Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.comConmemorando los 60 años del mítico 'Maracanazo', DeChalaca.com hace un ejercicio mental y evoca otro posible desenlace del histórico Brasil - Uruguay. ¿Qué habría pasado si el 'Scratch' obtenía un resultado positivo y se alzaba con el título en 1950?

 

La selección uruguaya acaba de quedar cuarta en Sudáfrica 2010. De la mano de Diego Forlán y con la mano de Luis Suárez, los charrúas se metieron en semifinales de un Mundial luego de 40 años, con esa garra que se les conoce desde hace exactamente 60 años cuando, un 16 de julio, derrotaron a un invencible conjunto brasileño en el mítico 'Maracaná'. Sin embargo, hay una pregunta que pocos se formulan y que pudo haber alterado muchas cosas en los años posteriores. ¿Cómo habría cambiado la historia del fútbol si Brasil ganaba esa final y salía campeón en su territorio?

Un estilo que se instaló

El equipo brasileño de 1950. ¿Una postal de campeón? (Foto: la-redó.net)Tacos, paredes, huachas y goles. Muchos goles. Toque, gambeta, amague y engaño. Todos esos detalles son virtudes de la selección de Brasil de 1950 que, desafortunadamente (para ellos), cayeron increíblemente derrotados en la final del Mundial jugado ese año en su propio país.

Y no perdieron por tontos; hubo un uruguayo. Sí, ese celeste que la FIFA nombra como el jugador que más influyó en el desenlace de una final de una Copa del Mundo. Caudillo, capitán. Capitán de acero, que cargó la mochila más pesada de toda la historia del fútbol para sacar adelante un partido que parecía imposible. Su nombre: Obdulio Varela. Su apodo: ‘El Negro Jefe’. Así le decían y hay canciones uruguayas donde lo mencionan. También uno de los cánticos de la hinchada charrúa nombra a este personaje de leyenda, utilizándolo como aliento para un equipo que, de ser conocido por contar con jugadores técnicos antes del título del ‘50, pase a grabarse un tatuaje -de los imborrables- en el pecho, sobre su eterno estilo de jugar a la pelota: ‘La garra charrúa’, para todo hispanohablante.

El gol de Friaça, comenzado el segundo tiempo, amenazó con escribir otra historia durante estos 60 años. El balón pasó por la derecha de Máspoli, como se ve en la imagen (Foto: revista Goles)Este estilo se instaló luego del triunfo de Uruguay frente a Brasil en el mítico estadio Jornalista Mario Filho 'Maracaná'. El partido definitorio de un combate de una falange de 11 guerreros contra una de 11 apoyada por otra de 200 mil -los espectadores en el escenario de este cotejo-. O por qué no decir 11 contra 53 millones -índice de población brasileña de ese año -. Y es que Uruguay jugaba contra todo Brasil. Contra eso y sus posibilidades y contra su entrenador también: El DT charrúa, Juan López, les dijo a sus jugadores en el camerino, justo antes de jugar la final, que salgan a que no les metan más de cuatro goles. Si les encajaban cuatro, hacían un buen papel. ¡Es decir, Brasil era un monstruo sin talón de Aquiles y los que iban a entrar al campo no tenían ni el aliento de su entrenador! Por ello, Varela guapeó a sus compañeros de selección, diciéndoles que si habían llegado a esa final, era para ganarla y nada más.

Salta Zizinho ante Matías González, buscando inquietar el arco uruguayo. Fue una de las varias que tuvo Brasil. (Foto: revista Goles)Luego del gol de Friaça que abrió el marcador a favor del ultrafavorito, el capitán charrúa enfrió el partido deliberada e inteligentemente, alegando una inexistente posición adelantada del ariete rival. Esto paró el partido durante diez minutos y la máquina goleadora local bajó las revoluciones. Obdulio recogió la pelota de su arco y la llevó al centro del campo. En ese momento, los guerreros celestes entendieron que podían salir campeones. Y de seguro, solo un loco podría apostar una gran cantidad de dinero a favor de la selección de Uruguay para ese partido. ¿Alguien lo habrá hecho? Quién sabe. Pero aquí analizaremos lo siguiente: ¿Qué habría pasado si el jogo bonito de Brasil vencía a los celestes?

