo malo: Apenas 17 mil dólares

Este de 2010 podría no haber sido el último Boys - Huancayo en el Callao. (Foto: Wagner Quiroz / DeChalaca.com)Miércoles 11 de mayo, 20:00 horas. En el estadio Miguel Grau del Callao, con no más de 2 mil personas en las tribunas, los equipos de Sport Boys y Sport Huancayo están en el centro del campo, prestos a jugar el partido que cierra la fecha 14 del Descentralizado. Ello echa por tierra los rumores que circularon en las horas previas en el sentido de que el cotejo podría haber sido suspendido por una falta de pago del cuadro rosado al Sindicato Agremiación de Futbolistas Profesionales (Safap), por la suma de 17 mil dólares. Se dice que algún hincha porteño benefactor puso el dinero de su bolsillo y permitió evadir el problema; en fin, eso es lo de menos porque el balón ya comienza a rodar.

Es increíble echar una mirada atrás y descubrir que todo el entuerto de puntos en mesa y fallos incomprensibles de este 2011 habría podido ser distinto con solo 17 mil dólares -un monto que a cualquier universitario promedio hoy el sistema financiero le presta para comprarse un auto- de por medio. Esa irrisoria suma fue la que Sport Boys, el cuarto equipo más popular del Perú, no pudo pagarle al Safap para jugar su partido con Huancayo y así evitar que se forzara la concatenación de hechos terribles que la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol catalizó a partir de sus fallos posteriores.

Gracias a los entuertos generados por la CJ-FPF a partir del Boys - Huancayo no jugado, Áncash y Acosvinchos acabaron maquillando su retiro de Segunda División orondamente. (Foto: Wagner Quiroz / DeChalaca.com)Con ese partido perdido por Boys y con el cuadro rosado envuelto ya en un lío de puntos por reclamo de CNI en un cotejo anterior, de la novena fecha, la CJ-FPF se vio estimulada a inventar la figura de la derrota 3-0 en mesa sin walk over de por medio, ya que de otro modo tendría que haber enviado al descenso a Boys por acumular dos WO, tal cual lo estipulaban las bases. Al asirse de un vacío en las bases y separar jurídicamente la sustancia de la derrota en mesa de la condición de WO, la CJ-FPF encontró el mecanismo perfecto para lavarse las manos -tal como lo hizo luego en el caso de Universitario- y acabar pervirtiendo todo el año futbolístico en el país.

De más está repasar todo lo que podría haber cambiado si ese Boys - Huancayo se hubiera jugado: no se habría ingresado a las revisiones de planillas antes de cada partido -algo no contemplado por las bases-, no se habría revertido el descenso de Torino en Segunda División y clubes como Áncash o Acosvinchos no podrían haber campantemente sacado la vuelta a las normas y encubierto sus retiros de la temporada de Segunda bajo la figura de la inhabilitación para jugar pero siempre sin WO de por medio. Solo algunas perlas de todo lo malo que este año trajo consigo y que 17 mil dólares podrían haber comenzado a evitar.

Lo feo: Caramba 'Kalimba'

Quintanilla en acción ante Deportivo Maldonado, en el partido de la polémica. (Foto: Henry Panduro)Miércoles 12 de octubre, estadio Municipal de Anta, Cusco. Ha terminado el partido que Minsa FBC de Puerto Maldonado, la revelación de la Región VIII de la Copa Perú, le ha empatado con mucha dificultad al local Virgen del Carmen. El autor de los dos goles matertinos, Johnny 'Kalimba' Quintanilla, corre rápidamente al vestuario para evitar entrometerse en los reclamos al juez del cotejo, puesto que el resultado deja a Minsa en bandeja la clasificación a la Etapa Nacional, apenas con un triunfo sobre su coterráneo Deportivo Maldonado en la siguiente jornada.

Quienes no son seguidores asiduos de la Copa Perú quizá no sepan que un hecho muy fortuito y puntual podría haber evitado que Real Garcilaso acabara consagrándose campeón del torneo. La Región VIII, de la que provienen los cusqueños, arrojó dos clasificados: Franciscano San Román de Juliaca, ganador del Grupo A, y Real Garcilaso, que se hizo del Grupo B luego de que Minsa FBC de Madre de Dios, que en realidad había superado a los celestes en puntaje, perdiera los tres puntos de su victoria en el último partido que jugó ante Deportivo Maldonado. ¿La razón? Su gran figura y goleador, Johnny Quintanilla, había alineado indebidamente, puesto que el árbitro del partido anterior, el arriba mencionado ante Virgen del Carmen en Anta, lo expulsó ya terminado el partido por haber reclamado de manera airada. Sin embargo, solo consignó eso en el informe y al parecer en Minsa nadie se dio por enterado, por lo cual Quintanilla jugó ante Maldonado sin saber que estaba cometiendo una falta.

Irónicamente, Quintanilla acabó jugando la final de la Copa Perú por Real Garcilaso. (Foto: José Salcedo / DeChalaca.com)Para el fútbol de Madre de Dios, las consecuencias fueron devastadoras. Un departamento que jamás ha visto a un representante suyo en Primera División tenía la gran esperanza en Minsa, el primer equipo matertino en llegar a la Etapa Nacional de la Copa Perú desde que Deportivo Maldonado lo hiciera en 1985. Justamente Maldonado hizo el reclamo en mesa, evidentemente inducido por Real Garcilaso, el equipo al cual el fallo beneficiaba. Pero las consecuencias mayores habrían venido para el desarrollo del torneo: con toda su buena intención e ilusión, difícil es creer que Minsa podría haber sorteado obstáculos como las llaves con Unión Minas de Orcopampa, Huracán o Alianza Universidad. Posiblemente, pues, los representantes arequipeños habrían tenido mucho mejores perspectivas para llegar a definir el título con Pacífico FC.

Lo irónico del caso es que una vez producido todo el entuerto y oficializada la clasificación de Real Garcilaso, Quintanilla fue contratado por el cuadro cusqueño como refuerzo y acabó dando la vuelta olímpica en el San Martín de Porres. Igual, para los malintencionados, sería injusto suponer mal de 'Kalimba' pues no tendría sentido que se hubiera hecho expulsar a propósito en un partido en el que anotó dos goles que le daban alas a Minsa, por lo que dentro de las marañas de la Copa Perú sí cabe creer que esta fue una circunstancia fortuita, aunque igualmente fea para el año que se va.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com 

Fotos: Reuters; Henry Panduro; José Salcedo, Wagner Quiroz / DeChalaca.com

Comentarios (1)add
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escrito por Arnaldo , enero 02, 2012
Buena nota, en la cual tambien se pudo incluir la derrota en mesa que el Pacifico de San Martin inflingió al DIM de Miraflores, en la etapa distrital de la Copa Peru, porque el cuadro miraflorino hizo alinear a un jugador que faltando 7 minutos para el término del partido definitorio (que el DIM ganopor 3-1 jugando incluso con un player menos)no lo podia hacer por acumulación de tarjetas amarillas.
Tal hecho trascendió al extremo que Carlos Peralta, el mejor jugador del DIM y autor de 2 goles esa tarde, por obvias razones eticas se negó a reforzar a los rosados.

Si esto no hubiera pasado, el cuadro rosado nunca hubiera disputado la final, pues el partido ganado en mesa era definitorio.
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