Garra chorreada

Otra de Friaça amenazando el arco uruguayo. Máspoli se tira a sus pies. (Foto: revista Goles)Si Alcides Ghiggia y Juan Alberto Schiaffino, ambos delanteros uruguayos y anotadores de los dos goles en la final contra la verdeamarelha -perdón, la camiseta de Brasil era blanca en esa Copa-, no hubieran convertido esos tantos, o solamente el portero Barbosa le hubiera sacado un tiro a alguno de los dos, un empate estaría firmado en el enorme estadio brasileño.

Agreguémosle además un gol a Ademir, el goleador de aquel torneo con 9 tantos, contribuyendo con la victoria; así, la Canarinha habría sido campeona en su casa, ganando 2-1. Tras ese episodio, al delantero le dirían el 'Bombardero' y tendría 10 goles anotados en una sola copa -la misma marca de Gerd Muller- por el agregado gol que le daría el triunfo a Brasil en su primera Copa ganada. Además, le quitaría de antemano la marca al húngaro Sandor Kocsis de ser el primer jugador en llegar a los 10 tantos en un mismo torneo (Kocsis anotó 11 en Suiza 1954).

Una más de Zizinho que se va cerca del arco uruguayo, ante la mirada de Máspoli. (Foto: revista Goles)Asimismo, la garra charrúa no existiría hoy en día. Por ende, Uruguay no habría llegado a las semifinales en Sudáfrica 2010 y Diego Pérez no habría quitado tantas pelotas, con ese pundonor, durante el último Mundial africano. Uruguay seguiría con su cultura futbolística de creer más en el talento de sus jugadores que en su capacidad por luchar los partidos. Así, acaso habría ganado como máximo un par de las seis Copas Américas que obtuvo en los años 1956, 1959, 1967, 1983, 1987 y 1995. De hecho, habría más ‘Enzos Francescolis’ y ‘Álvaros Recobas’ en vez de ‘Paolos Monteros’ y ‘Diegos Luganos’.

Sin categoría

Remate de Ademir desde el suelo para tentar el ansiado gol que le faltó a Brasil. (Foto: revista Goles)Juan Schiaffino ya no sería reconocido como el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Luis Cubilla, mundialista en Chile 1962, México 1970 y Alemania 1974, tendría ese podio y a Varela ya no lo llamarían el ‘Negro Jefe’, sino, ‘Viejo… ¡Vete!’, por tantas roturas de cintura que Zizinho -el mejor jugador brasilero de esos tiempos- le habría provocado. En ese caso, le habrían dicho que se fuera al hospital. Este último tampoco estaría en el tercer lugar del podio de los mejores celestes de la historia: a Cubilla lo seguirían José Leandro Andrade, Héctor Scarone y Enzo Francescoli.

Por su lado, Zizinho, el ídolo del joven Pelé en aquella época, seguiría siéndolo hasta ahora. Encima, a él le dirían el ‘Rey del fútbol’, a Pelé el ‘Príncipe’ y a Francescoli -para no repetir el apodo- el ‘Príncipe uruguayo’. Los brasileños Arthur Friedenreich y ‘Tostao’ compartirían tranquilos la posición 13 de los mejores jugadores sudamericanos de la historia -elaborada por la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol)- sin el estorbo de Obdulio Varela en ella.

Solo un suicidio

Brasil, acaso, seguiría luciendo hasta hoy la camiseta blanca que vestía en 1950 de haber ganado aquella final. (Foto: revista Goles)En Río de Janeiro, varias personas se quitaron la vida luego de que su selección no ganara el Mundial. Esto no habría ocurrido. Pero una persona sí se habría suicidado igual. Se trata de un obrero brasileño que, ocho años después, en 1958, prometió suicidarse si Brasil ganaba la Copa de ese año en Suecia. Y lo prometido es deuda: el obrero se tiró de un sexto piso al concretarse la victoria de Pelé, Garrincha, Vavá y compañía sobre los suecos en aquella final en el estadio de Rasunda, en Estocolmo, que culminó con un 5-2 para los sudamericanos.

Y para dejar de pensar en muertes, pasamos a un tema curioso que ya adelantamos párrafos atrás: La camiseta de Brasil no sería amarilla. ¿Se imagina usted esto? Brasil seguiría jugando con su camiseta color blanco. Sí, con ese diseño que utilizó en 1950 y con el que habría conseguido su primera Copa de Mundo. No existiría la verdeamarelha y la camiseta sueca sería la primera amarilla de selección que se vendría a la mente. Barbosa pasó de héroe a villano en la jornada del Maracaná (Foto: revista Goles)Además, ya no veríamos ese uniforme amarillo con detalles verdosos acompañando a las estrellas del fútbol cantando el himno nacional brasileño; mas, eso sí, sería blanca con los puños azules, al igual que el cuello.

Héroe Barbosa

Dado ya por hecho el título a manos de la Canarinha en 1950, el portero Moacyr Barbosa no sería recordado como el guardameta más odiado de toda la historia. En el gol de Alcides Ghiggia, a falta de 11 minutos para el final de los 90’, la pelota se le coló por su palo izquierdo, el palo que él debió cubrir. El tiro no fue de tan lejos, pero la culpa se la echaron a él, siendo un buen arquero. De hecho, antes de la final, una entrevista que le hizo la revista peruana Equipo a través de su enviado especial al Mundial, su director Guillermo Cortez Núñez, sindicaba a Barbosa como "la figura de Brasil".

Otra salida de Barbosa. Al golero lo persiguió un estigma de por vida. (Foto: revista Goles)Al funeral del portero sólo fueron 30 personas. Antes de su muerte, Barbosa declaró que en los años ochenta, en un mercado, una señora lo señalaba diciéndole a su hijo “Mira, ese es el hombre que hizo llorar a todo Brasil”. De haber sido otra la historia, las palabras de esa señora hubieran sido, sin duda alguna: “Mira, ese el hombre que hizo feliz a todo Brasil”. Sería recordado, segurísimo, como el mejor guardameta que Brasil hubiera tenido en toda su historia, y ya no considerado como el mejor tercero. Gilmar es considerado actualmente como el más grande de ese país, seguido por Leao y luego viene Barbosa seguido por Manga, en la votación hecha por la IFFHS.

Para terminar hablando de este arquero, Barbosa quiso ingresar a la concentración de Brasil para un partido eliminatorio de 1993, con la intención de darles ánimos a los jugadores. Mario Lobo Zagallo, asistente técnico, decidió no dejar ingresar al ex seleccionado, por miedo a que les trajera mala suerte. De haber tapado ese tiro a Ghiggia, Barbosa habría sido el preparador de arqueros del ‘Scratch’ de por vida, maestro de Gilmar y parte de algún monumento hecho para el equipo campeón. También habría ingresado cuando le diera la gana a cualquier concentración o camarín de cualquier categoría brasileña. Jules Rimet y los dirigentes brasileños, confundidos luego del resultado final. El presidente de la FIFA tuvo que desechar un discurso en portugués que ya tenía listo para la ocasión. (Foto: revista Goles)El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Terra Teixeira, agregaría a Zizinho a su declaración de que Pelé, Garrincha y Rivaldo eran los más grandes de la historia de Brasil.

Y para finalizar, Ghiggia declaró años después de la final: “El Papa, Frank Sinatra y yo somos los únicos que hemos logrado silenciar el Maracaná con 200,000 personas dentro”. Si no ganaba esa final, nadie lo recordaría a él, ni a ese equipo celeste, ni se sabría de la garra charrúa, ni de Varela, ni de la grandeza del fútbol uruguayo y el de Flavio Costa, nombre del entrenador de Brasil en 1950, sería el también el nombre de la mejor escuela de entrenadores de fútbol de ese país. Empero, todas estas suposiciones quedan única y exclusivamente en el imaginario, porque la historia fue una sola: aquella que enalteció al fútbol uruguayo y lo hizo acreedor a una estirpe, esa que desató la furia de toda una población brasileña que sentía suya la primera estrella a nivel mundial, hace exactamente 60 años. Y claro: el Brasil vs. Uruguay no sería hoy el partido más ansiado para el Mundial de 2014.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Fotos: revista Goles

Comentarios (7)add
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escrito por Antonio , julio 16, 2010
Buenísimo
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escrito por david , julio 16, 2010
Se pasaron, sigan así. cuantas cosas habrian cambiado si no fuera por esa final.
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escrito por Daniel , julio 16, 2010
Si esa final hubiera sido ganada por Brasil, ahora todos los equipos pelearían por el segundo puesto en los mundiales. Punto.
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escrito por FERCHO , julio 17, 2010
UY ESPECTACULAR ME TRANSPORTARON A ESA EPOCA AUNQUE SOY UN POCOC MAS JOVEN JAJAAJ MUY BIEN LOS FELICITO SON ESPECTACULARES SOY ROSADO Y SOY FELIZ
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escrito por Luis D. , julio 18, 2010
Que alucinante; pero tambien cierto. Si es que Brasil ganaba ese Mundial, hasta ahora sería el equipo invencible.

Tener en cuenta que Brasil le mira por encima a cualquier equipo sudamericano, incluso del mundo, excepto a Uruguay. Recuerdo en una eliminatoria (no recuerdo si fue para Alemania 2006 o Sudáfrica 2010) jugando en Brasil, Uruguay le ganaba a los cariocas por 2 a 0 y gracias a Ronaldo, lo empataron a las justas.

Imagínense que Brasil haya perdido ese partido, todos le faltarían el respeto a jugar con ellos de visitante y dejaría de ser un territorio legendario, ya que, sin no me equivoco, en eliminatorias sudamenricanas, Brasil es aun invicto jugando en su cancha, como local.
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escrito por lolo de caujul , marzo 07, 2011
No estoy de acuerdo cuando escriben aqui que, de haber ganado el Mundial 1950, Brasil hubiera sido el cuadro invencible que algunos imaginan. Esa derrota motivo a futuros cuadros cariocas a superarse en mundiales, posiblemente ni siquiera hubieran ganado la justa de 1958.
Personalmente, pienso que con el mundial en casa ganado, los brazucas se hubiesen relajado, dejando a otras naciones mas protagonismo sobre todo en la década del 50 y del 60. Por otra parte, me apena muchisimo el trato malvado y racista que le hicieron al pobre arquero Barbosa que no tuvo la culpa de la debacle colectiva de su equipo en esa funesta tarde, es de pueblos sumamente inmaduros buscar un unico y exclusivo chivo expiatorio. Anécdotas asi no engrandecen a Brasil, equipo del cual nunca seré hincha.
Para terminar, lo que hizo Uruguay supera la epopeya, el Maracanazo quedara como la gesta mas grande de la historia del futbol, 11 uruguayos vs. 53 millones de brasilenos. Grande Uruguay.

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escrito por Eduardo Martin , diciembre 21, 2013
No hubieran tenido que demoler el Maracaná, un hermoso recinto que solo tenia la historia en contra, para cortar esa mala suerte. Hace poco fallecieron 3 trabajadores, si no me equivoco la construcción de un estadio del Corinthians si no se reconstruía el Maracaná otra hubiera sido la suerte de los difuntos quizá no se caía el estadio.

Mi padre recordaba con alegría la derrota del cuadro Brasileño pues años después con el presidente Joao Havelange, también Brasileño, en la FIFA donde comenzó o si ya había comenzado se solidifico la mafia en dicho ente privado, desde donde hasta hoy hay un amaño de algunos partidos importantes para las selecciones o equipos representativos, generándose robos escandalosos con árbitros que determina dicha institución y se anteponen al logro deportivo de los equipos por méritos propios, es decir se paran en la cancha para ser no solo juez sino parte del equipo favorito de la FIFA en la cancha avance o clasifique, se ven lesiones escandalosas sin aplicación de tarjetas, goles anulados o no cobrados a pesar de su real valor, matones agresivos que juegan gratis en la cancha los 90 minutos que solo saben aplicar el anti fútbol, jugadores protegidos como muñequitas de biscuit al tocarlos con el pétalo de una flor se caen y por poco convulsionan y ameritan la clásica roja o segunda amarilla inmediata, aplicación errada de las normas del fuera de juego, calculo errado del tiempo adicional o termino del partido en pleno ataque del resultado que no conviene, el seguimiento de los resultados mas convenientes de los tontos útiles como nosotros que ya pensamos en el Mundial de Narnia, entre otras perlas comodonas. Y es que desde el inicio de los mundiales Brasil no se sintió miembro del bloque sudamericano, cuando se emitía una orden de no acudir a determinado mundial simplemente iban por esa razón no han faltado a ningún mundial, cuando se celebraba una Copa América había que esperar que el niño, diga si va a enviar su selección principal o la B o la C, completamente seguros del apoyo arbitral y de que las normas siempre lo beneficiarían. En los mundiales le dan la posibilidad de jugar en grupos fáciles y de pasar saben que se van a encontrar con un rival débil como Suecia que siempre le toca, por eso la frase normal de que Brasil siempre va de menos a mas, no por que juega poco a poco sino por que los rivales al comienzo le tocan fáciles a las finales ya se determina su capacidad cuando sus rivales están colapsados de haber enfrentado rivales realmente difíciles y ellos una perita en dulce en todo su camino.

Por eso y muchas cosas mas ojala algún día Brasil no clasifique a un mundial de mayores para que limpie toda la trafa que envuelve su dizque "rica historia" para mi entender de fraudes. Amén.
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